Erick Mendoza llamaba la atención por su velocidad y proyección sobre la banda derecha. Desde su llegada al Diriangén hace tres torneos su evolución futbolística fue más perceptible. Su buen desempeño defensivo era reconocido por un sector de la prensa y los aficionados, quienes la temporada 2020-21 lo eligieron el mejor lateral derecho y en la actual campaña volvió a quedar entre los finalistas porque mantuvo su nivel en los Caciques convirtiéndose en una pieza importante del tricampeonato.
A pesar de eso el seleccionador Marco Antonio “el Fantasma” Figueroa no lo tomaba en cuenta para el proceso de la Liga de Naciones. En los últimos tres meses había realizado siete microciclos y nunca lo llamó para probarlo. Sin embargo el técnico chileño sorprendió incluyéndolo en la lista del 23 al 28 de mayo para definir el grupo que enfrentaría a Trinidad y Tobago el 3 de junio en el Estadio Nacional, San Vicente y las Granadinas el 6 de junio y Bahamas el 10 y 13 de junio, y el defensor matagalpino no se presentó. “Dijo que no podía asistir porque se iba a casar”, explican desde la concentración de la selección en Diriamba.
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Erick Mendoza se casó el domingo con la futbolista de primera división Nancy Castellón, quien milita en el Real Estelí. Tras su salida del Diriangén hubo sospechas de que se incorporaría al Tren del Norte, pero el defensor se encargó de desmentir en su Facebook. “Por este medio hago público que la decisión que he tomado fue algo personal, por ende tomaré un descanso en el mundo del futbol nacional, lo hago de forma aclaratoria para que no se sigan especulando comentarios de ir a otro club”, escribió en su fanpage este lunes señalando que la decisión había sido difícil de tomar.
Todo hace indicar ese descanso que menciona se refiere a una eventual retirada del futbol. Esa idea la andaba desde hace rato en su cabeza porque desea realizar proyectos personales que jugando no veía posibilidades de concretar. “Estoy pensando en ir a probar suerte a Estados Unidos. Me dolería dejar de jugar, no lo quiero hacer, sin embargo pienso en el futuro de mi hijo y en mi familia. Jugando me siento bien, pero cada día todo está más caro y no sé el contrato que voy a tener. El corazón lo tengo que poner a un lado por el bienestar de mi familia”, aseguraba el matagalpino en la víspera de su último partido con el Diriangén.