LA PRENSA informó el viernes 16 de diciembre que las remesas familiares que envían los nicaragüenses que viven y trabajan en el extranjero, han crecido tanto en volumen que son ya la segunda fuente de los ingresos económicos del país.
Según la información, basada en datos del Banco Central, entre enero y octubre de este año los ingresos por las remesas sumaron más de dos mil quinientos millones de dólares. Y agrega que “en total la economía se ha oxigenado este año con 832 millones de dólares adicionales, siendo Estados Unidos el principal origen de esos recursos que son fundamentales para sostener el consumo interno y mantener los niveles de pobreza controlados”.
Se comenta que el incremento de las remesas se debe al aumento desmedido de la emigración de nicaragüenses en los últimos años, por el agravamiento de la crisis económica interna y de la problemática sociopolítica que se complicó sobremanera desde el estallido de abril de 2018.
Pero el incremento de las migraciones y el aumento de las remesas familiares es un fenómeno global, propio de todos los países pobres como generadores de emigración y de los países ricos como receptores de migrantes y fuentes de las remesas.
En su definición más sencilla las remesas familiares son los “envíos de dinero que una persona residente temporal o permanente en otro país realiza a su país de origen, especialmente a familiares y amigos. Generalmente se envían desde países en que los sueldos son mayores respecto a los del país de destino”.
Este fenómeno se ha internacionalizado de tal manera, que la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) instituyó el Día Internacional de las Remesas Familiares, el cual se celebra el 16 de junio de cada año. El propósito es darle un merecido reconocimiento a los más de 200 millones de hombres y mujeres migrantes y trabajadores, que según la ONU envían dinero a sus más de 800 millones de familiares en sus países de origen.
Un informe del Banco Mundial dio a conocer que en 2021 las remesas familiares alcanzaron los 605 mil millones de dólares. Comenta que esto es un salvavidas para los países pobres. Si bien individualmente las remesas son de un valor más o menos bajo, en su conjunto representan más del triple de los recursos que se destinan en todo el mundo como asistencia oficial para el desarrollo.
Pero el flujo de las remesas familiares puede tener también aspectos negativos. Al respecto en la mencionada información de LA PRENSA el reconocido economista Néstor Avendaño menciona algunos de ellos. Señala que la mayor parte de las remesas se destina a gastos de consumo inmediato y muy poco a inversión. Las remesas disminuyen el tamaño de la población económicamente activa, porque mucha gente vive de lo que le mandan desde fuera. Fomentan una cultura de dependencia del exterior, particularmente de Estados Unidos, y alientan a más emigración.
Habría que agregar que la mala relación política oficial de Nicaragua con EE. UU., de repente podría afectar el flujo de remesas familiares desde ese país, que representan más del sesenta por ciento del total, según información publicada en su momento por la embajada estadounidense en Managua.