Monseñor Silvio Báez, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Managua. LA PRENSA

Monseñor Báez: «El poder es un ídolo mortífero delante del cual los tiranos se postran imponiendo regímenes de terror»

El obispo auxiliar de Managua reflexionó este primero domingo de Cuaresma en los episodios de tentación que tuvo el Señor Jesucristo en el desierto

Los obispos Silvio Báez, de la Arquidiócesis de Managua, y Rolando Álvarez, de la Diócesis de Matagalpa, reflexionaron este domingo de cuaresma en los tres episodios de tentación que tuvo Jesús en el desierto y cómo esos escenarios están presentes en la actualidad, donde los «tiranos» ofrecen sacrificios humanos, a través de guerras o imponiendo regímenes de terror.

Desde la iglesia Santa Agatha, en Miami, Estados Unidos, Báez manifestó que en la tentación el mal se presenta atractivo y con apariencia de bien, por lo que para salir airosos es necesaria una gran dosis de discernimiento y lucidez espiritual. «Siempre es una ocasión propicia para ejercer nuestra libertad, rechazar el mal y reafirmar los grandes valores y opciones que configuran nuestra vida», predicó.

Citando el evangelio de San Lucas, donde habla de que el diablo le ofreció a Jesús el poder y gloria de todos los reinos del mundo, el obispo Báez señaló que el deseo de imponer y dominar está presente en todos los seres humanos, quienes quieren tener sometidos a los demás, de manera que prevalezca un único deseo.

«A nivel social, el poder es un ídolo mortífero, delante del cual los tiranos se postran y le ofrecen sacrificios humanos, ya sea emprendiendo criminales guerras de invasión a otros pueblos o imponiendo regímenes de terror sobre sus propios pueblos», apuntó el líder religioso, haciendo alusión al conflicto armado que se vive actualmente entre Rusia y Ucrania.

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«El diablo le revela a Jesús que el poder, las riquezas y las glorias mundanas son suyas y que él las da a quien lo adora. Por eso, quien tiene poder mundano, lo sepa o no lo sepa, es un ministro del diablo», continuó Báez.

«Con el diablo no se dialoga»

Por su parte, desde la Iglesia Catedral San Pedro Apóstol de Matagalpa, Nicaragua, el obispo Rolando José Álvarez criticó a aquellos que utilizan el nombre de Dios como bandera para lograr sus propias ambiciones y a quienes se prestan a dialogar con el diablo, aún cuando el mismo Jesús enseñó a no prestar atención a las tentaciones del maligno.

«Con el diablo no se dialoga, Jesús no dialoga aquí con el demonio, Jesús responde aquí con la palabra, ninguno de nosotros puede dialogar con el diablo, primero porque nuestro poder es la palabra de Dios y segundo porque atentos, el demonio si uno se pone a platicar con él, lo enreda, lo ensucia, lo hace trizas, no hay que andar jugando, con el demonio no se platica», insistió Álvarez.

El jerarca religioso finalizó enviando un mensaje al pueblo de Nicaragua: «Jesús ha entrado en el drama humano, en la pobreza humana, desciende a los peligros que acechan al hombre y por eso va al desierto. Nicaragua pidamos a Jesús que no nos deje en el desierto y que no nos dejemos vencer del demonio, antes bien vencer el mal con las fuerzas indestructibles del bien».

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