Después del susto de la primera entrada cuando Brasil llenó las bases, el derecho Osman Gutiérrez trabajó con aplomo, más allá de la carrera del cuarto episodio consecuencia de un mal fideo de Milkar Pérez. A los bateadores brasileños de mayor contacto los mantuvo controlados y abandonó el partido en el sexto capítulo dejando a Nicaragua a un paso del histórico triunfo 3-1, que la clasificó por primera vez al Clásico Mundial de Beisbol, este miércoles por la noche en el estadio Rod Carew de Panamá.
“Sabía que no iba ser fácil, pero Melvin (Melvin Novoa, el receptor) y yo tuvimos un plan”, aseguró el leonés de 27 años, quien estuvo ubicado en el puesto 26 de los 30 mejores prospectos de los Azulejos de Toronto, pero en agosto de 2017 fue cambiando a los Marlins de Miami, donde un año después fue dejado en libertad y no volvió a tener otra oportunidad en el beisbol organizado. “Me preparé para este tipo de oportunidad, estaba listo mental y físicamente para lanzar”, sostuvo Gutiérrez en la sala de prensa del estadio.
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Sandor Guido, el mánager, estaba sin palabras. “Es increíble lo que hicimos, gracias a Dios hicimos el trabajo. No hay palabras para describir esto, no nos había pasado nunca. Esto es para Nicaragua, para los que creyeron y no creyeron, para nuestras familias, las personas que están siempre con nosotros. Confié en los muchachos, en todos, y desde el primer día fijamos la estrategia”, apuntó, quien lo ha ganado todo como entrenador tanto en selecciones como equipos nacionales.
“Son cosas que se dan en el camino. Dios me da la bendición de ponerme en el momento adecuado para lograr estas cosas, tengo la bendición de ser exitoso en ese aspecto, pero es un trabajo de equipo”, resaltó el timonel.
Brandon Leyton castigó a los lanzadores de Brasil. A todos les bateó después que en el primer desafío fueron dominados. “Nunca perdimos el enfoque, paciencia ni concentración”, afirmó el campocorto, quien bateó de 4-3 con una carrera anotada. Cuando el partido se complicó, Guido echó mano del brazo menos esperado: Joaquín Acuña, quien resolvió a la altura. “Nunca pensé negativo, ni cuando había dos en base. Era un juego importante y cuando es un juegos así, uno tiene que estar positivo. Traté de estar agresivo y no repetirles pitcheo”, reveló Acuña, quien se encargó de sacar los últimos cinco outs.