Este 27 de noviembre es el primer domingo de Adviento (la venida del Redentor), como se le llama en la liturgia cristiana al tiempo de preparación de la Navidad en las cuatro semanas anteriores a su celebración.
Para los cristianos y en particular para los católicos esta celebración tiene una gran significación. Como dijera el papa Francisco en su mensaje de Adviento de 2021, es el tiempo de “repetir las palabras del salmista cada día en nuestra oración: “A ti, Señor, elevo mi alma, pues está por llegar la liberación”.
Agregó y explicó en aquella ocasión el santo padre de los católicos que “el Adviento nos invita a un esfuerzo de vigilancia, mirando más allá de nosotros mismos, alargando la mente y el corazón para abrirnos a las necesidades de la gente, de los hermanos y al deseo de un mundo nuevo. Es el deseo de tantos pueblos martirizados por el hambre, por la injusticia, por la guerra; es el deseo de los pobres, de los débiles, de los abandonados. Este es un tiempo oportuno para abrir nuestros corazones, para hacernos preguntas concretas sobre cómo y por quién gastamos nuestras vidas”.
La Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), al concluir el jueves 17 de noviembre su asamblea anual 2022 emitió un mensaje con motivo del Adviento, en el cual los obispos expresaron que están alegres por la creciente presencialidad de las actividades de la Iglesia católica. Sin embargo, dijeron, esa alegría no les impide reconocer sus preocupaciones “sobre el acontecer social, político y económico de nuestra patria. Sobre todo, entre otros, la crisis migratoria, que es reflejo de un drama humano que nos interpela”.
Aunque se puede leer e interpretar entre líneas mucho más contenido en ese párrafo, esperábamos que en una ocasión tan especial los obispos dijeran algunas palabras de cercanía o solidaridad con monseñor Rolando Álvarez, y los sacerdotes y otras personas de la Iglesia que están sufriendo una aflictiva situación.
Es cierto que la CEN ya se pronunció una vez sobre este caso tan lamentable. El 7 de agosto pasado, los obispos expresaron en un breve comunicado que: “Ante la situación que vive nuestro hermano en el episcopado, monseñor Rolando José Álvarez Lagos, queremos expresar nuestra fraternidad, amistad y comunión espiritual con él, ya que esta situación nos toca el corazón como obispos e iglesia nicaragüense”. “Pues si un miembro sufre, todos sufrimos con él”, precisaron los líderes de la Iglesia católica citando uno de los evangelios.
En realidad, no es que queramos que la Conferencia Episcopal provoque la ira del régimen, muy bien sabemos que esa no es la vocación ni una actitud propia de la Iglesia católica. Lo que decimos es que la llegada del Adviento tiene una significación espiritual muy poderosa, como lo explicó el papa Francisco con sus palabras que hemos citado antes. Por lo tanto, nada hubiera sido más oportuno que el comienzo de este tiempo litúrgico tan especial, para enviar un mensaje de cariño y aliento moral al obispo Rolando Álvarez y demás hermanos religiosos que sufren el rigor del cautiverio.