Por lo general las noticias sobre los nicaragüenses que emigran a Estados Unidos (EE. UU.) se refieren a las penurias y tragedias que sufren en el camino, y aún al llegar a la que ven con ilusión como una tierra prometida.
Sin embargo, muchos nicaragüenses logran su objetivo, se instalan en EE. UU., consiguen empleo o emprenden negocios que les permiten vivir decorosamente y enviar dinero a sus familias que quedaron en Nicaragua. Estas son las famosas remesas familiares que benefician a la gente necesitada que las recibe directamente, pero también son codiciadas por los gobernantes, que las aprovechan para aparentar un crecimiento económico que no se basa en inversiones y esfuerzo propio.
La primera gran emigración nicaragüense, la de los años 80 del siglo pasado, se arraigó en EE. UU. y ahora es allí una de las comunidades económicas y profesionales más emprendedoras y dinámicas, que contribuye significativamente a la creación de la riqueza nacional estadounidense.
Sin embargo, son muy pocos los nicaragüenses que triunfan también en la política de los EE. UU., ámbito en el cual las oportunidades son menores y la posibilidad de éxito es muy reducida.
Por eso es digno de destacar el caso de la joven abogada Maureen Porras, quien el martes 13 de diciembre se convirtió en la primera mujer de origen nicaragüense electa como concejal de la ciudad del Doral, en el condado de Miami-Dade, del estado de la Florida.
El Doral es uno de los 34 municipios del condado de Miami-Dade y está entre los de mayor crecimiento. Más o menos el 70 por ciento de su población es latina, de la cual un 29 por ciento son colombianos, 21 por ciento cubanos y un 20 por ciento venezolanos. Entre las minorías hispanas restantes figura la nicaragüense.
Al lado del Doral está el aeropuerto internacional de Miami, lo que le da un enorme potencial de crecimiento y desarrollo. Allí se encuentran las sedes del Departamento de Policía y del Departamento de Bomberos y Rescate de Miami-Dade. También algunas de las empresas más grandes de la Florida y tienen sus sedes los principales periódicos de Miami y la Florida: The Miami Herald y El Nuevo Herald que se edita en español. Además, la ciudad alberga a cuatro universidades y al Sistema de Bibliotecas Públicas de Miami-Dade.
Esos datos de la fortaleza del Doral, que son incompletos, dan una idea de la magnitud de la responsabilidad que ha asumido Maureen Porras al formar parte del gobierno municipal, que lo integran solo cinco personas, incluyendo al alcalde (alcaldesa en este caso), cuyas funciones son más de servicio que políticas.
Pero Maureen Porras posee las herramientas intelectuales y profesionales, la experiencia y la vocación de servicio público para asegurar que desempeñará con éxito su trabajo. Ella es una mujer joven, de apenas 34 años de edad, que vive en EE. UU. desde hace 26 años, obtuvo sus títulos universitarios con los máximos honores y tuvo la feliz oportunidad de hacer una pasantía en el despacho de Ileana Ros-Lehtinen, cuando esta era una eminente representante ante el Congreso de los EE. UU. Lo cual sin duda le ayudó mucho en su formación política y experiencia profesional.
Eso aparte de que ella ha hecho una exitosa carrera de servicio público, como directora legal de Church World Service (CWS), establecido en Doral; como parte de la Clínica de Derechos Humanos e Inmigrantes; presidenta de la Sociedad de Derechos de Inmigración; miembro del Consejo Asesor de la Junta Escolar de Miami Dade, Distrito 5; de la Junta Asesora de Asuntos Hispanos del Condado de Miami Dade, Distrito 12; de la Liga de Mujeres de Votantes de Miami; de la Junta de Abogados de Defensa de Inmigración: miembro activo de la Asociación de Abogados de Inmigración, así como del Colegio de Abogados de Florida.
De Nicaragua, su patria de origen que visitó la última vez en 2015, ella ha dicho que “está pasando un tiempo muy mal, con una dictadura. Nosotros —agregó— siempre queremos una Nicaragua libre, una democracia, elecciones que sean libres y justas, y ahorita no lo tenemos. Es una situación muy mala. Oramos para que un día pueda regresar a ser una democracia y un país libre para los que viven ahí”.
Maureen Porras es una profesional y funcionaria pública estadounidense, pero sin duda tiene el corazón bien sembrado en su tierra de origen nicaragüense.