Más de 800 familias, en su mayoría nicaragüenses, fueron desalojadas este miércoles por autoridades costarricenses de un terreno privado que se habían tomado la semana pasada, en un anexo de La Carpio, una ciudadela en San José, Costa Rica, donde habitan cientos de nicaragüenses desde 1993.
Una de las desalojadas dijo a LA PRENSA, en condición de anonimato, que decidió entrar al terreno, porque ya está harta de estar alquilando. «No tenemos donde vivir y ese terreno tiene años que está sucio, abandonado y el dueño ni vive aquí en Costa Rica”, expresó.
Por su parte, el nicaragüense Julio César Domínguez relató que él, como padre de familia, solamente quiere brindarle un techo a sus hijos y que, a pesar de que ya fueron desalojados, están dispuestos a negociar con el dueño del terreno para pagarle por un espacio.
“Aunque sea a pagos, pero que nos deje quedarnos. Que se ponga una mano en el corazón. Tenemos niños pequeños y no tenemos donde vivir”, manifestó. Domínguez dice que tiene 13 años de vivir en Costa Rica y no piensa en regresar a Nicaragua por la crisis política y porque no hay empleo.
Lea también: “Vivo de mi cuerpo”: Nicas prostituidos en Costa Rica
Según medios de comunicación costarricenses, la propiedad que se tomaron esas familias está registrada a nombre de un costarricense de apellidos Beckles Bonilla y tiene una extensión de 47,000 metros cuadrados.
A eso de las cuatro de la tarde, el director de la policía municipal de San José, Marcelo Solano, dijo que el área ya estaba totalmente despejada y que los ranchos y carpas que construyeron las personas que se habían tomado el lugar, ya habían sido demolidos.

Cuatro policías heridos y una persona detenida
La Fuerza Pública costarricense llegó a eso de las nueve de la mañana al lugar con el objetivo de desalojar a las personas. “Les dijimos que nos enseñaron orden de desalojo y no enseñaron nada y como no nos fuimos, nos empezaron a desbaratar las champas”, relató Domínguez.
Los afectados cuentan que la Fuerza Pública lanzó gases lacrimógenos para que se fueran los invasores, pero estos más bien respondieron con piedras y palos, dando inicio a un enfrentamiento que tardó varias horas.
A eso del mediodía, los invasores fueron replegados a una zona conocida como la cuarta parada, en La Carpio, en donde quemaron basura e hicieron barricadas improvisadas para que los agentes antidisturbios no avanzaran hacia ellos. Algunos devolvían los gases lacrimógenos que lanzaban los agentes y cuyos efectos afectó a los habitantes de la zona que quedaron en medio del enfrentamiento.
Lea también: El secuestro de Julio Loco y el «romance» con la rehén
“Yo sinceramente no sé quiénes eran los que estaban tirando piedras. Yo me fui con mis chiquitos (niños) porque esos gases no me los dejaban respirar”, dice Domínguez, mientas que la otra nicaragüense dice que quienes estaban en el enfrentamiento con la policía, “eran de los que estaban en el terreno y otros que quién sabe de donde salieron, pero les dicen Los Suricatas”.
Hasta el momento, las autoridades han informado sobre cuatro agentes policiales heridos y una persona detenida.