El mundo del futbol está en shock. No solo por el hecho de que el Barcelona derrotara al Real Madrid (0-4) en el Santiago Bernabéu, sino en la forma en la que todo sucedió. El deporte nunca deja de sorprender. El proyecto Xavi Hernández buscaba medir si tenía la capacidad de mirar a los ojos a un Real Madrid que venía de eliminar al PSG, no perdía como local desde enero de 2021 y ganaba los últimos cinco clásicos, no obstante, el Barcelona se desbordó: precisión en los toques, dominio de los espacios, finalización de las jugadas y exquisites en la definición comandadas por un inmenso Aubameyang, mientras la defensa hacía su labor de impedir la reacción merengue. Xavi saboreó la consolidación de su propósito en el banquillo culé, mientras Madrid se hundía en el caos y la confusión, siendo goleados por los culés, algo que no sucedía desde hace cuatros años cuando perdieron 5-1.
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Se sabía que la falta de Benzema provocaría problemas en la ofensiva para Ancelotti, pero nadie esperaba el drama que vivirían los blancos. El Madrid jugó su peor partido de la temporada, dieron una cátedra de cómo no se debe jugar al futbol: imprecisión en las entregas, problemas en las recuperaciones, llegadas tardías en los relevos, malas decisiones en las salidas, incapacidad en la creación de juego y debilidad constante defensiva. Tal y como se vio el desarrollo del encuentro, parecía que el Madrid estaba a 15 puntos pero por detrás del Barcelona, que finalmente dio un golpe sobre la mesa ante 60 mil aficionados emocionados y esperanzados en la victoria ya fuera por juego, por individualidades o por mística, sin embargo no ocurrió ninguna de esas opciones.
Los problemas del Madrid empezaron desde el inicio con la alineación: Modric adelante, sorpresivamente Ancelotti improvisaba como si no tuviera otras opciones. El Barcelona rápidamente se apoderó del partido y Courtois tuvo que emplearse a fondo para sostener el 0-0 hasta que Aubameyang marcó el primero al 29’ tras un centro de Dembelé. Otra vez por arriba cayó el segundo en un centro mal defendido. Araújo clavó el segundo de cabeza. El Madrid trató de rectificar el error y bajó a la creación a Modric, pero era muy tarde, al Barcelona todo le salía bien. En la segunda parte el técnico italiano volvió a improvisar dejando una línea de tres defensores, que no duró ni tres minutos en ser destrozada con el gol de Ferrán Torres (47’) y cuatro minutos después Aubameyang marcó el gol de la humillación al superar por arriba a Courtois.
Mucho Barcelona para tan poco Madrid. “Nos relajamos. No tomamos el partido como debíamos”, dijo un autocrítico Nacho, que no supo cómo explicar la debacle vivida en 90 minutos. Aunque la Liga se ve muy difícil que al Madrid la pierda al estar ahora a 12 puntos de ventaja sobre Barcelona y nueve sobre el Sevilla, falta esperar las repercusiones que tendrá esta derrota, cuando viene un parón de selecciones y los cuartos de final de Champions League contra el Chelsea.