Las restricciones al libre tránsito de las personas son medidas que caracterizan a los regímenes despóticos. Sucede en Corea del Norte y en Cuba, un país situado en el extremo de Asia y el otro una isla, ahora también en Nicaragua, situada en el centro del istmo centroamericano y bajo el dominio de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Un exdiplomático y analista político nicaragüense, señaló que en el caso de Nicaragua «con una economía altamente dependiente e integrada a la de los países vecinos, las restricciones al libre tránsito de personas tienen una afectación especial».
El 15 de mayo pasado, las autoridades migratorias de Nicaragua negaron el paso por el país sin justicifación a un grupo de estudiantes de la Universidad Autónoma de Honduras (UAH), que participarían de un intercambio académico en la Universidad de Costa Rica (UCR), y diez días después, el pasado 24 de mayo, se le negó el ingreso al país a un grupo de 96 ciudadanos turistas costarricenses por razones de “seguridad”.
El exembajador nicaragüense, José Dávila Membreño, en declaraciones brindadas a LA PRENSA, señaló que Nicaragua cada vez más se acerca a Corea del Norte «donde no hay entrada libre de turistas» y advirtió que la crisis del país «se profundiza» mientras Ortega y Murillo «insisten en considerarse dueños del país, al que además aíslan”.
Tratan de intimidar a los países vecinos
Desde el punto de vista de Carlos Cascante Segura, profesor de la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Costa Rica, las órdenes de restricción al libre tránsito por Nicaragua son «un problema de intimidación».
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«Es decir, el gobierno de Nicaragua intenta demostrar que controla absolutamente todos los procesos y absolutamente todo el país», señaló Segura.

«Además esto le permite recordar constantemente a Costa Rica que controlan la frontera, y esto para Costa Rica es clave, es decir, es un mecanismo que le permite a al gobierno de Nicaragua reiterarle al Gobierno de Costa Rica que tienen capacidades para poner a Costa Rica en una situación complicada», observa el catetrático.
El papel de los organismos centroamericanos
El exdiplomático que prefiere mantenerse en el anonimato, considera que los organismos de integración centroamericana, como el SICA, «deberían tomar cartas en el asunto», pues «está claro que el propósito del régimen nicaragüense es seguir impidiendo el libre tránsito de personas bajo el pretexto de razones ‘de seguridad’ así se trate de estudiantes o simples adultos mayores con fines turísticos», dijo.
Sin embargo reconoce que «esos organismos, maniatados por el veto de Nicaragua, callan y miran hacia otra parte».
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Cascante coincide en que los organismos de integración centroamericana «no tienen capacidad para resolver esto, y ya eso ha sido demostrado a lo largo de los últimos años para enfrentar este tipo de conflictos. Inmediatamente se traban ante las posiciones posiblemente divergentes de los países».
Cabe señalar que el secretario general del Sistema de Integración Centroamericana (SICA), Werner Vargas, está en el cargo tras haber sido propuesto por el régimen de Ortega, por lo que Cascante concluye que la situación con Nicaragua «se hace aún más difícil de manejar».
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Por otro lado, el exdiplomático expresó que «es necesario advertir que son acciones producto del terror en que vive envuelta la dictadura nicaragüense y que ellas no son más que el preludio de mayores controles y prohibiciones a las personas y mercancías».
Desde la semana pasada y este viernes LA PRENSA ha intentado comunicarse con el secretario general del SICA, Werner Vargas, a su oficina vía correo electrónico, pero no ha respondido a la solicitud.
Turistas perderán la confianza en Nicaragua
Por otro lado, un empresario y representante del sector turístico nicaragüense, también bajo anonimato, opinó que el negarle el ingreso a casi 100 turistas costarricenses que contaban con todos sus papeles en reglas para entrar al país, es una medida extrema contra el turismo, en momentos que la industria turística nicaragüense necesita «desesperadamente» el turismo internacional.
El empresario turístico detalló que en el 2017 que fue el mejor año del turismo nicaragüense hasta la fecha, los costarricenses fueron el principal mercado emisor de turistas para el país. «Es un mercado importantísimo para las empresas nicaragüenses y un mercado que empezaba a mostrar señas de reactivación», opinó.
Sin embargo, agregó que «esta medida absurda, contra toda lógica, le asesta un golpe durísimo a esos esfuerzos de reactivación que sin duda van a tener un impacto negativo entre los costarricenses que perderán la confianza en Nicaragua como un destino de vacaciones para ellos. Me parece que el régimen no tiene idea de cómo trabajar con el turismo internacional, son completamente irracionales».