El futbol cambió la vida de Josué Quijano porque le dio casi todo, incluso lo que jamás imaginaba cuando con ocho años cocinaba para sus hermanos menores o corría detrás de un balón en las calles polvosas de Niquinohomo. Cumplió sueños que pensaba eran imposibles: como vivir del futbol, conoció lugares que ni en fotos había visto, se enfrentó a futbolistas que miraba en la televisión y, por su trayectoria, se convirtió en una leyenda de la Azul y Blanco, juntando su nombre a la de los más grandes de la historia.
“Siempre daré lo mejor de mí en cada partido y más por estos lindos colores Azul y Blanco. Gracias a mí familia y a toda la afición por su gran apoyo”, posteó el lateral de 31 años en su página de Facebook, tras marcar el primer gol de la Selección Nacional en su gira europea en la derrota 2-1 ante Surinam este jueves en Almere, Países Bajos. En ese partido aumentó su legado como el seleccionado con más partidos jugados (80) de todos los tiempos y su gol le permitió llegar a tres en su carrera igualando a Luis Fernando Copete como el defensa con más anotaciones.
Puede interesarte: “No queremos ni entrenar”. Jugadores del Juventus y Sébaco reclaman el pago de dos meses de salario
La infancia de Quijano fue complicada. Desde los ocho años se encargaba de cocinarle a sus hermanos menores, Mercedes y Alexander, porque su mamá María Potosme y su hermana mayor, Ana Isabel, viajaban a trabajar en Costa Rica por períodos cortos. En esa experiencia de la infancia se enamoró de la cocina y estaba decidido a convertirse en un chef de no haber tenido éxito en el futbol. “He estado hablando con mi esposa (María José Santamaría) que cuando deje de jugar pondremos un restaurante”, afirmó a LA PRENSA en 2019 el defensor, quien tiene como meta pendiente salir a jugar fuera del país.
Quijano es de los pocos futbolistas que debutó primero en la Azul y Blanco que en la Liga Primera. Su destacada actuación en una serie amistosa con la Sub-20 le valió al exseleccionador Enrique Llena para tomarlo en cuenta en la Copa Centroamericana 2011. Jugó de titular, contra todo pronóstico, el primer partido de ese torneo y desde entonces nadie lo ha movido de la alineación, siendo el único jugador que desde su debut ha disputado consecutivamente todos los torneos de la selección: Copa Centroamericana, eliminatorias mundialistas, Copa Oro y Liga de Naciones.