«Andrés Castro es el único pedrero del cual uno se puede sentir orgulloso como nica. Me parece raro que haya sido el único hombre que encontró una piedra para darle a los filibusteros, y con los otros ¿qué pasó, no habían piedras? Todos se criaron en residenciales, nadie de barrio, solo Andrés Castro». Así empieza Gabriela Oseda su presentación de stand up comedy, una rutina que ella prepara basada en los temas del día a día.
Hacer reír no es fácil, es un arte, asegura Oseda, quien se dedica a hacer comedia desde el 2014 en el formato de stand up. «Se trata de una rutina cómica, original, que realiza un comediante de pie frente a una audiencia, acompañado solamente con un micrófono».
El stand up tuvo sus primeras apariciones en los teatros de Vodevil, en Nueva York, en el siglo XX. Y contrario al teatro, en este formato los comediantes interactúan directamente con el público.
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En Nicaragua, según Oseda, de 33 años, fue hasta el 2015 que este arte recobró reconocimiento con su nombre y apellido: stand up comedy. «Si bien, desde antes se hacían monólogos cómicos en el país, fue hasta el 2015 que el término comenzó a utilizarse en Nicaragua con el grupo de teatro Los Wampiros que pasaron al formato de stand up, que es crear sus propias rutinas».
Nabucodonosor Ganimedes, de 38 años, también es comediante y se dedica a esta profesión desde el 2011. A través de este arte, dice, conoció al comediante mexicano Adal Ramones. «En el año 2013 participé en un concurso llamado Los Reyes de la Comedia, lo gané y el premio fue conocer a Adal Ramones y presentarle mi rutina cómica y darle parte de ella para su repertorio», cuenta a LA PRENSA.

Para hacer stand up se necesita disfrutar hacer reír y gozar el proceso y, aunque cualquiera puede hacerlo, ambos comediantes coinciden en que hay que prepararse con cursos, libros, entre otras formas, porque no existen escuelas formadoras de comediantes certificadas.
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«Después de la pasión, dedicación al arte y disciplina, tenés que ser todo un observador, porque vas a hablar de aquellas cosas que a primera instancia el ser humano no las percibe. Tenés que ser un investigador, porque vas a hablar de temas sensibles muchas veces», explica Oseda, quien trabaja medio tiempo como médico general y el resto se lo dedica a la comedia.
«Las personas que nos dedicamos a esta profesión en su gran mayoría hemos recibido capacitaciones en el extranjero y, desde hace tres años, tanto Gabriela Oseda, como yo, hemos desarrollado capacitaciones, talleres y los fusionamos con diversas técnicas, porque, como todo arte, necesita de otros elementos para su formación integral», dice Ganimedes.
Bateo libre
Cuando Gabriela Oseda empieza un show de stand up se pregunta a sí misma, como cuando la gigantona está lista para decir sus coplas: ¿Cómo lo quiere, duro o suave? Ella se refiere al tipo de humor con el que desarrollará su tema. «Mi humor va en dependencia del público al que me enfrento. Es importante leer a tu público», dice.
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Ganimedes es directo y a sus monólogos les aplica «humor ácido, sarcástico e irónico». Sus temas son variados, pero hay dos que expone con frecuencia: la diversidad sexual y el machismo. También hace reír y al mismo tiempo reflexionar a sus espectadores con la puesta en escena de cómo se siente tener casi cuarenta en una sociedad de descarte. Oseda, dice, que uno de sus temas que ha pegado es «mi eterna lucha con el inglés y mi lucha con mi madre por mi orientación sexual».

«En la comedia no es tanto lo que se dice, es cómo se dice. Hay temas que forman parte del humor negro, son temas sensibles, que no cualquiera tiene el arte de abordar. Grandes comediantes profesionales eligen este tipo de humor, no cualquiera puede cruzar el límite y saberlo cruzar con gracia», explica Oseda.
¿Cómo es un show de stand up?
Un show de stand up comedy dura entre una hora o una hora y media. En el escenario hay luces, así como un buen sonido es primordial, dicen los comediantes. «Siempre le digo a los locales que nos contratan que podrá ser el mejor chiste del mundo, pero sino se escucha, se pierde”, explica Oseda.

Generalmente, consta de un presentador, quien abre el show. Un micrófono en pedestal acompañado de un banco redondo puesto en el escenario. No se puede pasar por alto la estética de los shows, porque la escenografía es muy importante a la hora de querer hacer que el público conecte con el artista.
Dónde ver un stand up
Generalmente el stand up se hace en bares, pero también es adaptable a empresas, salas de teatro, para el cine y otros espacios alternativos. En el caso de Nicaragua, Gabriela Oseda asegura que están tratando de hacerlo entre tres a cuatro veces por mes.
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«Hay diversos espacios nocturnos como House, Cultura Parrillera, Hard Rock, Munchies y salas de teatro que se están sumando y tratan de mantener una agenda mensual», dice Ganimedes quien se dedica a la comedia por tiempo completo.
Otra forma de enterarse dónde y cuándo hay un show es a través de las redes sociales de Stand Up Comedy Nicaragua. «Siempre estamos posteando las presentaciones que tendremos, además de presentaciones, hacemos micrófonos abiertos que son espacios donde personas sin ninguna experiencia en el stand up se suben al escenario a probar lo divertido, cómico y gracioso que pueden ser», dice Oseda.

El sábado, 18 de junio, se realizará un show en vivo en Hard Rock, con la final de la Copa de la Comedia, el primer evento de competencia de Stand Up Comedy en el país, que busca promover este género, descubrir más talentos nicaragüenses y utilizar la risa como una válvula de escape a todas las cosas del día a día.