Previo a la conmemoración del cuarto aniversario de la Rebelión de Abril, la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha emprendido una nueva ola de arrestos en contra de artistas nacionales a quienes consideren opositores por usar cualquier elemento vinculado o en referencia al levantamiento cívico de 2018 y sus víctimas civiles.
La cacería contra los músicos se desató este martes 12 abril y este gremio teme que aumenten las detenciones y cada vez más músicos deciden ponerse a salvo en la clandestinidad o exiliarse. Una fuente allegada a algunas bandas nicaragüenses confirmó a LA PRENSA que varios músicos han optado por salir de sus casas y refugiarse, mientras otros consideran salir del país para resguardar su libertad e integridad física.
“Varios están escondidos. No hay seguridad. Dicen que hay una lista de varias bandas. Lo que creemos es que van por todos los que en algún momento hemos hecho protestas o gritado consignas en los conciertos”, dice el artista quien pide anonimato por su seguridad.
La fuente no sabe precisar si algún artista ya ha salido del país después del encarcelamiento de cuatro músicos el pasado martes, pero asegura que lo más probable es que varios estén considerando el exilio como una opción. “No sabría decirte si ya se fue alguien, pero casi todos estamos valorando”, indicó.
El pasado 12 de abril la Policía se llevó de sus casas de habitación a Salvador Espinoza y Xochilt Tapia, dueños de la productora Saxo Producciones, a Josué Monroy, vocalista de la banda Monroy y Surmenage y a Leonardo Canales, productor y director de La Antesala.
Hasta el momento, la Policía no ha informado sobre el paradero de ninguno de los artistas, aunque fuentes cercanas a los detenidos confirmaron a LA PRENSA que estos fueron llevados a la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), conocida como “El Nuevo Chipote”.
¿Quién activó de nuevo la cacería?
Otra fuente también confirmó a LA PRENSA que la Policía tiene una lista de músicos con orden de captura. “No conozco la lista a detalle, solo nos han alertado que tienen una lista de músicos con orden de capturas”, informó un artista bajo anonimato.
El mismo artista detalló que había sido notificado que por orden de la Policía, sus eventos programados para Semana Santa en Poneloya y San Juan del Sur quedaban cancelados. “La Policía es la que se encarga de cancelar los eventos. El productor y el jefe de un bar muy reconocido en Managua, dijo que andan una lista de bandas que ellos consideran golpistas y a todas esas bandas no les van a permitir tocar en ningún lado”, dijo el músico.
En redes sociales circulan el señalamiento que esta nueva ola de arrestos contra artistas, sobre todo con perfil de músicos, estaría orientada por el hijo de la pareja de dictadores; Juan Carlos Ortega Murillo, quien se asume también como músico y lidera la banda Ciclo, misma que realizaba gira de conciertos en medio de la crisis sociopolítica del país y la pandemia.
Señalan además que sus conciertos se caracterizan por la poca asistencia o la asistencia de un mismo y reducido grupo de seguidores – todos afines al régimen – a pesar de la publicidad y la poderosa caja de resonancia desde los medios radiales y televisivos que controla Juan Carlos Ortega, otra de las razones por las cuales los internautas consideran que detrás de esta nueva arremetida contra los artistas esté el hijo músico de los Ortega-Murillo.

Artistas han denunciado a la dictadura
Desde el estallido de las protestas antigubernamentales en abril de 2018 varios artistas se han sumado con sus creaciones a las demandas de justicia y democracia que mantiene la población nicaragüense, lo cual ha ocasionado que estén en la mira de la dictadura.
Durante las marchas y plantones, en varias ocasiones se presentaron jóvenes bailarines con coreografías alusivas a la crisis política, músicos con canciones de protesta e incluso pintores y caricaturistas con cuadros y dibujos haciendo referencia a las personas asesinadas o a los presos políticos.
El joven poeta José Alberto Montoya era uno de los que declamaba sus poemas durante las protestas y otros espacios en 2018, y tras el recrudecimiento de la represión en contra de opositores entre los meses de mayo y agosto, Montoya recibió amenazas por parte de la Juventud Sandinista, por lo cual decidió partir al exilio.
Montoya ha seguido de cerca la persecución reciente a los artistas que continúan en Nicaragua y considera que “la única válvula de escape para hablar sobre lo que está pasando, hemos sido los artistas”, debido a que la mayoría de opositores han sido encarcelados o amenazados, y es por ello que la dictadura de Ortega ha arremetido en su contra.
“Estamos cerca del 19 de abril y el gobierno no quiere que se mencione nada al respecto. Que no se haga alusión a nada”, comenta Montoya.
Por su parte, el músico Mario Rocha valora que “la intolerancia de la dictadura está a la luz del día. Ya no hacen ningún esfuerzo por ocultar absolutamente nada y están dispuestos a hacer cualquier cosa por mantenerse en el poder”.
Ambos artistas se encuentran en el exilio y están particularmente preocupados por la represión en contra de su gremio y el encarcelamiento de los cuatro músicos el pasado martes 12 de abril.

Las intenciones de Ortega
Según Montoya, la dictadura busca aparentar una falsa tranquilidad y hacer ver como que el país está satisfecho con la administración de Ortega. “Los que acaban de meter presos eran chavalos que en sus toques hacían un comentario o tocaban una canción que a más de alguno incomodaba. Ellos (sandinistas) quieren ahorrarse esas incomodidades”, indica el poeta.
Rocha comenta que Ortega no soporta que los nicaragüenses puedan expresarse de cualquier manera. “El simple hecho de que un artista cante sus canciones, o un artista plástico muestre sus obras, sus pinturas. No tienen tolerancia de aceptar una crítica. Vamos de mal a peor”, expresa.
Además de la persecución en su contra, los artistas se ven enfrentados a que su obra les sea arrebatas por el régimen, a como sucedió con los cantautores Carlos y Luis Enrique Mejía Godoy.
El pasado 19 de febrero del 2021, la Asamblea Nacional controlada por la dictadura aprobó una ley que declara como “Patrimonio cultural inmaterial de la nación”, a la bandera, el himno, el sello, las canciones, documentos escritos, gráficos y audiovisuales del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional (EDSN), que era comandado por el general Augusto Calderón Sandino, la máxima figura del Frente Sandinista.
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Con esta norma, varias canciones del repertorio de los hermanos Mejía Godoy les fue arrebatada, y en su momento, lo consideraron como una “expropiación” y un “robo descarado” de su propiedad artística y cultural. Hoy, los dos cantautores se encuentran en el exilio.

El arte es valiosa para un país
Un sociólogo, quien solicita anonimato, explica que el arte para cualquier sociedad “puede representar la expresión de un sentimiento colectivo. En momentos de crisis, las canciones, los poemas, los libros, se convierten en un material de denuncia y también de expresión”.
Por otro lado, el especialista indica que el arte suele convertirse en una expresión que aporta a la memoria colectiva de la nación y pone como ejemplo las canciones de los hermanos Mejía Godoy.
A criterio del sociólogo, el hecho de que la dictadura esté persiguiendo a los artistas constituye una violación a la libertad de expresión, debido a que el propósito es silenciarlos. “Sobre todo ahora que vienen el aniversario de abril”, comenta.
Rocha coincide con la visión del sociólogo, en que se está violentando el derecho a la libertad de expresión de los artistas. Según el músico, la población se ve representada en las piezas de los artistas. “El arte es el alimento del alma de las personas y el temor (de la dictadura) es que la gente vuelva a levantarse”, comenta.
“El trabajo de los artistas es genuino y como es genuino, no puede ir en contra de la verdad y ellos le tienen miedo a la verdad”, indica el músico, quien también considera que los artistas que están del lado del régimen de Ortega “son simplemente ejecutores técnicos de una habilidad. Cualquier cosa que esté al margen de la verdad es una ejecución técnica y no alguien que hace arte”.