Misioneras de la Caridad, al momento de llegar a Costa Rica a inicios de julio 2022. Cortesía.

Parte del grupo de Misioneras de la Caridad expulsadas por el régimen continuarán labor en zona norte de Costa Rica

Religiosas llegaron al vecino país el 6 de julio, tras la suspensión de la personería jurídica de la Asociación Misioneras de la Caridad

Siete de las 18 hermanas de la congregación Misioneras de la Caridad, expulsadas por el régimen de Daniel Ortega a inicios de julio, continuarán su labor en Cañas, municipio de la provincia de Guanacaste, al norte de Costa Rica.

Este miércoles, el diario La Nación de Costa Rica informó que un grupo de Misioneras de la Caridad participó en la eucaristía en la celebración a la Virgen de los Ángeles, este 2 de agosto. «La hermana Celia indicó que, de las 18 misioneras expulsadas, quedaron en Costa Rica siete, de ellas continuarán su labor en Cañas, Guanacaste», reportó el medio.

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El régimen de Ortega obligó a las religiosas a abandonar el 6 de julio el país, tras la cancelación de la personería jurídica del organismo y el cierre de sus proyectos. Las hermanas salieron de Nicaragua escoltadas por patrullas y microbuses de la Dirección de Migración y Extranjería.

Monseñor Manuel Eugenio Salazar Mora, obispo de la Diócesis de Tilarán, en Costa Rica, recibió al grupo de religiosas. “Hermanas sean bienvenidas a estas tierras, nuestra Diócesis está de puertas abiertas para recibirlas, gracias por su ejemplo, entrega y servicio a los más pobres entre los pobres”, publicó en ese momento el prelado en redes sociales.

Tras la cobertura realizada por LA PRENSA a la expulsión de las religiosas, el régimen inició una cacería contra el personal del medio de comunicación. Dos conductores del Diario fueron detenidos y se encuentran en prisión preventiva por 90 días, sin especificar qué tipo de sospechas tiene el régimen en contra de ellos.

Posteriormente, la Policía allanó las casas de fotógrafos, periodistas y otro personal del medio. Esto obligó a LA PRENSA a poner en resguardo al personal y posteriormente sacarlos del país de forma irregular, debido al temor de ser detenidos en puntos fronterizos.

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La misionera informó a La Nación que la expulsión de la que fueron objeto fue «un momento tenso psicológico, porque nos llamaban a cada rato, cambiaban nuestra salida, nos prohibieron trabajar días antes. Dios tiene un propósito a través de esto, pero tenemos claro que no hemos hecho nada contra nadie».

La cancelación de la Asociación Misioneras de la Caridad y de otros 100 organismos sin fines de lucro fue aprobada el 4 de julio por la Asamblea Nacional, controlada por 75 diputados del partido sandinista, de un total de 91 escaños. Los argumentos son los mismos con los que han suspendido a la mayoría de las 1,250 organizaciones en lo que va del año: incumplimiento a la Ley General de Regulación y Control de organismos sin fines de lucro, la Ley de Regulación de Agentes Extranjeros y la Ley contra el Lavado de Activos, Financiamiento al Terrorismo y el Financiamiento a la Proliferación de Armas de Destrucción Masiva.

Casi cuatro décadas después de haberle abierto las puertas de Nicaragua y facilitar las gestiones para que desarrollaran sus proyectos humanitarios en el país, Daniel Ortega obligó a las Misioneras de la Caridad a abandonar Nicaragua.

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