Los días pasan, pero las imágenes en la memoria de Sandy Moreno, el mánager del Bóer, continúan nítidas como si hubiesen ocurrido hace solo unos instantes. Todavía puede ver el esfuerzo decidido y la tenacidad de su equipo atacando al pitcheo de los Dantos y sujetando a sus bateadores, mientras acumulan victorias para acceder a la cima del beisbol nacional.
Moreno conquistó el primer campeonato de su carrera como timonel en Primera División y el número 12 en la historia del Bóer. Y lo hizo en solo cinco juegos contra los Dantos, justo como lo había adelantado desde antes del inicio de la Final. Y se impuso con solvencia, sin espacio a dudas del dominio que llegó a ejercer su plantel sobre sus rivales en esos duelos.
“En el equipo estábamos seguros que la serie se acabaría rápido porque habíamos trabajado en función de eso, es decir, habíamos graduado el trabajo y el descanso de los muchachos que eran la base del equipo, para que ellos en la postemporada tuvieran la suficiente energía para estar en la mejor condición posible y enfrentar el reto de la Final”, asegura Sandy.
Y en efecto, energía, consistencia y combatividad, fueron elementos cruciales en el éxito de los Indios, quienes con la excepción del tercer juego, tuvieron siempre a mano la respuesta a cada agresión de los Dantos. Por lo general, la reacción de la tribu fue más severa y dio la impresión en algunos momentos, que sus rivales no tenían con impedir los contragolpes.
“Nosotros teníamos mucha seguridad en ganar debido al deseo que habíamos cultivado en la temporada. Jamás pensamos que sería una cosa fácil independientemente de quien fuera el rival. Pero nos habíamos mentalizado en ganar el título y todo se hizo en función de ese objetivo. La directiva, el cuerpo técnico y los jugadores estábamos unidos”, dijo Moreno.
Para Sandy, un punto de inflexión en el historial de batallas contra los Dantos, se dio en el 2019, cuando el Bóer remontó una serie en desventaja contra sus rivales capitalinos y los dejó en el camino hacia la Final. Hasta antes de ese instante, los Dantos tenían un récord de éxitos abrumador contra el Bóer, pero tras aquella semifinal, la historia tuvo un cambio.
“Hasta antes de esa serie, los Dantos nos ganaban con facilidad, pero luego de esos partidos la cosa fue diferente. Los muchachos se dieron cuenta, que a pesar de que un equipo fuera bueno, como ellos, se les podía ganar. Luego se dio la victoria en la Final del 2020 y creo que ahora la cosa cambió. Estábamos seguros que les íbamos a ganar”, reiteró el mentor.
Moreno concede un crédito especial a los refuerzos, Berman Espinoza y Goffrey Bennett, quienes llegaron a balancear un equipo que está construido en base a bateadores. A la vez asegura que fue determinante el abrirles oportunidades a los jóvenes y darle descanso a los más veteranos del equipo, mientras se distribuían las funciones en el staff de lanzadores.
“Hubo gente que arrugó la cara cuando seleccionamos a Bennett, pero desde un principio nosotros creíamos en él y en la medida que fuéramos avanzando, lo íbamos a pasar al bullpen. La llegada de Berman fue la consolidación de la rotación. Esos dos lanzadores fueron cruciales para ganar, lo mismo que el aporte de los que ya teníamos”, valoró.