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Ronald Medrano, el mejor lanzador de la Liga Profesional, sube a la colina este martes ante el Bóer.

Estas son las razones por las cuales Ronald Medrano se convirtió en un “as” del montículo

Medrano terminó la temporada con 7-1 y 2.92, 84 ponches en 61.2 innings y solo regaló 14 bases, para adjudicarse la triple corona entre los lanzadores

En medio de una campaña en la que ser lanzador fue un oficio peligroso, Ronald Medrano se estableció como una sensacional excepción, al extremo de convertirse en el ganador de la triple corona y no dejó ninguna duda sobre la calidad que le hizo diferente a los demás.

Medrano espera desplegar todas sus habilidades este martes en Managua (6:00 p.m.), en el tercer juego de la Final entre Gigantes de Rivas e Indios del Bóer, que se encuentra empatada a un éxito por bando. Medrano podría ser el factor de desequilibrio o al menos eso esperan en Rivas.

El derecho de 27 años, nacido en Managua y radicado en Rivas, terminó la temporada con 7-1 y 2.92, más 84 ponches en 61.2 innings con solo 14 bases y .221 de average en contra. Fue el mejor por amplio margen, al extremo que fue declarado el Jugador Más Valioso.

“Este es otro Medrano”, dice Gustavo Martínez, su coach de pitcheo en los Gigantes de Rivas. “Lo tuve de compañero en los Dantos y además fui su coach ahí también. Y al igual que ustedes, hemos visto su evolución. Lo más importante es que ha madurado”, resume.

Martínez ahonda en su análisis y asegura que Ronald tiene ahora un mejor comando de sus disparos, lo que le permite mezclarlos en cualquier conteo y situación. Además, Gustavo, el scout de Cincinnati en Nicaragua, afirma que Medrano mejoró también su velocidad.

“Lo primero es que ha madurado. Lanza con más inteligencia. Luego, ha afinado su control. Tiene capacidad para combinar siempre. Y tercero, su velocidad dio un salto. Ahora lanza a 93 y 94 millas por hora en su recta y esa es una velocidad respetable donde sea”, afirma.

Ciertamente, es otro Medrano, como apunta Martínez. Uno más confiado, más agresivo y más sereno en el montículo. Su lenguaje corporal lo muestra como un lanzador seguro de sí mismo, que ataca a los bateadores y los obliga a estar muy atentos en el home plate.

“Antes parecía un poco preocupado y hasta presionado en el montículo, pero ahora no, se ve que está en control de la situación y reacciona rápido cuando algo no le sale bien. No hay dudas de su salto y esperamos que nos ayude a vencer al Bóer”, indicó Gustavo.

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