Mario José Tapia fue periodista, fotógrafo, historiador y director de la revista cultural Gente de Gallos, donde mejor representó la faceta que lo marcó de por vida: ser gallero. A sus 71 años falleció la tarde del jueves a causa de una larga enfermedad que lo aquejaba. Además de su fama como criador de aves de corral, trabajó como corresponsal nicaragüense para importantes agencias de noticias internacionales en la década de los años 80.
«Criadero Los Tapia, lamenta el sensible fallecimiento de nuestro propietario y fundador, don Mario José Tapia, ‘El señor de los gallos'»», escribió en su cuenta de Facebook la granja avícola propiedad del destacado reportero.
Mario Tapia nació el 13 de agosto de 1951 y era originario de Masatepe, Masaya. En junio de 2006 fue acreditado como miembro de la Academia de Historia y Geografía de Nicaragua, y en septiembre de 2008 recibió la Orden de la Independencia Cultural Rubén Darío.
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Aunque desde hace años el nombre de Mario Tapia ya no destacaba entre los medios de comunicación, dejó un legado al gremio periodístico nicaragüense. Su trayectoria se remonta a 1979 cuando inició a trabajar en el naciente diario Barricada, donde dio cobertura a los hechos más importantes del momento.
Cuando el papa Juan Pablo II visitó Nicaragua, en 1983, fue asignado como su reportero gráfico y dio cobertura a todo lo relacionado con la estadía del religioso en el país. Fue él quien tomó el histórico retrato donde se observa al santo padre apuntando con su dedo al poeta Ernesto Cardenal, sacerdote y ministro del gobierno sandinista de aquel entonces. El regaño quedó inmortalizado por Tapia.

Era una persona sencilla
Esa fotografía histórica, donde se ve al padre Cardenal arrodillado frente al papa, fue la que dio inicio a la amistad entre Tapia y la periodista y escritora Martha Leonor González, quien lo recuerda como una persona tranquila, sencilla y a quien «siempre lo ibas a ver riendo con esos ´bigototes´ que tenía».
Para el tiempo en que González conoció a Tapia, ella se desempeñaba como editora de la sección Literaria de LA PRENSA, en el año 1998. «Llegó un día y me dice: ´Vengo a conocer a la editora de La Prensa Literaria’. Me dio risa por su tono, pero así era él, con una manera peculiar de redirigirse a uno», recuerda.
«Me contaba cuando trabajó en el diario Barricada, cuando fotografió la guerra de los 80, la jornada de alfabetización, me comentó cómo eran esos años, yo estaba muy joven cuando se dio la revolución. Mario Tapia era una persona que se podía tomar una foto con Jimmy Carter, con gente de mucho poder en el país o se le podía ver en una foto recibiendo reconocimientos», destaca la escritora.

Su pasión por los gallos
Hace más de 20 años, Tapia decidió unir el periodismo a su antigua pasión gallera. Obligado por la necesidad, luego de trabajar de cerca con el Gobierno, de colaborar con medios nacionales e internacionales como New York Times, Reuter, Asociated Press AP y de publicar sus fotos en otros medios internacionales, se le ocurrió una revista distinta. Nació entonces Gente de Gallos.
«Recuerdo cuando me comentó sobre sus proyectos como el de la revista Gente de Gallos y una vez me preguntó si yo había escrito sobre los gallos, le comenté que sí, que tenía un poema dedicado a los gallos y creo que en el tercer número Mario me publicó en su revista», dice con aplomo la veterana periodista.
Tapia llegaba regularmente a las instalaciones de LA PRENSA, donde publicaba algunas historias, y según González, regalaba ejemplares de su revista al personal del medio. «Él se sentía orgulloso de su revista Gente de Gallos», declara su amiga.
“El periodismo es algo que te viene de adentro. La universidad te enseña técnicas, pero esto tiene que ver con la honestidad. Nunca me han pagado ni un centavo por salir en mi revista. Tengo autoridad moral para escribir lo que yo quiera. Yo tuve además experiencia en la guerra. Te puedo decir que cuando hay gente que azuza la guerra, es porque no sabe qué es la guerra. No la ha vivido», dijo Mario en una entrevista con la revista Magazine en el 2008.