El diario El Comercio, de Perú, país suramericano atribulado por una profunda y persistente crisis política de gobernabilidad, asegura en su editorial de este jueves 8 de diciembre que lo más destacado en el fallido intento de golpe de Estado del día anterior, fue que las instituciones tuvieron la capacidad de resistirlo y vencerlo.
Se refiere a que ante la intentona de autogolpe de Estado del ahora expresidente Pedro Castillo, de inmediato y al unísono se produjo la reacción del Congreso de la República que destituyó al golpista de su cargo presidencial; de las Fuerzas Armadas (Ejército y Policía), que lo rechazaron expresamente y se pronunciaron en defensa de la Constitución; lo mismo que hicieron el Tribunal Constitucional, el Poder Judicial, la Defensoría del Pueblo, el Ministerio Público y los organismos electorales.
El otro gran periódico de Perú, La República, también destaca en su editorial de ayer que “la fortaleza institucional” conjuró el golpe de Estado. E incluye a “los medios de comunicación (que) salieron sin medias tintas para rechazar la intentona golpista. Esta acción mancomunada de las instituciones y poderes fácticos —reflexiona editorialmente el periódico peruano— “permite la esperanza en un futuro sin estos quiebres constitucionales”.
Habla muy mal de este país latinoamericano el hecho de que en los últimos cuatro años haya tenido seis presidentes de la República; de que se debata en una crisis política permanente cuyo trasfondo es la corrupción y la impunidad. Es asombroso que en tales circunstancias se pudiera mantener el marco del sistema democrático que significa la celebración de elecciones libres y la vigencia de las libertades de prensa y de asociación y movilización política.
Los peruanos no han tenido buen tino para elegir a sus presidentes. La más reciente demostración de eso fue la elección el año pasado del izquierdista Pedro Castillo. Este ha sido quizás el peor presidente que ha tenido Perú, tanto por su autoritarismo golpista y su desprecio a la institucionalidad democrática, como por su corrupción y probada incapacidad política y administrativa. No en balde Mario Vargas Llosa dijo en mayo pasado que era una vergüenza para Perú tener un presidente como Pedro Castillo.
El mismo Vargas Llosa se postuló como candidato presidencial en las elecciones de 1990, pero fue derrotado por Alberto Fujimori, un aventurero autoritario que dos años después dio un golpe de Estado apoyado por las Fuerzas Armadas, instauró la dictadura y cometió graves crímenes contra los derechos humanos y de corrupción, por los cuales fue procesado y condenado a una larga pena de prisión en la que se encuentra hasta ahora.
De vuelta a la fracasada intentona golpista de Pedro Castillo, paradójicamente esta ha servido para darle a Perú, o mejor dicho a los peruanos, una gran oportunidad de reivindicarse, de hacer los ajustes necesarios al sistema político democrático para superar la ingobernabilidad, fortalecer las instituciones e impulsar el progreso nacional en condiciones de libertad y una solvente democracia.
Dina Boluarte, quien era la vicepresidenta de Pedro Castillo y de conformidad con la Constitución lo ha sucedido en la Presidencia de la República, tiene que manejarse en una situación muy compleja. Como vicepresidenta de Pedro Castillo que era, de alguna manera tiene que asumir la parte de responsabilidad que le corresponde por su mal gobierno. Además, no tiene una bancada parlamentaria propia ni aliada que la apoye en un Congreso tan díscolo y complicado como es el peruano.
Para algunos analistas la mejor decisión de Boluarte hubiera sido ejercer el poder presidencial al frente de un gobierno de unión nacional, pero solo por un breve período; el suficiente para que se tranquilice el país y se preparen elecciones generales adelantadas en la que los ciudadanos peruanos tengan la oportunidad de reivindicarse y elegir mejor.
Pero Boluarte ha decidido completar el período de Castillo que termina en 2026. Ojalá que le vaya bien, por el bien de ella misma, pero sobre todo de Perú y de la democracia en las Américas que en la actualidad anda volando bastante bajo.