El Parlamento Europeo decidió otorgar este año al pueblo de Ucrania el prestigioso Premio Sájarov a la Libertad de Conciencia, por su abnegada y heroica resistencia a la guerra de agresión de Rusia. La cual es también una lucha en defensa de Europa y sus valores morales, jurídicos y políticos.
Al entregar el Premio Sájarov 2022, el miércoles 14 de diciembre, la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, declaró que “el mundo ha visto a los ucranianos defendiendo heroicamente su país, su libertad, sus hogares y sus familias. Pero también han puesto en riesgo sus vidas por Europa, para salvaguardar los valores en los que todos creemos: libertad, democracia y el Estado de derecho. No hay nadie que merezca más este premio”.
El Premio Sájarov fue creado en 1988 por el Parlamento Europeo, para honrar y perpetuar la memoria del científico y disidente soviético Andrei Sájarov (1921-1989), quien fabricó la primera bomba de hidrógeno para la URSS y después se dedicó a crear conciencia pública sobre la amenaza de exterminio de la humanidad de una eventual guerra nuclear.
Sájarov se convirtió en un disidente del totalitarismo soviético e incansable activista defensor de los derechos humanos, sufriendo por eso la represión del régimen comunista, pero mereciendo también el reconocimiento de la humanidad, manifestado en el Premio Nobel de la Paz que le fue concedido en 1975.
El diario español El País ha enfatizado al informar sobre el otorgamiento del galardón del Parlamento Europeo este año, que “el Sájarov premia el coraje y la resistencia de la ciudadanía a las bombas rusas, a aquellos que tratan de llevar a cabo una vida en unas condiciones durísimas, a los que trabajan para mantener a flote la economía y las que se han marchado con sus hijos escapando de la furia de las tropas del Kremlin, a la ciudadanía de Bucha, de la arrasada Járkov, de la fulminada Mariupol. También a las personas mayores, sobre todo mujeres, que han pasado a vivir en los asfixiantes refugios antiaéreos de los pueblos más cercanos al frente”.
En realidad, sin el heroísmo, el coraje, el sacrificio y la abnegación del pueblo de Ucrania, este país no habría podido resistir ni infligir contundentes derrotas en el campo de batalla al ejército ruso agresor, muchas veces más numeroso y mejor equipado técnicamente que el ucraniano.
Pero también es necesario reconocer que sin el enorme apoyo en armamento, asistencia técnica militar y recursos económicos que le han proporcionado y le siguen bridando la Unión Europea y Estados Unidos, Ucrania no hubiera podido resistir esta guerra de agresión que lleva ya diez meses y que es evidente que la poderosa y autocrática Rusia de Vladímir Putin no podrá ganarla.
Igualmente, las poderosas sanciones impuestas a Rusia por la comunidad democrática internacional son un factor de suma importancia para restarle fuerza y elevar la moral combativa del pueblo y el gobierno de Ucrania.
Ahora bien, la guerra defensiva del pueblo contra la agresión rusa es también una lucha entre la civilización y la barbarie, entre la libertad y la esclavitud, entre la tiranía y la democracia. Eso es lo que reconoce el Premio Sájarov que merecidamente ha otorgado el Parlamento Europeo al heroico pueblo ucraniano y su valeroso y ejemplar presidente democrático, Volodímir Zelenski.