Hoy es Día de Acción de Gracias en Estados Unidos, una arraigada celebración que tiene profundas motivaciones religiosas y culturales. Incluso se puede decir que la Acción de Gracias es un rasgo de identidad nacional de los estadounidenses.
La forma principal de la celebración del Día de Acción de Gracias es que las familias se reúnen para una comida común y dar gracias al Creador por todo lo bueno que ha prodigado a cada uno y a todos en general.
El origen de esta tradición de EE. UU., que también se celebra en Canadá pero en otra fecha, está vinculado a la celebración por las primeras cosechas de los colonos europeos que se radicaron en los territorios de ambos países. Ellos reconocieron en aquellas primeras cosechas una bendición de Dios y la celebraron con una comida especial en común, a la que invitaron a los nativos para compartirla.
Pero la gratitud o agradecimiento es una cualidad virtuosa de la persona humana de todas las razas, naciones y pueblos. La gratitud es definida por el Diccionario de la Lengua Española como el “sentimiento que obliga a una persona a estimar el beneficio o favor que otra le ha hecho o ha querido hacer, y a corresponderle de alguna manera”.
El agradecimiento, pues, es un sentimiento humano que no hace distinción de orígenes, historia, cultura, religión, idioma, condición socioeconómica ni grados de desarrollo.
Es de bien nacidos ser agradecidos, dice la locución popular. Y “nada es más honorable que un corazón agradecido”, dijo Séneca, el gran filósofo hispano-romano del siglo primero de nuestra era.
Aún en las peores circunstancias las personas de bien son agradecidas. Es agradecido —o desagradecido, porque el complemento negativo es inseparable en la condición humana— tanto el hombre como la mujer, el niño y el joven igual que la persona mayor, el rico como el pobre, el blanco lo mismo que el negro, el americano como el africano o el asiático.
La gente siempre está dando gracias. La misma misa católica es una acción de gracias, porque esto es lo que significa la palabra eucaristía. Se hace la acción de gracias cuando nace un bebé, en la celebración de una boda, de un cumpleaños o la recuperación de su salud de una persona. Los creyentes agradecen a Dios todos los días, al acostarse para dormir y al levantarse. Pero también los no creyentes dan las gracias por el amor que reciben de sus seres queridos y por los favores de los demás, pues la gratitud no es solo una regla religiosa sino también una condición positiva de la vida humana.
De manera que la celebración del Día de Acción de Gracias, que en EE. UU. se hace el cuarto jueves de noviembre y en Canadá el segundo lunes de octubre, se debería hacer igual en todas partes del mundo. Con comidas comunes especiales o solo con oraciones, pero sobre todo con la muestra de gratitud de cada uno hacia todos aquellos a quienes siempre tenemos algo que agradecer.