Nicaragua es el país de Centroamérica con la mayor prevalencia de subalimentación y a nivel latinoamericano se ubica en el tercer lugar. Solo lo superan Haití y Venezuela, naciones que respectivamente se caracterizan por ser las más pobres de la región y por tener una de las inflaciones más altas en el mundo. Así lo confirma el informe Panorama Regional de la Seguridad Alimentaria y Nutricional en América Latina y el Caribe 2022, presentado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, conocida como FAO.
La subalimentación, según la FAO, es una estimación de la proporción de la población cuyo consumo habitual de alimentos es insuficiente, para proporcionar los niveles de energía alimentaria necesarios para llevar una vida normal, activa y sana.
«En Mesoamérica, Nicaragua fue el país con mayor prevalencia de subalimentación, 18.6 por ciento en el período 2019-2021», dice el informe. Por detrás de Nicaragua se ubican Guatemala y Honduras con porcentajes de prevalencia cercanos a los de Nicaragua. En Costa Rica y Panamá las prevalencias son mucho menores.
En el periodo mencionado, según el informe, en México, que es el país más grande de la subregión, la prevalencia de la subalimentación fue del 6.1 por ciento. Dicho porcentaje representa a 7.8 millones de personas.
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La contradicción de Nicaragua
Uno de los países de la región que supera los niveles de prevalencia de hambre entre sus habitantes es Venezuela. El aliado y amigo del régimen Ortega Murillo con quien comparte además métodos represivos para mantener el país bajo control. En el caso de Venezuela el 22.9 por ciento de su población, es decir 6.5 millones de habitantes padecen hambre. Muy lejos de ellos se ubica Cuba, con solo un 2.5 por ciento de prevalencia. Sin embargo, para Cuba el informe no cuenta con el dato de la cantidad de personas afectadas por este flagelo.
Si bien Nicaragua supuestamente redujo el porcentaje de subalimentación en comparación con el periodo 2013-2015, cuando marcó 19.7 por ciento, el dato correspondiente al periodo 2016-2018 fue de 17.2 por ciento. Es decir, que en los siguientes tres años hubo un incremento de la cantidad de personas que no tienen acceso a una alimentación adecuada. Otro aspecto que no toma en cuenta el informe es la emigración que ha sido masiva en los últimos años.
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Nicaragua destaca como uno de los tres países de Mesoamérica, junto con Belice y México, que tiene los costos más bajos de una dieta saludable. Sin embargo, también es uno de los tres, junto con Honduras y Haití, donde una gran parte de sus ciudadanos no pueden acceder a este tipo de alimentación. El organismo señala que hay un problema en la asequibilidad de esta, que está relacionado con el aumento del costo.
«Más de la mitad de la población de Honduras (51.3 por ciento) no puede permitirse una dieta saludable. Como tampoco puede hacerlo más de un tercio de los habitantes de Nicaragua y Belice (35.7 y 36.4 por ciento respectivamente)», detalle el informe de la FAO.

Varios indicadores sin información de Nicaragua
Varios de los indicadores que mide el informe no tienen datos sobre Nicaragua, entre ellos los referidos a la prevalencia de la inseguridad alimentaria; el número de personas en situación de inseguridad alimentaria; y la prevalencia de la lactancia materna exclusiva entre los lactantes de 0 a 5 meses de edad.
Actualmente los nicaragüenses se ven afectados por el alto precio de la canasta básica. Por ejemplo, el precio de los frijoles y el queso, que son la base de su dieta tradicional, alcanzaron recientemente 37 córdobas por libra (1.02 dólar al cambio oficial actual) y 100 córdobas por libra (2.7 dólares al cambio oficial), respectivamente. En el primer semestre de 2022 se ubicaban en 25 y 60 córdobas la libra aproximadamente.
«El rápido aumento de los precios de los alimentos en los últimos años incrementó el costo de una dieta saludable en la región. La mayor carga de aquello recae en poblaciones vulnerables como los pueblos indígenas, los habitantes de zonas rurales y las mujeres», plasma el informe.
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El costo de una dieta saludable
Los datos disponibles que maneja la FAO sobre el costo de una dieta saludable revelan que en el 2020 en Nicaragua era de 3.33 dólares por día (unos 113 córdobas al tipo de cambio de ese año). En Honduras era de 3.49 dólares por día, Costa Rica de 4.11 dólares y Panamá de 4.48 dólares. Pese a que Costa Rica y Panamá tienen los costos más altos de una dieta saludable de la subregión, estos dos países tienen el porcentaje más bajo de personas que no pueden permitírsela.
En Mesoamérica: Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua y Panamá, las verduras y los alimentos de origen animal son los principales grupos que contribuyen de forma más significativa al costo de una dieta saludable.
«La calidad de la dieta es un vínculo fundamental entre la seguridad alimentaria y la nutrición, ya que una dieta de mala calidad puede dar lugar a diferentes formas de malnutrición, como la malnutrición por déficit, las carencias de micronutrientes, el sobrepeso y la obesidad», advierte el informe.
Tendencia alcista
Según el organismo, desde el segundo semestre de 2020, el índice internacional de precios de los alimentos empezó a registrar aumentos sostenidos, y desde entonces no ha logrado volver a los valores registrados antes de la pandemia.
«Los últimos datos recientes disponibles (junio de 2022), la inflación alimentaria ha seguido aumentando, reduciendo el poder adquisitivo de cada vez más hogares y poniendo en peligro su seguridad alimentaria», indica la FAO.
Actualmente el conflicto en Ucrania ha incrementado los precios de los principales productos alimentarios, de la energía y los fertilizantes, y está comprometiendo la seguridad alimentaria en todo el mundo.
Ante este panorama, el informe recomienda adaptar las políticas alimentarias y agrícolas existentes en todas las regiones del mundo. Esto promovería la producción de alimentos nutritivos y contribuiría a que la dieta saludable sea más asequible.