Cuando los Indios del Bóer anunciaron su roster para la Liga Profesional, los nombres de los jugadores no generaban ilusión, y más cuando se venía de tres dolorosos fracasos. No obstante, ahí estaba Joel Fuentes, el principal artífice de esta resurrección, siendo ese director de orquesta para que todos los instrumentos sonaran en sinfonía.
Fuentes, quien tiene amplia experiencia en Ligas Menores, había recibido ofertas para dirigir en México, pero su corazón estaba en Nicaragua, el vínculo de su esposa nicaragüense pesó más que el país azteca. Decidió aceptar la oferta del presidente del Bóer, Bayardo Arce, pero con la condición de traer a su cuerpo técnico y, gracias a sus contactos, logró convencer a Juan López quien tiene 22 años de recorrido en la Gran Carpa, que ha trabajado con Dusty Baker, ha estado en 11 playoff y siete Series Mundiales. Pero la ambición de Fuentes por rodearse de personas igual o aún más capaces que él no se detenía. Invitó al Bóer a Rafael Montalvo de Tampa Bay, encargado de los lanzadores y la analítica. El Bóer tenía un staff de equipo élite.
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Fuentes fue claro a su llegada a Managua: “Yo no vengo a perder el tiempo, yo no vengo a terminar último”, apuntó el nuevo estratega a la directiva. Sin embargo, el arranque fue frío, en los primeros 10 partidos el Bóer perdía lo mismo que ganaba (5-5). “Yo no soy de hacer muchas reuniones con los jugadores ni dar discursos, eso aburre un poco, pero si soy de señalar los errores y mostrarles cómo se corrigen. Mi función es sacarle el máximo potencial al jugador, pero todo depende de ellos mismos, por eso, lo que hemos logrado es mérito íntegro de los muchachos”, admite Fuentes, quien su profesión de psicólogo ha sumado mucho a la hora de cómo llegarle a cada jugador. “En el arranque hablé personalmente con cada uno para que hicieran algunos ajustes”, agrega.
El Bóer empezó a despegar y aunque no tenía estrellas en sus filas, consiguió la unión de equipo. “Hemos podido lograr que estos muchachos entiendan la fase de lo que es tener éxito dentro del beisbol y el trabajo y una de las cosas es que ahondamos en el aspecto psicológico, atacamos individualmente a cada uno para darles confianza e incluso en los tres años que terminaron como último, eso fue una base de ejercer el conocimiento psicológico y tratar de mantenerlo positivo y decirles que no los vengo hacerlos mejor, deben entender que tienen las cualidades y calidad, les faltaba la humildad y competitividad”, explicó.
Según Fuentes ahora la tropa capitalina es una familia. “La unión, la confraternización entre los extranjeros y nacionales, se sienten nicaragüenses y tengo unas personas que han jugado muchos años beisbol y esa experiencia se ha mantenido en un entorno en donde la comparten y hacen sentir al nacional como si fuese un pelotero bastante sólido. Yeudi García es uno de los ejemplos grandes, el muchacho Jared Albir subirá como la espuma y dará mucho de qué hablar con su brazo, le dimos confianza a los jóvenes como Lester Medrano, además que Rifaela Ademar y Manuel Geraldo se abrieron con todos y ayudaron mucho a otros peloteros como Bismark Rivera. Te soy sincero, me siento feliz con este grupo, somos familia”, confesó.
El Bóer finalizó con 18 triunfos y 14 reveses, empatado en la cima con el Tren del Norte. Ahora viene el Round Robin en donde todos jugarán contra todos cuatro veces y los dos mejores pasarán a la gran final. Tren del Norte y Rivas son los claros favoritos por sus plantillas, sin embargo, el Bóer ha brillado con luz propia y no se puede descartar. “El equipo va a batear lo que quiero que se sincronice es el pitcheo. Quiero que mis lanzadores asuman ese rol, porque nosotros tenemos para competir por eso decidí no escoger lanzadores, confío en los míos. Ahora nuestra frase es ‘ocho y nos vamos a casa’ que es lo que necesitamos para el baile grande, estar en la final”, concluyó Fuentes, quien debería ser, pase lo que pase, mánager del año en la Liga Profesional.