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Una de las principales virtudes de Jonathan Loáisiga es que casi siempre proyecta calma a su alrededor. Se dice que en los Yanquis gustó su manera resuelta de enfrentar a sus rivales y tratar de eliminarlos sin vacilar. Y que cuando batalla, es por razones mecánicas, pero no porque le falte valor, un ingrediente esencial para tener éxito en medio de tantas exigencias.
El año pasado y en la segunda mitad de este, fuimos testigos de la habilidad del nica para escapar de complicaciones. Además del poder habitual en sus disparos, mostró coraje y temple de lanzador veterano, mientras recuperaba la confianza de sus dirigentes, pero sobre todo, la de él mismo y logró salvar una temporada que tuvo un inicio terrible en este 2022.
En la sumatoria de sus trabajos en Grandes Ligas, Jonathan acumula récord de 18-9 y 3.55 en 198 innings con 198 ponches. Es el quinto lanzador pinolero con más victorias, aunque distante de los triunfos de Dennis Martínez (245), Vicente Padilla (108), Erasmo Ramírez (37) y Albert Williams (34), pero por delante de Wilton López (16) y JC Ramírez (15).
Y dando vuelta hacia sus 28 años (en noviembre), Loáisiga tiene la oportunidad de seguir escalando. Es un muchacho que cuando está saludable, es competitivo al más alto nivel. Y ahora lo está. Y además, motivado por el arribo a la postemporada, a la que llega por cuarto año consecutivo con los Yanquis, quienes tienen su rifa ante los Guardianes de Cleveland.
Lo que le falta al “Pistolero de Las Sierritas”, es trasladar su dominio de la temporada a los juegos de playoffs. En la postemporada no le ha ido bien. Tiene récord de 0-0 y 7.94 en 5.2 innings de labor, con seis hits, cinco carreras limpias, un jonrón, ocho bases y seis ponches. Como se ve, hay una gran oportunidad para mejorar y ahora es un buen momento para eso.
En 2019 lanzó ante Minnesota en la Serie Divisional. Trabajó un inning de dos hits y una carrera. Ese mismo año, en la Serie de Campeonato contra Houston, tiró 1.2 episodio, de una carrera sucia, un hit y tres boletos. En 2020, en juego de comodines ante Cleveland, sacó un out, con una carrera y dos bases. Eso lo dejó con 27.00 en efectividad ante la tribu.
Después en la Serie Divisional del 2020 contra Tampa Bay, trabajó 1.2 inning, de dos hits y una carrera. Y el año pasado, en duelo de comodines ante Boston, laboró un inning sin hit, dos carreras y tres bases con dos ponches. Como se observa, no ha sido muy afortunado. Sin embargo, a partir de esta noche, Loáisiga tiene la oportunidad de escribir otra historia.
Luego de la experiencia de este año y haber sacado de las brasas una campaña que fue una pesadilla al inicio, Loáisiga podría estar en mejor posición para trabajar ahora, justo cuando los Yanquis necesitan que meta el brazo a fondo, después de la salida de Aroldis Chapman y las dudas que Clay Holmes ha levando últimamente por razones de salud.
Así que ahora podría ser el momento para Loáisiga.
Sigue a Edgard Rodríguez en Twitter @EdgardR
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