Alfredo Eliézer Lacayo Flores está siendo nuevamente acusado por estafa.
El hombre, originario de Managua, fue presentado hace dos días por la Policía como uno de los implicados en el robo de 1,500 dólares a la joven Rosa Esther Romero Urbina, a quien le hicieron el pasado 25 de mayo el truco del «pañuelazo» cerca de una sucursal bancaria en Juigalpa, Chontales.
Según los registros judiciales, Alfredo Lacayo tiene un largo historial delictivo. Ha sido detenido por la Policía en varios departamentos del país en años anteriores y acusado en los tribunales. Pero, muchos se preguntan cómo es que este hombre sigue en las calles cometiendo ese delito. ¿Ha corrido con suerte o utiliza también su astucia para evadir a la justicia?
Causas no pasan de la etapa de audiencia
Para comenzar, las dos veces que Lacayo Flores ha sido acusado en los tribunales de Managua ha salido airoso, ya que en ambos casos las causas no pasaron de la etapa de audiencia.
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En la causa judicial número 002656/ORM4, Lacayo fue acusado por robo agravado con violencia, junto con Tania Jarquín y Angélica Maite Rivas, pero el proceso no avanzó más allá de un citatorio para audiencia inicial con características de preliminar. Esta acusación fue presentada en febrero de 2016.
El 5 de julio de 2016, en el Juzgado Décimo Distrito Penal de Audiencia, Alfredo Lacayo Flores fue acusado por robo, pero el caso no pasó de una orden de allanamiento y captura en su contra, según el expediente judicial número 013680/ORM4/2016-PN.
A los tribunales de Granada llegó un aviso porque el juez del Juzgado Décimo Distrito Penal de Audiencia de Managua envió un exhorto pidiendo a su colega que notificara al acusado de la existencia de una causa en su contra en la capital. Sin embargo, no se sabe nada más.
El 30 de marzo de 2020, Lacayo Flores logró un acuerdo de mediación en el Juzgado Segundo Local Penal de Matagalpa con otras dos personas por un delito que extrañamente no se menciona en la referida acta.
Según los registros judiciales, también fue acusado en el Juzgado Distrito Penal de Audiencia de Nueva Guinea, según el expediente 000004-0520-2012-PN. Pero en ese caso, solo está la fecha de presentación del escrito acusatorio y el expediente quedó en estado de suspensión a los pocos días. Ahí fue acusado junto con María Elena Palacios, a quien las autoridades buscan capturar por el caso del “pañuelazo” contra Rosa Esther Romero Urbina.
¿Qué ha sucedido?
LA PRENSA consultó a dos abogados penalistas sobre lo que probablemente ha sucedido con los casos de Alfredo Lacayo, los que coincidieron en señalar que es probable que este haya logrado que los afectados se mostraran desinteresados en seguir impulsando sus casos.
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Los litigantes, que brindaron su opinión bajo la condición de no revelar sus nombres, explicaron que el probable desinterés por parte de las víctimas es porque el acusado pudo haber promovido un acuerdo extrajudicial con ellos, o bien puede ser que hayan considerado que perderían mucho tiempo en estar asistiendo a las audiencias de los juicios.
Una de las astucias que utilizan los abogados defensores es promover un acuerdo extrajudicial con las víctimas de robo, a las que probablemente solo les interesa recuperar el dinero o bienes perdidos, de modo que una vez que esto se consigue abandonan el caso.
En tales situaciones, el acusado es dejado en libertad, y es lo que probablemente ha ocurrido con Alfredo Eliézer Lacayo Flores, quien presuntamente ha seguido cometiendo ese delito, como se desprende de la acusación por el robo a Rosa Esther Romero Urbina.
De manera extraoficial se sabe que de cada 10 casos de robo que la Fiscalía lleva a los tribunales de Managua al menos en seis de ellos las víctimas no se presentan a declarar en los juicios.

Nueva acusación
El pasado 25 de mayo, a cuadra y media del banco, Rosa Esther Romero fue abordada por María Elena Palacios, quien simuló haberse encontrado un rollo de dinero con billetes de 200 córdobas, y le dijo a la joven, originaria de San Lorenzo, Boaco, que la acompañara para que lo compartieran, por lo que la víctima la siguió por media cuadra, dice la acusación.
Palacios le dijo a Romero que estaba cansada y se sentó en unas gradas y en ese momento apareció en el carro el acusado Alfredo Lacayo, y les dijo se le había caído un dinero y que le habían dicho que una señora se lo había encontrado. El hombre le pidió a Palacios que le enseñara su dinero, y le dijo lo mismo a la joven, quien accedió, y la anciana aprovechó para distraerla.
Lacayo rápidamente le manifestó a la víctima que no era el dinero que él andaba buscando, al mismo tiempo le echó en la mochila color azul que cargaba, una pañoleta color verde con blanco, rayas negras, donde tenía solamente trozos de papel periódico, dice la acusación en su contra.
Para desorientar a la víctima, el sujeto le dijo a su cómplice (Palacios) que ella era quien le había robado el dinero y le arrebató el supuesto rollo de efectivo y amenazó con llamar a la Policía, luego el sospechoso se fue a su vehículo y la acusada lo siguió.
La joven se enteró que le habían robado hasta que buscó el dinero y se dio cuenta que le habían puesto recortes de periódico.

Alfredo Lacayo Flores y María Elena Palacios fueron acusados el pasado 30 de mayo en los Juzgados de Juigalpa por el delito de estafa agravada.
Palacios, de 68 años, originaria de Managua, aún se encuentra prófuga y ha sido circulada por la Policía.
Rosa Esther Romero, la víctima del «pañuelazo», logró identificar a la anciana a través del álbum fotográfico de la Policía de Chontales, donde le dijeron que Palacios tiene “muchos antecedentes”.
Lacayo Flores fue dejado en prisión preventiva y tiene programada audiencia inicial el próximo 8 de junio.