Ino, la madrastra malvada

De la madrastra, o sea la mujer que no es madre de los hijos que su cónyuge ha tenido con otra mujer, se ha hecho a lo largo del tiempo una imagen muy negativa: la de un ser malvado que no quiere a los hijos anteriores de su marido, que los odia y maltrata.

Sobre esto son muy conocidos los cuentos de hadas clásicos en los que figuran de manera prominente las madrastras de Cenicienta, Blanca Nieves, y Hansel y Gretel, entre otros.

Seguramente ha habido y hay muchas madrastras que han sido como verdaderas madres para sus entenados. Pero lo que predomina es la creencia de las madrastras malvadas que viene desde la más remota antigüedad. Así lo demuestran los casos de las madrastras malévolas en diversos mitos griegos.

Es el caso de Ino, hija de Cadmo, rey de Tebas, la que se casó con Atamas, rey de Beocia. Atamas había estado casado con la ninfa Nefele, con quien tuvo un hijo varón y una hija mujer: Hele y Frixo.

Pero Ino no quería a sus entenados, más bien los odiaba y maquinaba cómo deshacerse de ellos.

Para librarse de Hele y Frixo la malvada madrastra ideó un siniestro plan. Mandó a sus secuaces a envenenar los granos destinados a la siembra del trigo, para que hubiera hambruna. En efecto la hubo y Atamas envió un mensajero a consultar al oráculo de Apolo qué hacer para poner fin a aquella desgracia.

Cuando el emisario regresó Ino fue a encontrarlo; y ya fuese mediante soborno o amenaza de muerte, lo obligó a informar que el oráculo había dicho, que para poner fin a la hambruna, Hele y Frixo debían ser sacrificados en ofrenda a los dioses.

Con dolor en el alma, pero considerando que su responsabilidad como gobernante estaba por encima de todo, incluso de su condición de padre, Atamas mandó a preparar un altar para ofrendar las vidas de sus hijos a los dioses.

Pero Nefele, la madre de los niños, era una divinidad que tenía poderes sobrenaturales y cuando Atamas iba a sacrificar a sus hijos, comenzando con el varón, envió un carnero volador que tenía el vellón o lana de oro, regalo del dios Hermes.

Un resplandor encegueció momentáneamente a los presentes, mientras los niños se montaban sobre el carnero, el cual se elevó y emprendió un largo vuelo hacia el este. En un momento del vuelo sobre el mar, Hele miró hacia abajo y se mareó por la altura, soltándose de la lana dorada del carnero y cayendo al agua. Hele murió, pero desde entonces aquel mar fue llamado Helesponto, o sea mar de Hele en el lenguaje griego, el mismo que ahora se llama Estrecho de los Dardanelos.

El carnero llevó a Frixo hasta la Cólquide, donde ahora es el Cáucaso. Allí fue acogido por el rey Eetes y cuando se hizo adulto el soberano le dio como esposa a su hija, Calcíope. Frixo sacrificó el carnero como ofrenda a Zeus y le dio a Eetes el vellón de oro.

Eetes colgó la lana de oro de la rama de un árbol, en un bosquecillo sagrado donde un dragón lo cuidaba celosamente.

Hasta allí fueron los argonautas griegos encabezados por el héroe Jasón, quien venció al dragón y se apoderó de la lana o vellocino de oro como fue conocido popularmente.

Opinión madrastra mitología griega archivo
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