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Martín Chavarría, de 28 años de edad, era originario del departamento de Rivas. LA PRENSA/CORTESÍA

Joven rivense muere por hemorragia tras sacarse una muela. Familia pide explicación, pero la odontóloga no les responde

Martín Chavarría, de 28 años, llegó a una clínica privada para extraerse dos cordales pero sufrió una hemorragia que le produjo la muerte. Su esposa asegura que la odontóloga no les ha dado la cara

El 19 de febrero de este año, Martín Chavarría, de 28 años, llegó muy puntual a su cita con la dentista. Eran las 3:00 de la tarde cuando la doctora Kristabel Dávila Rivera atendió en una clínica privada, en Rivas, al joven para extraerle las dos muelas del juicio o cordales del maxilar inferior.

Pero lo que sería una rápida y no complicada cirugía terminó en tragedia. A 40 minutos de haber iniciado el proceso, la doctora Dávila —odontóloga maxilofacial en el Hospital Gaspar García Laviana, en Rivas— salió apurada del consultorio para avisarle a la esposa de Chavarría que debía comprar el medicamento Dicynone y vitamina K para tratar «el sangrado masivo» que presentaba el paciente.

«Yo abro la puerta (del consultorio) para pedirle el dinero a mi esposo y comprar el medicamento y veo a mi esposo sangrando bastante de la boca (…) A los ocho minutos le entregué a la doctora los medicamentos, pasaron 15 minutos y ella me dice que mi esposo amerita ser trasladado al hospital porque no le para la hemorragia», relató Jael Grillo, viuda de Chavarría, a LA PRENSA.

Pero ni Grillo ni Chavarría, quien llegó consciente al hospital, se imaginaron que la situación era más grave de lo que miraban. A las 4:30 de la tarde ya se encontraba en la unidad hospitalaria, pero fue hasta las 5:15 que lo ingresaron a cirugía.

«Los médicos se peleaban frente a mí para ver quién entraba a cirugía, si había sangre para él mientras mi esposo sangraba masivamente, era demasiada la sangre y nadie me lo desvestía, me lo preparaba, a mí (los doctores) solo me gritaban ‘firme aquí’, porque a ellos solo les interesaba que yo firmara, ni sé qué firmé», dijo Grillo, quien señala que la dentista no llegó con ellos al hospital y más bien desapareció por un buen rato.

«Todo va a estar bien»

A pesar de la cantidad de sangre perdida, Chavarría se mantuvo todo el tiempo consciente, y hasta logró decir —antes de entrar a cirugía— que «todo iba a estar bien».

«Ni loco me saco el otro cordal, todo va a estar bien Jael, decile a mi papá que todo va a estar bien», fueron las últimas palabras de Chavarría.

«Él tiraba toda la sangre y fue hasta que yo grité que qué esperaban para meterlo a cirugía que lo hicieron. Ya estaba allí la doctora Dávila, y empezó a preguntar quién entraría con ella a la cirugía, pero fue una amistad que tuvo que agarrar la silla de ruedas y lo llevó al quirófano porque ningún médico se movía, nadie hizo nada por mi marido», denunció Grillo.

Durante dos horas los familiares de Chavarría estuvieron esperando noticias de la cirugía, y fue como a las 7:10 de la noche que unos médicos, que no habían visto antes, le dieron la noticia de que no pudieron salvar la vida del joven.

Doctora «no da la cara»

«La doctora Kristabel Dávila no nos ha dado la cara ni siquiera una explicación, nosotros no sabemos qué pasó adentro del quirófano, no sabemos nada (…) Yo lo que exijo es justicia (porque) no están preparados para atender una emergencia», manifestó Grillo.

La indignación de Grillo aumentó cuando le entregaron el cuerpo, pero no querían darle el acta de defunción porque «nadie quería firmar los documentos». «Supimos por fuentes dentro del hospital que nadie quería hacerse responsable. En (el área de) Estadísticas nos dicen ‘vayan a buscar a la doctora Dávila porque fue ella quien atendió, a ver si quiere venir porque dudamos que le quiera dar la cara'».

En la búsqueda de la doctora Dávila, la esposa de Chavarría se encontró con tres versiones: una es que andaba en Managua, otra es que no llegó a trabajar y la última es que estaba ocupada y no la podía atender.

LA PRENSA intentó comunicarse con la doctora Dávila, pero ella no contestó las llamadas telefónicas ni los mensajes en WhatsApp.

El acta de defunción, que fue entregada a Grillo de manos del director del Hospital Gaspar García Laviana, expone que las causas del deceso de Chavarría fueron: tromboembolismo pulmonar (coágulos en el pulmón), arritmia ventricular y miocardiopatía hipertrófica. En la observación señalan «hemorragia pos extracción de pieza número 48».

«Yo lo que quiero y lo que exigimos es escuchar la versión de ella, que nos dé la cara. Yo escuché a la asistente, en la clínica privada, que la doctora le cortó una arteria y por eso no dejaba de sangrar. ¿Qué arteria será? No lo sé. Yo responsabilizo a la doctora Dávila», insistió Grillo.

¿Qué pudo pasar?

De acuerdo con una doctora que laboró en años anteriores para el Minsa, el caso de Chavarría es negligencia porque en la clínica no tenían los medios necesarios para manejar una complicación, que en esta ocasión fue la hemorragia.

«El mandarlo al hospital es una medida tardía y desesperada, cuando ella no logró con medidas resolver y el paciente ya había perdido sangre en abundancia», valoró la doctora, quien prefiere omitir su nombre por temor a represalias.

La doctora enfatizó que la dentista debió llegar con el paciente para una pronta atención.

En términos generales, la doctora dijo que la negligencia médica es difícil de probar porque en Medicina puede haber muchas cosas que salgan mal sin querer provocarlas. Por ejemplo: una reacción idiosincrática, una reacción del organismo ante un medicamento al cual nunca antes se había puesto.

«Lo más conveniente es denunciar las situaciones ante el Minsa, ellos abren un expediente, se llama a los involucrados y hacen una junta médica, donde especialistas del caso analizan el actuar de los involucrados y deciden si hay o no negligencia», explicó la doctora.

Chavarría emprendió junto con su esposa un negocio de comida en Rivas, llamado ChaGri’s.

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