Un día Denillson Gutiérrez se dio cuenta que necesitaba hacer algo para sobrevivir y seguir adelante con su vida. Su principal ingreso, el futbol, se había acabado. La federación de futbol lo castigó en junio de 2021 junto a 26 personas más por amaños de partidos. Su sanción vence el 20 de septiembre de 2022 y no podía quedarse con los brazos cruzados. Necesitaba avanzar, generar dinero para alimentar a su hija, esposa y padres. Era un pilar importante de su casa y decidió irse del país.
Cuando se quedó sin nada, los «amigos» que conoció a través del futbol estaban en Estados Unidos. Le dijeron que se fuera para allá y que le iban a conseguir trabajo. Llegó hace ocho meses y empezó limpiando casas. Desde hace tres semanas está empleado en la remodelación de viviendas y jugando futsal en una liga de Columbus, que no es federada. «Me invitaron y acepté para probar mi capacidad y no perder el ritmo de juego. No me ha ido bien, tampoco mal», explica el exportero del Juventus y la selección Sub-20 y la Azul y Blanco mayor.
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Denillson milita con el Columbus Futsal Club, un equipo semiprofesional que cuenta con otros dos nicaragüenses: Noel Avilés y Donald López, ambos nacidos aquí y con pasado en la Liga de Ascenso y juvenil especial, respectivamente. Participa el equipo en la Liga Nacional de Futsal Premier (NFPL por sus siglas en inglés), que involucra clubes de los estados de Kansas, Nebraska, Minnesota, las dos Dakotas, Iowa, Missouri y los estados del Old Northwest (Ohio, Indiana, Illinois, Michigan, Wisconsin y Minnesota). El Columbus es miembro de la Conferencia Este de la liga.
«No me pagan, aunque hay equipos que si dan un salario a sus jugadores. Más que todo juego porque me gusta el futbol y no quiero perder el ritmo. Hay buena competencia. Así que estoy entrenando y preparándome para estar listo en lo mío que es futbol campo», explica Denillson, quien trabaja de 8:00 a.m., a 6:00 p.m., y entrena de 9:00 p.m., a 11:00 p.m., los miércoles y jueves. «No he renunciado al futbol, dejaré de jugar, ya sea amateur o profesional, hasta que Dios me lo impida por viejo o lesión», afirma el capitalino.
Denillson, de 22 años, tenía un gran futuro por delante: titular en el Juventus de la Liga Primera, miembros de selecciones menores y con varias convocatorias en la Azul y Blanco absoluta entre 2019 y 2020. Muchos lo consideraba uno de los porteros estelares a mediano plazo. La sanción por amaño cortó su proyección. «Eso ya pasó, la sanción está en lo que está. Para qué decir algo, ya está. Ahora, no me ha ido ni bien mal y tengo el apoyo de mi familia. Estoy joven y sé que puedo llegar a ser grandes cosas. Si pasó es porque tenía que pasar, eso quedó atrás», insiste.
El portero capitalino reconoció que esa sanción era parte de su vida pasada y que algunas personas las recordarán y otras no. «Eso es parte de la vida, de lo bueno y lo malo se aprende y hay que darle gracias a Dios por la vida y lecciones. La vida no es fácil. Eso (la sanción) me ha motivado a ser más fuerte mental y físicamente. Quiero superarme y estar mejor que antes. Si se me abren las puertas de volver a jugar profesional, no lo desaprovecharía, pero actualmente no pienso en eso. Vine con un objetivo claro: trabajar para darle una mejor vida a mi familia y hasta que no tenga eso finalizado no pienso volver», afirma.