Los Nazarenos de mi pueblo (1)

La Cuaresma es tiempo de purificación e iluminación interna que nos prepara para la gran celebración de la Pascua. En la vivencia cuaresmal de nuestra fe, no solo fortalecemos y purificamos nuestra piedad y devoción, sino que renovamos nuestra esperanza y afianzamos la caridad. La Iglesia se viste de morado, se suprime el gloria e inicia el ayuno y la abstinencia.

Tiempo de viacrucis. De nazarenos vestidos con sus túnicas, cargando la cruz. Y los pueblos de mi patria se iluminan compitiendo por la belleza de dichas imágenes. Los hay de todos los tamaños y de diferentes características, tanto en el pacífico como en el norte y centro del país. Los tres más bellos en mi opinión personal se encuentran en Rivas, León y Granada, pero a lo largo y ancho del territorio hay muchos que compiten por su delicadeza, su expresión y el drama que propagan.

León, como vieja capital en la época de la Colonia y parte del período republicano, contiene en su haber la mayor colección de imágenes sagradas. Las parroquias de San Felipe y de San Francisco liderean en ese sentido, las dos tienen dos nazarenos, que sale cada uno en tiempos diferentes.

En San Felipe, para los viacrucis de la Cuaresma, con la excepción del Viernes de Dolores (el viernes anterior a la Semana Santa), sale el Señor del Gran Poder, es un nazareno precioso de “mirada sosegada, el del rostro de infinita ternura”; su mayordomo, el doctor Harlen Zapata, en sus Memorias del Pasado. El Gran Poder lo designó magistralmente como El Rey,    “que en hombros es elevado y su majestad se proyecta y se siente al pasar entre sus fieles; es la pureza de su amor y su humildad la que nos congrega reverentes a su alrededor, para restañar nuestras heridas, para calmar nuestras penas y para infundirnos, VIGOR, VALOR Y FE”.

El Señor del Gran Poder tiene como característica, que cada viernes de Cuaresma que sale en procesión, estrena un nuevo vestido, con todo y túnica; dicha costumbre la mantiene el mayordomo de la imagen quien, en meses anteriores a la Cuaresma, importa de diferentes países, especialmente de Sevilla, España, las telas, los brocados, las cintas y adornos especiales, para dichos trajes ceremoniales. El anda es de plata repujada, y la imagen es guardada celosamente por su antigüedad. Otra cosa que cambia son las pelucas, que también son importadas, algunas con cabellos sueltos, pero el Viernes Santo viene con su colochos, enrollados e inmersos en perfume de azahares. Un mundo de fantasía y de esplendor, de lujo y de bondad para la imagen del Nazareno. Una situación similar se da en Rivas, Popoyuapa, con la milagrosa imagen del Señor del Rescate.

El otro Nazareno de San Felipe es el Señor de la Reseña o Señor del Consuelo, procesión fundada en 1867 por monseñor Gordiano Carranza (el mismo que fundó la Gritería). Este Nazareno que es el más bello que tiene León y posiblemente Nicaragua, solo sale dos veces en el año. El Viernes de Dolores y el día de su procesión los lunes santos, temprano en la mañana. Estar enfrente de esta imagen es toda una experiencia, el dolor, la pasión y la paz que inspira son cosas inenarrables. Con su mano derecha deteniendo la peste el Señor de la Reseña, o Señor del Consuelo, que como muy bien explica en su libro Semana Santa, fiestas patronal, San Jerónimo y su flokore, mi tío el ingeniero Carlos Pereira Candia, sale “como promesa al Señor, de habernos librado del flagelo del cólera. Epidemia que azotaba en esa época a todo el departamento de León y sus alrededores, y eran tantos los muertos que algunas familias no lograban sepultar a sus deudos y solo el llanto y el dolor se miraban en los hogares”.

Ese Señor del Consuelo “que con su cruz a cuesta nos reseña objetivamente su paso de amargura al suplicio en el Calvario y lo pasean en procesión por las principales calles de la ciudad entre cantos de misericordia y de perdón”.

 La imagen traída de Guatemala fue financiada por una humilde señorita, que para ganarse la vida hacía rosquillas, de nombre: Francisca Salazar, por lo que también se conoce la imagen con el nombre de “el rosquillero”. En su procesión que lleva la mayor anda que tiene Nicaragua, se canta el himno Vexilla Regis, cantado en latín y solo en Semana Santa.  

En la próxima entrega hablaré de los dos nazarenos de San Francisco, en León, para ir después a Rivas, y posteriormente a Granada, antes de la Semana Santa.

El autor es abogado católico.

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