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Solo ha transcurrido una jornada en las Series Divisionales del beisbol de Grandes Ligas, pero la emoción generada ha sido impresionante. Para quienes están pendientes no solo del qué sino también del cómo, es importante la actuación, no solo el resultado. Y lo cierto, es que después de los primeros duelos, la realidad ha estado a la altura de las expectativas.
El pico del furor se vivió el martes en Houston, donde el espigado artillero cubano Yordan Álvarez sacó de las llamas que estaban por calcinar a los Astros con un enorme jonrón que le dio vuelta al marcador de forma espectacular para una victoria 8-7 sobre los Marineros, desatando uno de las mayores euforias en la historia del Minute Maid Park de Houston.
De acuerdo con Mike Petriello, analista de MLB.com, el trancazo de Álvarez, que alcanzó una distancia de 438 pies y que salió a una velocidad de 116.7 millas por hora, sobre un sinker a 93 millas del zurdo Robbie Ray, debe ser el batazo más inesperado en la historia del beisbol. Los Marineros tenían un 91 por cierto de probabilidades de ganar ese juego.
Petriello explica que las probabilidades de los Marineros estaban basadas en la historia de equipos visitantes que estaban arriba con ventaja de dos carreras, dos hombres en base y dos outs. En el 91 por ciento de las veces, el equipo en ventaja gana el juego. Y ese era el caso de Seattle ayer. Sin embargo, Álvarez fue con su determinación y burló la historia.
Cuando se recuerda batazos dramáticos en postemporada, siempre viene a la mente el palo de Kirk Gibson en la Serie Mundial de 1988 con los Dodgers contra Dennis Eckersley de Oakland. La historia de situaciones específicas de un juego indica que el jonrón de Gibson era más posible que el de Álvarez. Oakland tenía un 87 por ciento de chance de ganar. Seattle 91.
Pero también en Atlanta se vivió una batalla dramática, con unos Filis sobreviviendo a una embestida final de los Bravos que no les alcanzó para remontar el marcador. Al final, los Filis ganaron 7-6, con el agua al cuello, pero no se ahogaron. Hubo un momento en el que ganaban 7-1, pero cuando se percataron, los Bravos les habían puesto el aliento en el cuello.
Una actuación redonda del jardinero de origen cubano, Nick Castellanos, con tres carreras empujadas y una atrapada salvadora en el noveno, fue clave para la victoria de los Filis, atacados por jonrones de Matt Olson y Travis d’Arnaud, en una batalla en la que los abridores Ranger Suárez y Max Fried no pudieron avanzar más allá del cuarto episodio.
Los Yanquis contaron con un trabajo sólido de su “as” Gerrit Cole para edificar un triunfo 4-1 sobre Cleveland, en el cual Jonathan Loáisiga colaboró con dos outs, mientras Anthony Rizzo y Harrison Bader se iban a la calle para sellar una victoria asegurada en el tramo final por Wandy Peralta y el cerrador, Clay Holmes, aunque con la tensión siempre alrededor.
Y los Dodgers, echaron mano de su sólido arsenal para vencer 5-3 a los Padres con Julio Urías como el ganador y un fuerte respaldo del bullpen que colgó cuatro ceros, mientras Trea Turner disparaba jonrón al inicio para establecer el tono de un partido que no hizo sino reafirmar el favoritismo de la talentosa tropa de Los Ángeles. Un gran inicio en las series.
Este miércoles solo habrá dos juegos: Filis y Bravos siempre en Atlanta a partir de las 2:35 de la tarde (hora nica) y Padres contra los Dodgers en Los Ángeles a las 6:37 de la noche.
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