Un día como hoy, el fenecido Roger Maris hubiese celebrado su natalicio número 88. El otrora toletero de los Yanquis de Nueva York, ostenta todavía el récord de jonrones en una sola temporada para los Bombarderos del Bronx, mismo que ahora persigue Aaron Judge.
Su historia, más que curiosa y particular, tiene un tono, también, de tragedia. Un dos veces Jugador Más Valioso de la Liga Americana, al que su propia afición se le echó en contra por el único ‘pecado’ de meterse con fantasmas Yanquis. Sí, porque absolutamente nadie, pero nadie quería que Maris dejara atrás una marca de cuadrangulares establecida por el legendario Babe Ruth 34 años antes.
Además, si se rompía, la gente (incluidos periodistas y directivos de MLB) prefería que lo hiciera su compañero de equipo y eventual Salón de la Fama, el espectacular ambidiestro Micky Mantle. Formado en ‘la casa’, Mantle heredó la etiqueta de ídolo que dejó vacante Joe DiMaggio. Era la ‘imagen’ ideal, pero una lesión lo dejó en el camino, dando paso a que Maris hiciera historia a final de la temporada de 1961.
No sin antes recibir amenazas, perder su cabello y hasta recibir abucheos en cada estadio que visitó. Esta es la historia de Maris, el dueño de la marca que busca romper Judge.
Cuando los Yankees enfrenten este sábado a los Rays de Tampa Bay, Judge lo hará con 55 cuadrangulares, a seis de empatar y siete de superar la marca de Maris.
Aaron Judge va rápido
Según ESPN Datos, Judge alcanzó los 55 jonrones en sus primeros 136 encuentros, tercero más rápido en la historia de MLB. Solo Sammy Sosa con 58 (1999) y Barry Bonds con 57 (2001) registraron más en esa cantidad de partidos. De hecho, es la novena ocasión en la historia de la Liga Americana que un pelotero registra al menos 55 vuelacercas.
Judge, igualmente, buscar ser el tercero en la Liga Americana con al menos 60 cuadrangulares, el primero desde Maris en 1961. Previo a él, Ruth conectó 60 en 1927.
Lo curioso de Maris, y también Mantle, fue que mientras perseguían el récord (en ese entonces marca de jonrones en general en todas las Grandes Ligas), el comisionado Ford Frick estableció que para que fuera ‘válida’ la marca, tendría que ser en 154 partidos, tal y como hizo Ruth.
Aquella fue la primera temporada en la Liga Americana con la extensión de 162 encuentros, la que conocemos hoy. Si alguno de los dos (Mantle todavía no se había lesionado) rompía la marca fuera de ese periodo, el récord tendría un asterisco. Y así fue.
Mantle se quedó en el camino tras inicialmente padecer de una infección respiratoria cuando el locutor del equipo le recomendó que visitara a un médico especial: Max Jacobson, alias ‘Dr. Feelgood’.
Jacobson era conocido entre celebridades y políticos, como un doctor que propinaba inyecciones de anfetaminas mezcladas con vitaminas y placenta humana, entre otras cosas, que te ‘curaban’ de un día a otro.
La inyección, de acuerdo la biografía de Mantle, salió mal. Fue hospitalizado con fiebre e infección. La herida se abrió unas tres pulgadas sobre el hueso de la cadera. Fin a la temporada de Mantle, que regresó brevemente para la Serie Mundial. Se quedó con 54 jonrones.
Esto abrió la puerta a que Maris siguiera en la carrera. Cuando llegó el famoso partido número 154, fecha que había establecido el comisionado, Maris no pasó de los 59. «Todos contentos».
El gran gesto de Roger Maris
Aun así, quedaban varios juegos para romper la marca. Empató el récord de Ruth en casa ante Baltimore contra el lanzador Jake Fisher. Luego, el 1 de octubre de 1961, en el último juego de la temporada regular, Maris conectó el 61 ante el lanzador novato de los Boston Red Sox, Tracy Stallard. La pelota la capturó en las gradas un joven conductor de camiones, Sal Durante.
La seguridad del estadio le dijo al chico que Maris quería la pelota, que se la diera. El joven, entonces con 19 años, accedió. Pero solo con una condición: él tenía que entregársela personalmente a Maris y conocerlo.
Cuando lo hizo, al final del encuentro, Maris le firmó la pelota. Pero no se quedó con ella, al contrario, le confesó al chico que prefería que se quedara con ella él. «Que le iba a sacar mucho dinero».
Eso ahí, más allá de ganar la Serie Mundial a final de año, o romper el mito del fantasma de Ruth (o incluso aguantar los gritos de que Mantle era mejor que él) fue su mejor legado ese año. Una clara muestra de su clase como persona que, pese a sufrir innumerables situaciones que lo afectaron por el resto de su carrera, nunca pensó egoístamente. Siempre en equipo.
Maris nunca volvió a ser el mismo. Al siguiente año conectó 33 jonrones, luego 23 y después 26. Y en sus últimas cuatro temporadas, solo se combinó para 35 cuadrangulares en total, sus dos últimas con los Cardenales de San Luis.
La corrección histórica
En 1991, un panel quitó oficialmente el asterisco a la marca de Maris. No vivió para verlo, pues falleció un lustro antes a los 51 años.
La marca de jonrones en una sola temporada quedó vigente hasta 1998, cuando Mark McGwire rompió el récord en San Luis, con la familia de Maris presente. Terminó la temporada con 70 cuadrangulares, frente a 66 de Sammy Sosa. Aquello fue una de las mejores batallas por un JMV en la Liga Nacional y liga en general. Hay quien asegura que ese duelo directo McGwire-Sosa volvió enamorar a los fanáticos y atraerlos al juego. En 2001, Barry Bonds conectó 73. Todos ellos, involucrados en la era de los esteroides.
Lo que nos lleva a plantear la siguiente pregunta: ¿sigue siendo Maris el auténtico ‘rey’ de jonrones en una temporada?
Otro debate para otro día. Mientras tanto, Judge persigue la historia. Claro, en un contexto muy diferente a como cuando lo hizo Maris. Al día de hoy, todo Nueva York anima a su ‘juez’ para que rompa tal marca.
Algo que le ayudaría en su también debate al MVP contra un fenómeno nunca antes visto, un tal Shohei Ohtani. Alguien que tampoco le es indiferente Ruth, el fantasma mayor.