Adenomiosis uterina, la enfermedad frecuente poco sospechada 

Adenomiosis uterina. LA PRENSA

Adenomiosis uterina es un desorden en el cual las glándulas de la capa interna del útero, conocido como endometrio, se encuentran presente en la capa central del útero conocido como miometrio (musculatura uterina). Esta alteración resulta en un agrandamiento del miometrio.  

Existen dos tipos de esta misma enfermedad: 

  • Adenomiosis difusa, en la cual el útero se encuentra uniformemente aumentado de tamaño y globoso, en comparación con la apariencia firme e irregular que nos hace sospechar de miomas uterinos, aunque es frecuente encontrar estas dos enfermedades en un mismo paciente.  
  • Adenomiosis focal (también conocida como adenomioma), en esta presentación la apariencia nos hace recordar a un mioma uterino, sin embargo, carece de una estructura típica de los miomas conocida como pseudocápsula.  

Lo característico de esta enfermedad es la presencia de tejido endometrial entremezclado en la capa muscular del útero. Existe evidencia que la adenomiosis y los miomas uterinos comparten algunos aspectos de su génesis, como son la desregularización de los factores de crecimiento y la creación de vasos sanguíneos nuevos de forma desordenada.  

Aunque su diagnóstico usualmente se realiza tras la realización de una cirugía en la que se remueve el útero, se estima que esta enfermedad está presente en hasta 20 y 35 % de las mujeres. A como expliqué antes, usualmente coexiste con otras enfermedades como miomatosis uterina y endometriosis, de la cual hablamos en ocasiones anteriores.  

Existen algunos datos que nos pueden hacer sospechar que padecemos esta enfermedad, como lo son: sangrados uterinos abundantes, incluso con presencia de coágulos sanguíneos, dolor insoportable durante el periodo menstrual, lo cual se presenta hasta en el 60 % de los pacientes. Hasta 1 de cada 3 mujeres puede vivir con esta enfermedad y pasar inadvertida, al considerar su flujo menstrual como “normal”. Los síntomas usualmente se presentan o se agravan entre los 40 y 50 años. 

Una vez que se sospecha, es preciso realizar una evaluación médica detallada que incluya una historia clínica enfocada en el área ginecológica, así como descartar que se esté utilizando medicamentos que pueden estar causando aumento del flujo sanguíneo o dolor pélvico.  

En la exploración ginecológica usualmente es posible delimitar un útero aumentado de tamaño, móvil usualmente descrito como “globoso” y “blando”. No existen pruebas de laboratorio que nos ayuden a diagnosticar adenomiosis, sin embargo, siempre es importante descartar un embarazo en pacientes jóvenes con aumento del tamaño del útero.  

Desde el punto de vista de estudios de imagen, el ultrasonido endovaginal es la primera elección a la hora de evaluar un útero aumentado de tamaño, dolor pélvico y/o sangrados uterinos anormales; es importante que las imágenes sean valoradas en conjunto entre radiólogos y ginecólogos experimentados en la evaluación de adenomiosis. La resonancia magnética se reserva para aquellos casos en los que es indispensable diferenciar entre adenomiosis focal o difusa de los miomas uterinos.  

Aunque la biopsia de endometrio no es útil en el diagnóstico de adenomiosis ya que es una enfermedad del miometrio, sí es requerida en el abordaje diagnóstico de las pacientes, ya que el sangrado uterino anormal puede estar asociado a hiperplasia endometrial o cáncer.  

La cirugía para retirar el útero es el tratamiento definitivo para esta enfermedad, y dado que la enfermedad afecta únicamente el útero, es posible conservar los ovarios. En pacientes jóvenes en las que aun sus deseos de fertilidad no han sido satisfechos, es posible considerar tratamiento alternativo como medicamentos hormonales. En la actualidad el tratamiento de elección sería el dispositivo intrauterino que libera una hormona llamada levonorgestrel (Mirena) dada su acción directa en el útero, su bajos efectos sistémicos y constituye un tratamiento duradero que no depende del paciente.  

Si te sientes identificada con los síntomas y crees que puedes estar presentando esta enfermedad, acércate con tu ginecólogo y discute con él tus inquietudes, siempre es importante una comunicación efectiva y sin prejuicios a la hora de nuestra consulta.  

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