Había terminado la temporada en Triple A y el equipo de Rochester había caído en el campeonato contra Richmond. Era un domingo y el mánager Joe Antobelli empezaba a mencionar a los jugadores que subirían a las Grandes Ligas, el resto debía recoger sus maletas y regresar el siguiente año. Comenzó a nombrarlos y Dennis Martínez sintió ese lapso como una eternidad. “Dijo mi nombre de último, me estaba preocupando. Pegué un brinco y casi golpeo la cabeza con el techo de los vestidores”, rememora el Presidente, quien había sido triple corona de una de las ligas más competitivas de Estados Unidos.
Antes de Dennis Martínez ningún pelotero nicaragüense había pisado las Grandes Ligas. Ese suceso que cambió la historia del beisbol nicaragüense ocurrió un 14 de septiembre de 1976. Se cumplen 46 años de la gesta que fue el principio de la leyenda y una noche inolvidable para Martínez. “Recuerdo cuando pisé ese estadio por primera vez y también cuando sonó el teléfono del bullpen y el mánager pidió que calentara Martínez, le pregunté a Carl Ripken Sr, que era el coach de bullpen: ‘¿cuál Martínez?’ porque estaba Tippy Martínez y fue ahí cuando ratificó mi nombre”, apunta.
Te puede interesar: ¡Bóer tetracampeón! Se convierte en el máximo ganador de la época moderna
Ese martes de septiembre de 1976, el Memorial Stadium no estaba abarrotado, llegaron 4,516 espectadores que vieron el debut de Martínez. Dennis olfateaba que podría ser tomado en cuenta al revelo porque el abridor Ross Grimsley estuvo flojo, permitiendo tres carreras en 2.1 entradas y el relevista largo, Dave Pagan, había sido explotado por cuatro carreras en un episodio. Ahí fue donde el espacio se abrió para el nicaragüense. Con el partido 7-0, dos hombres circulando y solamente un out hizo su aparición el que más tarde sería el mejor jugador nicaragüense de la historia.
Martínez arribó a la colina con el filo de una navaja, ponchando a sus tres primeros bateadores enfrentados, además que paró la hemorragia de Baltimore en ese cuarto asalto. Durante 5.2 innings brilló y su equipo lo respaldo con nueve carreras que se tradujo a la primera victoria del Chirizo de las 245 alcanzadas en 23 años. “Me quité la chaqueta para calentar y hacía frío. Solo hice cuatro lanzamientos cuando volvió a sonar el teléfono, preguntando si estaba listo, obviamente no lo estaba, pero uno no debe dejar pasar esa oportunidad y dije que sí. Terminé de calentar en el montículo. Se me acercó Brooke Robinson porque me vio un poco nervioso, era normal, y me dijo que no me preocupara que tenía cuadro para ayudarme”, relató Martínez.
“Yo gocé esa victoria como nunca porque fue el principio de una larga carrera”, concluyó el Presidente.