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Antes de patear un balón, Tatiana Guzmán empezó jugando beisbol con los demás niños del barrio Batahola Norte donde vivía con su abuelita y sus padres. Fue hasta en la universidad que empezó a jugar futbol y desde entonces se ha dedicado casi a tiempo completo a este deporte. Primero como jugadora y ahora como árbitra.
En febrero, Tatiana fue confirmada por la FIFA, el máximo regulador del futbol en todo el planeta, para participar como árbitra en la Copa Mundial Femenina que se celebrará en Australia y Nueva Zelanda en julio de este año. Este es el torneo más importante a nivel mundial que existe en el futbol femenino.
Cuando fue anunciada para ir al mundial, ella estaba llegando de Miami porque andaba visitando a su hermana. “Recibí la noticia de una compañera árbitro de Costa Rica de que ya estaba la lista y bueno, el mundial es en julio, pero todavía para mí es increíble, como que no me lo creo porque es un sueño hecho realidad”, dice.
Al igual que todo jugador de futbol, los árbitros también sueñan con llegar a dirigir a un mundial, y Tatiana vivará ese sueño en unos meses. Todavía no sabe qué partidos le asignará la FIFA, pero sí está confirmada para ser árbitra VAR (Asistente de video, por sus siglas en inglés).

Jugadora antes de ser árbitra
Su nombre completo es Tatiana Auxiliadora Guzmán Alguera, pero sus conocidos y amigos le llaman “Tatty”. Es la hija mayor de las dos que tuvieron doña Claudia Alguera y don Guillermo Guzmán
Tatiana nació el 12 noviembre de 1987 y desde muy pequeña se interesó por los deportes. A los 16 años, una vecina le propuso que jugara futbol sala en una liga del barrio y ella aceptó. Prácticamente ese fue su inicio en este deporte. Luego, entró a estudiar Ingeniería en Calidad Ambiental en la Universidad Centroamericana (UCA), pero como no había equipo de futbol en ese entonces, empezó a practicar judo y volibol.
El siguiente año, en la UCA abrieron un equipo de futbol y ella empezó a jugar como defensora, y en ocasiones lo hacía como contención. Al poco tiempo, empezó a jugar en la primera división femenina.
En 2007, jugó con la Academia Las Segovias, de Somoto, y en 2008 pasó a jugar con el equipo de la Universidad Americana (UAM). Después, jugó con el Diriangén de Diriamba, y en 2011 terminó su carrera como jugadora de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN).
Fueron cinco años para ella jugando como profesional, mientras estudiaba su carrera en la UCA al mismo tiempo. “Fue muy cansado. Entrenaba en la mañanita, a las cinco de la mañana, después a clases o tenía que hacer prácticas. A veces no podía ir a los partidos”, relata.
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Para entonces, su prioridad eran sus estudios y su madre le decía que mientras no descuidara su carrera, ella podía seguir jugando. “Mis padres siempre me apoyaron. Mi mamá prefería que me interesara en los deportes en vez de otra cosa que no fuera correcta”, comenta Tatiana.
Como jugadora, ella tenía un sueño: ser convocada para la selección nacional de futbol. Lamentablemente, nunca se le dio. Cuando terminó su carrera en la UCA, empezó a trabajar en la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (ENACAL) como inspectora de campo y prácticamente no le quedaba tiempo para jugar futbol, por lo cual decidió retirarse.
Viajar por el mundo
En 2011, Tatiana vio por primera vez algo que jamás había visto como jugadora: un cuarteto de árbitras mujeres.
Eso le llamó muchísimo la atención, de manera que se fue a un ciber y empezó a investigar en internet. Ahí descubrió casi todo sobre el mundo del arbitraje y los diferentes torneos a los que son convocadas las árbitras a nivel mundial para impartir justicia en cada partido. Eso fue suficiente para decidirse.
“Fue una pasión que se me metió y yo dije que quería ser árbitra de un mundial. Yo quería viajar alrededor del mundo, ver esos juegos y quería ser árbitra”, recuerda.

En Nicaragua, ella conocía a algunos árbitros que habían pitado en los partidos en los que ella había jugado cuando se dedicaba al futbol profesional, así que buscó a René Guerrero, quien era el presidente de una escuela de árbitros que había en el país en aquel entonces.
Guerrero le explicó que para convertirse en árbitra debía hacer exámenes teóricos y físicos, y dependiendo de su desempeño la podían afiliar a la Federación Nicaragüense de Futbol (FENIFUT), para convertirse en árbitra.
Ella empezó el proceso y en el primer entrenamiento físico, “casi me muero”, bromea. “Era muy diferente. No sabía cómo entrenaban los árbitros. Yo siempre entrené como jugadora, pero era muy diferente. La demanda física era más fuerte y todos eran hombres, yo era la única mujer”.
También le hicieron un examen inicial para ver qué tanto conocía sobre las reglas del futbol. “Para mí fue impactante ver que yo era jugadora y no me sabía todas las reglas del juego”, cuenta, y ahora que las domina, sabe que es muy común que los jugadores no sepan las reglas a detalle.
Tatiana tuvo que estudiar el reglamento para seguir haciendo exámenes e ir mejorando sus calificaciones, y a su vez, iba mejorando su rendimiento físico y adaptándose a los entrenamientos.
Todo ese proceso le llevó unos dos años hasta que le dieron la oportunidad para ser arbitra asistente en un partido de segunda división masculina en Jinotepe. Era un partido entre los equipos Xilotepelt y Bluefields.
“Estaba super nerviosa. Tan nerviosa que se me quedaron las calcetas esa vez y el otro asistente me prestó las suyas”, recuerda. Para entonces, ella tenía 23 años y meses después le dieron la oportunidad de pitar en un partido como árbitra central entre la selección masculina sub 20 de Nicaragua y una academia de futbol de la cual no recuerda el nombre.
Cuando cumplió los 25 años, que son los requeridos para ser árbitro a nivel internacional, la Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe de Futbol (CONCACAF) la reconoció como árbitra regional, y dos años más tarde, en 2014, consiguió el reconocimiento por la FIFA.

Su carrera como árbitra
En 2018, Tatiana se convirtió en la primera árbitra mujer en dirigir la final de la liga de primera división masculina de Nicaragua. Esa final fue entre los equipos Diriangén y Managua FC.
Para entonces, Tatiana ya tenía experiencia pitando en el futbol nacional, pero también en torneos a nivel centroamericano y panamericano.
En 2015, estuvo en el premundial de selecciones mayores en Estados Unidos y en los Juegos Panamericanos en Canadá. En 2017 pitó en un torneo preolímpico y también en un juego amistoso entre Estados Unidos e Inglaterra.
Pero en 2019 llegaría para ella el partido que considera ha sido el de mayor presión en su carrera, que fue la final de un torneo preolímpico entre Canadá y Estados Unidos. En ese año, le estaba yendo tan bien como arbitra que decidió renunciar a ENACAL porque no le quedaba tiempo para cumplir con su trabajo como inspectora, y para arbitrar, lo cual era su pasión.

Sin embargo, la pandemia del Covid19 en 2020 hizo que toda la actividad futbolística a nivel mundial se paralizara, y en Nicaragua, se jugaron muy pocos partidos, de manera que ese fue un año muy complicado para ella, y en el cual sus padres fueron un gran apoyo, comenta.
A partir de 2018, en el futbol empezó a aplicarse el VAR (asistente de video), para lo cual, a nivel mundial se empezó a requerir árbitros certificados que pudieran utilizar este tipo de tecnología.
Tatiana pudo certificarse en VAR, y eso le permitió estar en la Copa Oro 2021, en la cual estuvo como parte de los árbitros de la final entre México y Estados Unidos, y también estuvo en los mundiales femeninos sub 17 en India y sub 20 en Costa Rica, ambos realizados en 2022.
Para el mundial de 2023, Tatiana está confirmada como árbitra VAR y está a pocos meses de cumplir lo que para ella es un sueño, sin embargo, todavía apunta a más. Desea tener una buena participación y ser considerada para los Juegos Olímpicos de París 2024 e incluso, para la Copa Mundial masculina de la FIFA, en 2026.
En su carrera, Tatiana dice que no ha sentido que el ser mujer sea un obstáculo para ella. “Creo que todo es en base a las decisiones que se toman en la cancha. No me gusta usar la palabra machismo, de que por ser mujer no aceptan, creo que todo está relacionado a si decido bien. Los árbitros siempre vamos a ser los villanos de la película”, comenta.
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Esta árbitra ya ha tenido problemas con algunos aficionados. En una ocasión, en un partido de segunda división, varias personas entraron al campo y la ofendieron porque las decisiones que tomó perjudicaron al equipo que apoyaban.
“La violencia no es parte del juego. Yo trato de ser profesional. Es difícil porque a uno lo ofenden y le dicen de todo y al siguiente día es duro porque te hace dudar de tu trabajo, de si decidiste mal o decidiste bien, pero también la parte sicológica del árbitro debe ser fuerte”, comenta.
De momento, Tatiana está dedicada exclusivamente al arbitraje y antes del mundial tiene algunos compromisos en un torneo de CONCACAF sub 20 y también con la FENIFUT, que le ha asignado partidos para que llegue bien fogueada a Australia y Nueva Zelanda.
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