Analistas y activistas políticos opositores que están en el exilio dieron a conocer a LA PRENSA sus apreciaciones sobre el diálogo del régimen venezolano de Nicolás Maduro con representantes de la oposición. Y opinaron acerca de sus posibles repercusiones en Nicaragua.
Las negociaciones políticas venezolanas que se realizan en Ciudad de México, importan mucho en Nicaragua porque su régimen es similar al de Venezuela; y con Cuba son los únicos tres Estados autoritarios que hay en América Latina, reconocidos como tales por la comunidad internacional. De allí que los analistas y activistas políticos nicaragüenses coincidieran en que lo que ocurra en las conversaciones venezolanas de México “tendrá repercusiones en Nicaragua”.
Sobre las negociaciones el sociólogo y politólogo venezolano Trino Márquez señala en un artículo publicado el viernes 2 de diciembre en el periódico El Nacional, que el regreso del régimen de Maduro a la mesa de negociaciones ha sido obligado más por factores internacionales que por sus problemas internos. “La oposición por sí misma no se encuentra en circunstancias de imponerle nada al Gobierno”, dice Márquez. Y destaca el hecho de que Estados Unidos (EE. UU.) se ha involucrado de manera directa con el propósito de ayudar a que se logren acuerdos para restablecer la democracia en Venezuela. Por eso ha aflojado el dogal de las sanciones liberando parcialmente el embargo a la comercialización del petróleo venezolano.
Pero al parecer también alrededor de Cuba se está creando un ambiente propicio al diálogo del régimen de La Habana con EE. UU. Al respecto el analista internacional mexicano, Enrique Krauze, ha comentado en el mismo diario El Nacional que recientemente se celebraron varias rondas de negociaciones entre representantes cubanos y estadounidenses. Según Krauze, el régimen castrista busca un entendimiento con EE. UU., impelido por la pavorosa crisis económica del país, la peor en toda la historia de 63 años de comunismo en Cuba. Una crisis que empeora cada día y solo sería posible contenerla mediante un acuerdo con el odiado “imperio yanqui”.
Pero por realismo político EE. UU. no buscaría en Cuba, como en Venezuela, acuerdos inmediatos para iniciar el restablecimiento de la democracia, porque allí el totalitarismo ha echado raíces muy profundas y serán muy difíciles de erradicar. Sin embargo, Enrique Krauze opina que EE. UU. al menos podría conseguir del régimen cubano concesiones “en materia de libertades individuales, derechos humanos y mayor apertura al sector privado de la economía…”
En lo que se refiere a Nicaragua, los analistas y activistas de oposición consideran que el régimen es muy renuente a negociar con EE. UU. Esto a pesar de que se ha especulado que Daniel Ortega ha tenido disposición de negociar con el gobierno estadounidense, incluso mediante una supuesta iniciativa personal de su hijo Laureano y gestiones de su embajador en Washington, Francisco Campbell.
En cualquier caso, los vientos del diálogo en Venezuela y Cuba podrían soplar también sobre Nicaragua. ¿Por qué no? EE. UU. ha dicho que las sanciones son para motivar al régimen de Nicaragua a rectificar y regresar a la democracia; y por otra parte hay un consenso nacional e internacional de que la crisis sociopolítica de este país solo se puede resolver de manera pacífica, lo que significa a través del diálogo y las negociaciones políticas.
Por cierto que en Nicaragua esto podría ser menos difícil que en Venezuela y Cuba, porque ya existen los acuerdos entre el régimen y la oposición nicaragüense que se firmaron en marzo de 2019. Bastaría actualizarlos y ponerlos en ejecución. Por supuesto que siempre y cuando lo quiera Ortega.