Solo tiene 2 años y su vida ya cambió para siempre. Hace más de una semana una serpiente barba amarilla lo mordió tres veces y aunque sus padres lo llevaron de inmediato desde la comunidad Santa Rita, al centro de salud más cercano, ubicado en La Cruz de Río Grande, su débil cuerpecito sigue luchando contra los estragos que le causó el veneno de la víbora.
Sus padres, que salieron de casa ante la emergencia sin saber que tendrían que realizar un viaje tan largo, apelan a la solidaridad de los nicaragüenses para enfrentar la gravedad de su hijo. El niño ahora está en una sala de recuperación en el hospital de Matagalpa, los médicos tuvieron que amputarle su pierna izquierda para poder salvarle la vida.
Según Sonia Brenes, desde los diez meses su hijo Juan Pablo comenzó a caminar y desde entonces se pasaba gran parte del tiempo correteando por el patio de la casa en la comunidad Santa Rita, en La Cruz del Río Grande. Él es su primogénito y único hijo, y ella siempre está atenta a sus travesuras de niño.
Esa tarde que ocurrió la desgracia, recién habían regresado a su casa del albergue donde permanecieron durante el paso del huracán Julia que azotó la Región Autónoma de la Costa Caribe Sur, zona por donde ingresó al país.
Travesía contra reloj en busca del antídoto
El pasado 10 de octubre en cuestión de segundos una serpiente barba amarilla, que es común en la zona, lo atacó. Estaba escondida entre una madera en el patio de la casa y de pronto salió y mordió tres veces al niño. De inmediato sus padres lo llevaron al centro de salud en La Cruz de Río Grande, a 40 minutos a caballo desde su casa, el puesto más cercano para ellos.
Lea también: Familia busca repatriar a migrante nicaragüense que murió en accidente laboral en Estados Unidos
«Al salir a la carretera tomamos una caponera para llegar más rápido y en el centro de salud lo atendieron de inmediato. Le pusieron eso que ellos tienen para las picaduras de serpiente», relata esta joven madre de 22 años.
Eso a lo que Sonia se refiere es el antídoto o suero contra el veneno de la serpiente. También le hicieron algunas heridas para drenar el veneno, sin embargo, este se había extendido por toda la pierna y le había provocado daños irreversibles. Por su corta edad y su pequeño cuerpo, los daños fueron muy graves y al no responder al tratamiento, el médico del centro de salud decidió trasladarlo al hospital regional de Matagalpa.
Una ambulancia acuática lo llevó desde La Cruz de Río Grande hasta San Pedro del Norte, donde lo esperaba otra ambulancia para trasladarlo por tierra hasta el Hospital Regional de Matagalpa. Cerca de la medianoche del lunes 17 de octubre ingresó a ese centro asistencial donde le dijeron que la única opción para salvarle la vida era amputarle la pierna afectada (izquierda). Ademas de esa cirugía, desde entonces, cada día de por medio lo meten al quirófano para lavarle la zona afectada.
Le puede interesar: Muere tras mordedura de serpiente
Juan Pablo no entiende qué pasó con su pierna
El niño está muy triste y asustado por la ausencia de su pierna, pero en general su semblante es bueno, dice la mamá. Pero con la poca información que ha recibido, Sonia deduce que el peligro todavía no pasa pues los médicos no les han dado ni siquiera una fecha posible para regresar a casa.
Tampoco les han hablado de la fisioterapia posamputación que debe realizar Juan Pablo. No tienen idea de si tendrán acceso a un medio auxiliar para el niño como el que usan en el hospital o si en el futuro podría usar una prótesis que le permita caminar de forma independiente. De momento siguen centrados en curar los efectos que provocó el venenos en la pierna del bebé.
Sonia Brenes y su esposo Juan José Zamora Blanco, de 33 años, están enfocados en la recuperación de su hijo y los pocos recursos que andaban se han agotado. Por eso piden la solidaridad de personas de buen corazón que puedan ayudarles a sobrellevar los gastos de comida, pañales, toallas húmedas, ropa y cosas necesarias que seguirán surgiendo durante la recuperación de Juan Pablo. Ellos están en la sala de pediatría del Hospital Regional César Amador Molina, de Matagalpa.