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El obispo Rolando Álvarez se arrodilló en la calle tras salir de la sede episcopal de Matagalpa, el 4 de agosto rodeado por policías, tras el cierre de medios de comunicación católicos. Imagen tomada de las redes de la Diócesis de Matagalpa.

“Es un desprecio formal y frontal a la fe”, dice padre Pablo Villafranca sobre ataques a la Iglesia y a sacerdotes

El religioso al ser consultado de si el gobierno le tiene "miedo" a monseñor Álvarez, el padre Villafranca respondió: "No sé si es miedo, animadversión, que es lo que sienten por él, por cada uno de nosotros, por lo que representamos"

Los ataques a la Iglesia católica y la situación que vive monseñor Rolando Álvarez fueron expuestos en el programa “A solas con Jesús”, de Radio Católica Mundial. En el programa, el padre Pedro Núñez entrevistó al padre Pablo Villafranca, miembro de la Curia Metropolitana de la Arquidiócesis de Managua, quien indicó que lo que existe es un “desprecio formal y frontal a la fe”.

Al ser consultado de si el Gobierno le tiene “miedo” a monseñor Álvarez, el padre Villafranca respondió: “No sé si es miedo, animadversión, qué es lo que sienten por él, por cada uno de nosotros, por lo que representamos. Solo puedo decir que es un desprecio formal y frontal a la fe y todos los signos de fe, y lo que representan las personas de fe”.

Los ataques a la Iglesia

Sobre los ataques a la Iglesia enumeró: cerraron canales de señal abierta, el Canal Católico, canal principal de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), canales ligados a las Diócesis de Matagalpa y Estelí, se cancelaron más de ocho emisoras católicas de esos departamentos, todo en un período de un mes.

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“Un período de un mes en el que hemos venido viendo un cierre masivo y sistemático de los medios católicos, pero también de empresas de cable locales que le prestaron a la Iglesia el espacio para difundir el evangelio, transmitir la misa dominical, a los sacerdotes, algún programa dirigido a la familia”, afirmó Villafranca.

Comentó que solamente quedan las redes sociales de las parroquias y eso “resiente” al pueblo católico, porque con la pandemia del covid-19 y la crisis social que viven los nicaragüenses se tienen “trastornos del sueño, trastornos de ansiedad, ataques de pánico y al no tener estos medios están en el desierto”.

“Uno encendía esos medios y si ya no podías dormir en esos canales a las 2:00 de la mañana estaba un rosario, la misericordia, un rosario a la Virgen o una película católica edificante, al no tener esto la gente queda como a oscuras, se siente como en el desierto y vive en un desierto y lastima mucho al pueblo católico”, agregó.

Dijo además que una muestra de que los católicos buscan el cuerpo de Cristo fue la misa en Ciudad Darío, Matagalpa, de la cual hay imágenes de feligreses comulgando a través de una malla porque no se les permitió entrar al templo.

El religioso denunció que a más de 14 sacerdotes se les prohibieron las procesiones y los que llegaron a la Catedral a participar de la misa de clausura del Congreso Mariano titulado “María Madre de la Esperanza” fueron revisados y se les solicitó su cédula de identidad. “A mí no se me permitió llegar a la Catedral. Había al menos 16 retenes entre mi parroquia y la Catedral para evitar que fueran buses con católicos a la actividad”, remarcó.

Por su parte, el padre Núñez recordó que en Nicaragua el Gobierno usa el lema “cristiana, socialista y solidaria”, “pero ya de cristiana no mucho”, señaló.

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Sumado a esto, a muchos laicos que trabajan en el Gobierno se les ha advertido no participar en grupos parroquiales ni asistir a la iglesia, por lo que se han quedado viendo misas virtuales.

Mencionó que a pesar de la prohibición las fiestas de Santo Domingo del 1 y 10 de agosto se realizaron con despliegue policial y apoyo de la Alcaldía de Managua.

Los ataques a monseñor Rolando Álvarez

De acuerdo con el padre Villafranca, los ataques contra monseñor Álvarez afectan a ambas Diócesis, Matagalpa y Estelí.

“Ha sido una persona que se  ha centrado en el evangelio y ha defendido los derechos elementales de la persona humana, pero eso es lo que no ha gustado, que es una voz que se escucha. Es alguien que pone los puntos claros de luz donde hay oscuridad, habla de esperanza, de libertad, que hemos sido creados por Dios para la libertad y cree en el diálogo, en el entendimiento y eso es lo que no gusta. Asumir una postura beligerante, fuerte y ser una voz reconocida desagrada, parece que no se tolera ninguna imagen que resplandezca más que la de alguien que no sea del Gobierno”, explicó el religioso.

Monseñor Álvarez lleva más de 13 días encerrado. Durante la entrevista el padre Villafranca comentó que es notable el despliegue policial, que hay vigilancia por drones por la mañana y la noche, y nadie puede entrar, tampoco se permite que les hagan llegar comida o medicamentos.

El padre Núñez se preguntó qué pasa con aquellos que “han vendido su alma al ir en contra de la Iglesia, de los valores cristianos”.

“Hay que estar aquí para vivir la tensión, el dolor, el miedo, la desconfianza en la que vivimos, la suspicacia con la que uno recibe y filtra lo que escucha, saber con quién puede o no hablar o decide hablar. Cuando se absolutiza un poder, una ideología, eso termina deshumanizando, creando muchas penas al alma y sufrimiento a los hombres. Allá la condenación de los que han ignorado las advertencias de la conciencia que es donde el Espíritu Santo habla al ser humano y le dice qué hacer, qué no y qué es lo malo y lo bueno”, respondió el padre Villafranca.

Por su parte, el padre Núñez envió un mensaje del evangelio a los sacerdotes nicaragüenses: “Ustedes son la luz del mundo, hagan pues que brille su luz ante los hombres, que vean sus buenas obras y por ello glorifiquen al Padre ustedes que está en los cielos. No están solos, Jesucristo está con ustedes y si Dios está con ustedes todo lo pueden en Cristo que les fortalece”.

Una guerra en silencio

Los padres indicaron que lo que se vive en Nicaragua es “guerra para levantar al caído, incluso aquellas personas que han optado por convertirse en enemigos del evangelio, que puedan regresar a los pies del señor Jesús”.

“Los obispos quieren encontrar un canal de diálogo y poder ayudar a los sacerdotes en los momentos en los que se ponen las situaciones tensas. Los obispos tratan de ser lo más prudente posible, en estas situaciones la Iglesia no corre, la Iglesia gatea y mientras gatea hacia la resolución de conflicto va dando pasos secretos para abrir bocas de entendimiento, de concordia, eso no lo entiende el pueblo de Dios ni parte del presbiterio. No se entiende el silencio de los obispos que no significa que sean cómplices. Por sus frutos los van a conocer”, afirmó el padre Villafranca.

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