El panorama futbolístico parecía alentador para el futuro de Juan Barrera. La llegada del técnico mexicano Irving Rubirosa le dio un segundo aire a su carrera. El año pasado lo nombró capitán del Xelajú de la Liga Nacional de Guatemala y empezó a jugar todos los partidos de titulares, algunos completos. Tenía la confianza del entrenador y la afición lo quería, hasta que en este torneo todo se derrumbó poco a poco. Hace cinco jornadas perdió la capitanía y su punto más fatídico lo alcanzó este domingo al ser separado del equipo.
Los Super Chivos, como conocen al club en Guatemala, explicaron en su comunicado que rescindieron contrato por los malos resultados del equipo en el actual torneo en el que suma cinco duelos consecutivos sin ganar y está noveno en la clasificación con 16 puntos, a falta de siete jornadas, y a seis unidades del sexto clasificado a la liguilla. El discurso oficial pierde credibilidad porque Barrera había disputado 11 de los 15 desafíos y era el segundo goleador del equipo con dos tantos, solo superado por Wilber Pérez (3), más dos asistencias, que lo convertían el futbolista con mayor incidencia ofensiva.
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La salida de Barrera y otros tres futbolistas encaja más con supuestos actos de indisciplinas, que vienen sonando desde hace dos semanas y son negados por el club y los implicados, incluyendo Barrera, quien fue consultado y no quiso dar ningún tipo de declaración. La prensa guatemalteca aseguró a LA PRENSA que su salida coincide con esos señalamientos.
«Llegó a ser capitán del Xelajú, aquí no es normal que saquen al capitán así por así. Si lo sacan es por actos de indisciplina. Aparte, Barrera es un jugador de calidad. Puede presumir que ha jugado en los dos más grande de Guatemala y en el más grande del interior. No es cualquier jugador. Los otros que sacaron casi ni jugaban, el caso de (Jesús) Arrieta y si lo sacan es por algo fuerte», señala Luis Solares, columnista del portal guatefutbol.com, quien no descarta que Barrera siga jugando en Guatemala el próximo torneo si se lo propone.
Desde la semana pasada diferentes páginas deportivas de Quetzaltenango, la ciudad a la que pertenece Xelajú, aseguraron que varios jugadores, principalmente los extranjeros, organizaban fiestas en sus apartamentos a altas horas de la noche. Muchas veces —señalaron— los vecinos se quejaban porque el ruido no les dejaba dormir, llamaban a la policía, pero no pasaba nada. Los fanpages compartían fotos y videos de las reuniones nocturnas, en las que había alcohol, y los jugadores negaron que se trataban del actual torneo.
La tensión entre jugadores y afición creció mucho en los últimos días. El domingo empataron 2-2 en casa ante Cobán Imperial y afición explotó al finalizar el partido. Algunos fanáticos esperaron a los futbolistas y directivos en el parqueo del estadio para apedrear los vehículos pidiendo sacar del equipo a todos los jugadores implicados. Horas después se comunicó la salida de Barrera, hasta entonces el capitán, quien se unía a Kevin Mérida, Jesús Arrieta y Pablo Rosas, separados semanas atrás.