Según fuentes bastante informadas se está gestando un probable diálogo sobre la resolución de la gravísima crisis sociopolítica que vivimos los nicaragüenses bajo la dictadura de los Ortega-Murillo desde que volvió al poder en 2007, en el que participarían el Vaticano, los EE. UU. y la dictadura. En ese esquema no se habla de participación de la oposición nicaragüense. Lo que me parece absurdo desde todo punto de vista.
Si en ese supuesto diálogo no hay representación de los adversarios del régimen, que habitan en nuestro país y los que habitamos fuera, nuestra posición al respecto es que adolece de fiabilidad porque los nicaragüenses que son los que están sufriendo este régimen y que mejor conocen lo que se vive en nuestra patria supuestamente estarían excluidos de testimoniar el pánico de lo que realmente sucede.
Con todos los respetos a los señores del Vaticano y de EE. UU., les plantearía que si ellos estuvieran en nuestro caso, ¿les gustaría que otros tomaran su tutela sin que les tomasen en cuenta? Creo que la respuesta sería un no rotundo. Hay que recordar que venimos de dos ocasiones en los que el régimen dictatorial, incluso llamó a la Iglesia nicaragüense para que convocara a un diálogo nacional con el resultado que todos conocemos. Asimismo nuevamente se volvió a otro diálogo que se verificó en el Incae, y tampoco hubo resultados positivos, aunque se llegó a unos acuerdos que luego no se cumplieron.
Por el contrario después de ese diálogo se intensificó la represión, prohibiendo manifestaciones, encarcelando a varios de los participantes del diálogo, ejemplos entre otros como los de José Adán Aguerri, José Pallais, Juan Sebastián Chamorro y otros que todavía guardan prisión en el Chipote junto a otros 235 presos por motivos políticos y sin ningún delito que mereciera tal tratamiento, su único delito ha sido ser opositores y posibles contendientes algunos a ser precandidatos presidenciales y otros simplemente por no seguir las rutas sandinistas, basados en leyes espurias e inventadas o copiadas de otros regímenes tan autocráticos como el de los Ortega-Murillo.
Daniel Ortega y su VP y consorte Rosario Murillo, no son gente de fiar, no gozan de credibilidad alguna en más del 80 por ciento de la población y saben a ciencia cierta que el pueblo los detesta y no los puede ver. Pero siguen en el poder con el apoyo de sus prebostes radicados en la mal llamada Policía Nacional que más bien es la policía del dúo y lo mismo sucede con el Ejército, pilares ambos que gozan de prebendas y regalías para compensar su fidelidad perruna.
Como sabemos varias instituciones y países han impuesto sanciones a miembros destacados del sandinismo empezando por la VP Rosario Murillo y varios miembros de su larga familia que quieren seguir en la cúpula del poder implantando un régimen de partido único al estilo cubano o de Corea del Norte, para entonces cerrar el ciclo que ellos persiguen.
Pero Daniel Ortega, zorro de vieja data, sabe que con las sanciones impuestas a destacados miembros de su familia y de su círculo cercano, como Gustavo Porras, presidente de la Asamblea Nacional, a varios de sus ministros como Iván Acosta y otros, la existencia de las sanciones le impide llegar a su deseo de convertirse en partido único, ya que con las mismas podría resquebrajarse su chiringuito pues tanto los EE. UU. como la UE, Canadá, la OEA y otras instituciones aumentarían las mismas y lo aislarían totalmente del mundo.
Daniel Ortega también tiene conocimiento que sus valedores más supuestamente fuertes en estos momentos están pasando por serias dificultades como puede ser el caso de Rusia, su aliado tradicional envuelto ahora en una guerra con Ucrania, que cada día se complica más, no tiene nada que ofrecerle en estos momentos, su situación es incluso peor que la de Ortega, pues las sanciones lo están ahogando económicamente ya que la Unión Europea y la OTAN están sosteniendo a Ucrania en una guerra que ya está llegando al año desde que comenzó el 24 de febrero del año 2022. Solo le quedan sus aliados cercanos, Díaz Canel en Cuba y Nicolás Maduro en Venezuela, pues incluso nuevos gobiernos de izquierda como Petro en Colombia o Boric de Chile lo consideran dictador y se mantienen alejados de su posición.
En el caso del otro “supuestamente” aliado, China, también está pasando por una situación grave tanto en lo económico, ya que su PIB se ha desacelerado y ahora mismo el coronavirus se ceba en la población China con millones de infectados, si bien es cierto con variantes como omicron que no causa tantas muertes, pero que dado también que sus vacunas no gozan de la protección que dan las otras fabricadas en EE. UU y Europa o incluso las iraníes. Es más hasta ahora las posibles ayudas o inversiones de China brillan por su ausencia, al contrario de lo que hacía Taiwán.
Respecto a este probable diálogo algo se está moviendo, pues no es casualidad la visita de Daniel a su hermano Humberto del mismo apellido, quien ha estado separado del primero y quienes conocen los vericuetos del Carmen. Hay desacuerdo entre el dúo por la mencionada visita, hasta el colmo de llegar a sacar un comunicado de patente rosariana que pretende desligar la visita de Daniel a su hermano de cualquier significado político y además se vio el desplante de Rosario a su consorte el día 30 de diciembre, en el homenaje que se rindió a Roberto Clemente, el jugador puertorriqueño de beisbol que falleció en un accidente aéreo cuando viajaba a nuestro país trayendo ayuda para los daños del terremoto de 1972 que asoló a Managua.
El objetivo que persigue Daniel Ortega es lograr que le levanten las sanciones a sus familiares y a los miembros de su gobierno que le han sido impuestas personalmente y que dificultan el funcionamiento normal del gobierno y de algunas instituciones a las que también se les impuso, a cambio de liberar a los prisioneros políticos que son su botín celosamente guardado, incluyendo como es propio a los sacerdotes encarcelados y al obispo Rolando Álvarez Lagos, baluarte de la defensa de los vulnerables y desvalidos.
Pero si esto sucediera así, nada habríamos ganado si no va acompañada de elecciones libres, justas y observadas internacionalmente, derogación de todas las leyes represivas dictadas por el régimen, depuración de los jueces y fiscales orteguistas que han dictado las sentencias que condenaron a la mayoría de los presos en sentencias espurias dictadas incluso en formularios ad-hoc, levantar las prohibiciones de libertad de expresión y de movimientos, devolución de los bienes confiscados a sus legítimos dueños sin forma ni figura de juicio, libertad de manifestación, prohibición de que en futuras elecciones los Ortega-Murillo, personalmente y cualquiera de los miembros de su familia opten a la Presidencia de la República.
Cualquier otra componenda que no vaya acompañada de las medidas correctivas enunciadas sería rechazado por el pueblo que lo que demanda es justicia y libertad.
El autor es abogado nicaragüense residente en España.