Daniel Ortega, el expresidente de Cuba, Raúl Castro y Nicolás Maduro. LA PRENSA/AFP

Estas son las dos opciones claras que quedan para acorralar a la dictadura de Ortega en el plano internacional

El autoaislamiento internacional es una estrategia de Ortega, señala analista y tiene una intención clara. Otros especialistas mencionan que solo quedan dos opciones claras, pero pueden haber más a la luz de lo que se ve en Rusia.

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La comunidad internacional tiene pocas opciones para continuar presionando al régimen de Daniel Ortega en los foros mundiales, porque la mayoría de estos no actúan en el campo institucional, y solamente queda la cooperación internacional financiera y las sanciones bilaterales como opciones para seguir acorralando a la dictadura, reconocieron especialistas tras la decisión de la dictadura de salirse abruptamente de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Eso sí, advirtieron que la pareja dictatorial cruzó «una línea roja» al ordenar la expulsión de los funcionarios de la oficina de OEA en Nicaragua, anunciar la salida rápida del organismo y confiscar la sede del mismo en la capital del país.

Las consecuencias de estas acciones, que son violatorias al derecho internacional, podrían causar efectos devastadores en cuanto a la cooperación extranjera que recibe Nicaragua e incrementar sanciones, dijeron analistas políticos y especialistas en derecho internacional.

Además de autoaislarse, el régimen está llevando a Nicaragua «al precipicio», donde costará décadas recuperarse, explicaron. Además identifican que la dictadura Ortega-Murillo juega políticamente con las decisiones de los organismos internacionales.

Cooperación extranjera en la mira

Carlos Cascante Segura, profesor de la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Costa Rica (UNA), prevé «que lo queda es analizar los efectos que podría causar en la cooperación que recibe Nicaragua del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y por qué no, también decir del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), había que ver si trae efectos como una reducción sistemática de la cooperación hacia Nicaragua, lo cual sería bastante duro».

Agrega que lo mismo se puede esperar de la Unión Europea (UE) y la cooperación que tiene hacia Nicaragua «esos podrían ser los factores que sigan» presionando al gobierno de Ortega, precisó.

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En cuanto a la ONU, el principal foro al que pertenece Nicaragua, Cascante explicó que «no es un organismo para esto (presionar por la expulsión de la OEA) porque el conflicto en Nicaragua es relativamente pequeño para los estándares de la ONU. Por otra parte a intervención de China y Rusia evitarían cualquier tipo de acción en el Consejo de Seguridad».

«En realidad lo que queda es la presión a partir de la cooperación internacional y que se produzca una reducción de esta», enfatizó.

Un especialista en derecho internacional, en condición de anonimato por temor a represalias, coincidió por separado con Cascante en que «probablemente (lo que sigue) es mayor presión por parte de la OEA y medidas bilaterales de los Estados miembros y de otros actores de la comunidad internacional».

Para el analista, el régimen Ortega-Murillo «esta vez sí cruzaron una línea roja que traerá consecuencias devastadoras», precisó.

Pero a ¿qué foros aún pertenece y qué tan funcionales son? Sin duda el principal por ahora es la Organización de Naciones Unidas, mediante el cual le permite pertenecer a otras entidades como: Unesco, Unicef, PMA, FAO, FIDA, FMI, OMS, Banco Mundial, entre otros.

Nicaragua es también miembro de la Organización Mundial del Comercio (OMC), del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), y a nivel regional, de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y seguirá siendo miembro de la OEA por dos años, hasta hacerse efectiva su renuncia interpuesta el 19 de noviembre de 2021.

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Sobre qué tan funcionales son los organismos a los que pertenece Nicaragua para presionar a Ortega, Cascante comentó que «Nicaragua sigue en bastantes organismos internacionales, la mayoría de los organismos de Naciones Unidas. Lo que pasa es que está claro que los organismos reflejan las situaciones que se dan entre los Estados que los integran, y entonces, de ahí tienen una función siempre limitada a las posibilidades que le da el comportamiento de cada uno de los Estados».

En el ámbito centroamericano, Nicaragua forma parte del Sistema de Integración Centroamericana (SICA), es miembro de la Corte Centroamericana de Justicia y del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE).

Desde el 2018 estos organismos del istmo han demostrado poco impacto o incidencia en la presión contra el régimen, especialmente el BCIE, que se ha declarado apolítico y continúa con los flujos financieros y está fuera del radar de la Nica Act, la legislación estadounidense que ha puesto obstáculos a Ortega en la búsqueda de financiamiento en organismos como el BID, Banco Mundial o el FMI, pero de donde aún sigue recibiendo recursos.

Nicaragua también es parte del Mecanismo Permanente de Consulta y Concertación Política (Grupo de Río), del Movimiento de los No Alineados (NAM) y de la Alternativa Bolivariana por las Américas y el Caribe (Alba) de la que también son miembros los regímenes de Cuba y Venezuela. Es decir, acá no hay ningún margen de maniobra y que serviría de refugio a la dictadura ante su creciente aislamiento de las naciones democráticas.

El uso de la fuerza no es una opción

El analista político y exdiputado liberal, Eliseo Núñez, manifestó que Ortega practica lo que se conoce huida hacia delante, es decir, «él está llevando las cosas a un punto en que ya no lo podés aislar más porque él mismo se aisló».

«Esto es porque Ortega reconoce que hoy en día en el mundo occidental no hay la opción del uso de la fuerza, entonces él está llevando las cosas al punto en que lo único que queda es hacer uso de la fuerza y apuesta a que esto no es posible, entonces, él deja a la comunidad internacional en una situación de stand by«, señaló Núñez.

A la vez considera que Ortega «ha hecho un mal cálculo con el tipo de sanciones que le pueden venir encima, porque las sanciones que tuvo Rusia encima son muchas de las que pudiese tener Ortega si sigue en este camino, y él creyó que las sanciones que hasta ahora le han puesto era lo máximo que le podían poner».

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«Así que Ortega va por un camino en el que está tratando de aislarse y que lo va a llevar al aislamiento del país», reiteró Núñez.

Respecto a la posibilidad de que Ortega opte por permanecer en los foros de izquierda, Núñez expresó que «Ortega queda en los foros del autoritarismo, en los grupos de países donde no hay derechos individuales, donde se prohíbe todo tipo de expresión pública en contra de los gobiernos y que se ocupa las fuerzas de las armas como vía para mantener la gobernabilidad. Ese no es un grupo que tenga que ver con izquierda y derecha, simplemente un grupo de autoritarios y dictadores».

Ortega tiene fe en el bloque autoritario de Rusia y China

Un exembajador nicaragüense y analista político, en condición de anonimato, alertó que «Nicaragua va rumbo al precipicio con un gobierno desprestigiado y aislado internacionalmente, con una sociedad y una población sometida al temor y la ausencia de libertades públicas, con una economía de sobrevivencia que costará algunas décadas para retomar tasas de desarrollo que permita futuras generaciones sanas y con autoestima».

«Estamos ante un gobierno que destruye al propio país que debe sacar adelante, cuyo modelo de imposición política es de un fracaso tal que ha perdido apoyo de muchos partidos, gobiernos y personalidades de izquierda que lo habían apoyado a partir de la revolución del 79. Este régimen es ahora una mueca de Estado, con un gobierno ilegítimo que respira por Cuba y Venezuela, y su sometimiento a la desprestigiada Rusia, y alguna esperanza de que China la aproveche para su beneficio geopolítico», opinó.

Ortega y su juego político

La politóloga y directora del Centro de Pensamiento Geostrategy Lab, Jazmín Balaguer, explicó que «organismos como la OEA no tienen instrumentos y/o medidas para hacer cumplir las normas, ya que estas se cumplen por voluntad propia de sus integrantes, quienes deben para ello reconocer la legitimidad del mismo. Eso no sucede en el caso de Nicaragua».

«Así que, legalmente, se deberían tomar dos años para hacer efectiva su salida, mientras cumple con los diversos compromisos pactados, pero como no hay un reconocimiento de su legitimidad y competencia sobre Nicaragua, no hay nada que se lo pueda impedir», añadió.

Además precisó que las acciones del régimen «es algo que juega políticamente en contra, porque cuando le conviene la decisión de un organismo internacional, como es el caso de la ONU, específicamente, el Tribunal de La Haya, en el litigio con Colombia, entonces sí se acepta y reconoce la competencia. Pero cuando no conviene, como es el caso de la OEA sobre sus elecciones, entonces no se acepta y se deslegitima».

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