B.A.Q., de 36 años; M.O.A., de 55 y O.R., de 67, fueron mandados a juicio este jueves para que respondan ante la justicia por los delitos de trata de personas en la modalidad de explotación sexual (infantil) y violación agravada.
En la acusación presentada por el Ministerio Público en el Juzgado Primero Distrito Penal de Adolescente y de Violencia contra la Mujer, de Managua, se detalla que B.A.Q. y M.O.A., son padre y abuela paterna de la víctima respectivamente, y O.R. es vecino.
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En el escrito acusatorio se indica que las agresiones sexuales iniciaron en el 2012 cuando la víctima era una niña de 4 años y se extendieron hasta el 2017.
Padre fue primero en violarla
El calvario para la víctima comenzó en el 2012, cuando siendo una niña de 4 años y estando en su casa en una comunidad rural de la zona norte de Nicaragua, fue violada por su padre, según la acusación fiscal.
Después de esa primera agresión sexual, la niña fue llevada por su padre de iniciales B.A.Q. a otra casa fuera del casco urbano de la comarca donde vivía y la entregó a dos hombres para que la violaran; mientras los dos sujetos la violaban en un cuarto afuera, el padre de la menor hacía labores de vigilancia.
Luego de esas agresiones sexuales en días consecutivos B.A.Q. amenazó a su hija diciéndole que si lo delataba mataría a su mamá y a su hermana. La niña estaba bajo el cuido de su padre, porque la mamá trabajaba en el extranjero.
Aumenta el tormento
Entre octubre y diciembre de 2013, cuando la niña tenía 5 años, su padre la llevó a pie a un sitio ubicado a dos kilómetros y se la entregó a dos sujetos de identidad desconocida, quienes la violaron en unos cafetales.
En el 2015, cuando la víctima tenía 7 años, la acusada M.Q.A. —abuela paterna de la víctima— se dio a la tarea de explotarla sexualmente con distintos hombres, entre ellos uno identificado solo con el nombre de Julio.
Fue en el 2015 que O.R., quien era vecino de la víctima, la violó a cambio del dinero que le pagó al padre de la menor.
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En ese mismo año, uno de los violadores de la menor casi la asfixia al ponerle una sábana y una almohada en el rostro para que no lo reconociera, se indica en el escrito acusatorio.
Atada y amordazada
En el 2016, cuando la niña tenía 8 años, fue violada en distintas fechas por diferentes hombres quienes la ataban de pies y manos con mecates, además de amarrarla a las barandas de una cama de madera para que no pusiera resistencia.
Para el 2017, en el día de su cumpleaños número 9, la víctima fue violada otra vez por su padre, quien nuevamente la amenazó con matar a su madre si lo delataba.
La última violación sucedió en el 2019 por un sujeto de identidad desconocida; en ese entonces la niña, de 11 años, no era atada porque ya no ponía resistencia, pero lloraba al sufrir los ataques sexuales.
Por los hechos antes narrados el juez Róger Sánchez Báez ratificó la prisión preventiva para los tres acusados y dejó a criterio del juez Especializado en Violencia establecer la fecha del juicio.
La abuela y el padre de la víctima son acusados de trata de personas en la modalidad de explotación sexual infantil. Mientras que el vecino y el papá por violación agravada.