La Conferencia sobre Venezuela organizada por el presidente Petro comenzó mal. Muy mal. En la víspera del foro, Colombia expulsó del país al líder opositor Juan Guaidó llevándole hasta el aeropuerto para garantizar su pronta salida. La acción fue peligrosamente similar a la de las dictaduras de Cuba, Nicaragua o Venezuela.
El mediador tomó partido y se quitó la máscara
El mayor error que puede cometer un facilitador en un conflicto es tomar bandos y Petro lo hizo. Cualquier acción que se tome en lo sucesivo siempre estará bajo la sombra de la duda y la sospecha.
Tiempo, oxígeno y legitimidad
Maduro, al igual que lo ha hecho Ortega en Nicaragua, pareciera estar jugando una estrategia para ganar tiempo, recuperar dinero y construir una falsa legitimidad. La teoría de que es mejor un mal arreglo antes que un buen pleito, no puede ser la única alternativa para millones de venezolanos que reclaman una transición democrática.
La líder opositora Corina Machado lo ha dicho de forma contundente: “No son dos o tres; van 15 iniciativas de diálogo. La pregunta es para qué es este nuevo encuentro, ahora con Petro, y a quién favorece. Mucho cuidado con intentar bloquear las primarias”.
La conferencia organizada por el presidente Petro es muy sui géneris. Es un encuentro de alto nivel sobre Venezuela, en el que participan 20 países, incluidos Sudáfrica y Turquía, pero no Venezuela, el principal motivo de la cita.
Los presos políticos fuera del radar
La Coalición de Derechos Humanos y Democracia también se ha pronunciado. Han solicitado al presidente Gustavo Petro que interceda en favor de los presos políticos, cuya cifra supera ya los 295. Al igual que en Nicaragua o en Cuba, ellos están presos injustamente, sin garantías judiciales y en un contexto de irrespeto total a los derechos humanos más esenciales, incluyendo las Leyes Mandela.
“Más democracia y cero sanciones”
Petro no decepciona y sigue fiel a su falsa narrativa de que en Venezuela ya existe democracia y que solo se trata de hacer cambios cosméticos. Ignora o quiere ignorar, que la dictadura ha desmantelado todos los poderes del Estado y los ha sometido a intereses partidarios. Se omite también que la Corte Penal Internacional y una docena de organismos de derechos humanos han señalado que el régimen de Maduro estaría involucrado en torturas, desapariciones, ejecuciones extrajudiciales y represión sistemática de miles de venezolanos. Eso jamás puede considerarse democracia.
Seis encuentros con el dictador y ninguno con las víctimas del régimen
El presidente Petro desde que llegó al poder ha promovido acercamientos con el dictador venezolano, pero ha sido incapaz de sentarse con las madres de los desaparecidos y encarcelados. Esto lo hace un mediador dudoso y oprobioso.
La conferencia convocada por Petro es una cumbre borrascosa
Lejos de abrir las puertas a la democracia, se corre el riesgo de cimentar y oxigenar a una dictadura pura y dura. Una cleptocracia que ya no está para el Sistema Interamericano sino para la Corte Penal Internacional.
El fracaso de Petro
La expulsión de Guaidó, en la antesala de la conferencia sobre Venezuela, contradice toda la tradición colombiana de asilo y protección a ciudadanos perseguidos. Fue una acción criminal que mató la conferencia sobre Venezuela, murió mucho antes de nacer.
El autor es periodista exiliado, exembajador de Nicaragua ante la OEA y exmiembro del Cuerpo de Paz de Noruega (FK).