El regreso no triunfal de Trump

El expresidente Donald Trump ha regresado al escenario político de Estados Unidos (EE. UU.). Lo hizo al anunciar el miércoles 16 de noviembre que presentará su candidatura presidencial para la elección de 2024.  

Trump tuvo que reconocer de hecho y contra su voluntad —aunque no lo dijera expresamente—, la presidencia de Joe Biden, después de que desconoció su elección en noviembre de 2020 que calificó de fraudulenta. Trump incluso alentó la toma violenta y el saqueo del Capitolio de Washington DC, ejecutada el 6 de enero de 2021 por sus partidarios más fanatizados que trataban de impedir la confirmación del triunfo electoral de Biden en el Congreso.

     Haber anunciado su precandidatura el miércoles 16 de noviembre no ha hecho a Trump candidato presidencial oficial. Antes tendría que ser nominado por el Partido Republicano y al parecer    —según los periodistas especializados y analistas políticos— ahora tiene menos posibilidades que cuando fue nominado por primera vez, en julio de 2016.

     El medio británico BBC News ha publicado un informe periodístico titulado “6 razones por las que a Trump le resultará más difícil ganar la presidencia de EE. UU. esta vez”, el cual fue reproducido por el Diario LA PRENSA el jueves 17 de noviembre.

     Menciona este informe entre esas razones, el historial negativo de Trump cuando fue presidente, la deshonrosa mancha del asalto al Capitolio el 6 de enero de 2021, los procesos legales que están en curso contra él, la caída de su popularidad aún en la población estadounidense de derecha, y el hecho de que en la convención republicana tendrá que enfrentar oponentes mucho más fuertes que la vez anterior. Por ejemplo, su exvicepresidente Mike Pence y sobre todo el gobernador de la Florida, Ron DeSantis, quien ha incrementado asombrosamente su popularidad.

     También hay que considerar que  Trump se ha desprestigiado todavía más por el escándalo de que se llevó indebidamente documentación oficial clasificada, o sea  de seguridad nacional.

     Periodistas y observadores políticos señalaron que en el mismo lanzamiento de su precandidatura presidencial, Trump mostró su debilidad política, por el menguado acompañamiento que tuvo en tan importante ocasión. Nada parecido al apoteósico lanzamiento de su candidatura en 2016.

     A Trump se le califica en EE. UU. e internacionalmente como un populista y nacionalista de extrema derecha, y por lo tanto como una amenaza contra el sistema democrático. Pero él ya gobernó a EE. UU. durante cuatro años, y aunque sacudió al país con sus arranques autoritarios las instituciones democráticas no sufrieron mella por eso.

La verdad es que por mucho que se hable mal de la democracia de EE. UU. y se diga que está en decadencia y en vías de extinción, la realidad ha demostrado que tal cosa  eso no es cierta. Con todos los defectos y debilidades que tiene la democracia de EE. UU., sus instituciones han probado que son suficientemente robustas para resistir el paso de  gobernantes tan autoritarios como Donald Trump.

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