Los presos políticos se mantienen bajo condiciones de tortura en Nicaragua.

Más presos políticos necesitan urgente un cambio de medida cautelar

En las celdas del Chipote y en diferentes sistemas penitenciarios hay personas que superan los 60 años y que tienen serios padecimientos, por lo que sus vidas están en riesgo

El régimen de Daniel Ortega cambió la medida cautelar para los presos políticos Arturo Cruz, Francisco Aguirre Sacasa y José Pallais, por los estados de salud de estos privados de libertad, quienes pasarán del Chipote a arresto domiciliario. Sin embargo, en las celdas de la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ) y en diferentes sistemas penitenciarios quedan otros adultos mayores cuyas vidas están en riesgo, por lo que sus familias solicitan que también se les cambien las medidas.

Mauricio Díaz

Uno de los reos con graves padecimientos es el exdiplomatico Mauricio Díaz, quien tenía -al momento de su detención- hipertrofia prostática que le ocasiona frecuentes infecciones renales. Su esposa, Dina Medrano, dijo que el médico de cabecera señala que Díaz debe estar realizándose constantes chequeos porque los problemas de la próstata en ocasiones le producen sangrado en la orina.

«Ahora tiene padecimientos que no tenía antes de ser apresado injustamente, entre ellos escoliosis, dolores de espalda, nervio ciático, adormecimiento de su pierna derecha», indicó y aseguró que su esposo se ha desmayado dos veces: la primera en su cumpleaños el 9 de septiembre y la segunda en diciembre luego de que las autoridades de la DAJ le administraron un medicamento que él no debe tomar.

«Tiene polineuritis (inflamación paralela de varios nervios), tiemblan sus manos, lagunas mentales producto de su detención ilegal y forzado, por lo que han pedido oxigenadores cerebrales. Creemos que la infecciones de oídos recurrentes han agudizado su sordera», dijo su esposa. Agregó que además ahora en el Chipote le están pidiendo pastillas para el corazón, prevenir infartos, «cosa que nunca había tomado» y ha perdido aproximadamente 30 libras de peso.

El exdiplomático fue declarado culpable, el pasado 16 de febrero, de conspiración para cometer menoscabo contra la integridad nacional. El Ministerio Público pidió una pena de nueve años de prisión y la inhabilitación para ejercer cargos públicos. Ese día, su abogado defensor pidió el cambio de medida cautelar por su delicado estado de salud.

Edgard Parrales

Otro caso grave es el de Edgard Parrales, exembajador de Nicaragua en la Organización de Estados Americanos (OEA), quien es el opositor de más edad en estar recluido en las celdas del Chipote. Tiene 79 años, carece de intestino grueso y tiene una hernia, según informó el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh).

Su abogado interpuso, el pasado viernes, un recurso solicitando el cambio de medida de prisión preventiva a casa por cárcel, con constancias que respaldan las diversas afectaciones de salud que padece, como hemicolectomía izquierda y colecistectomía, síndrome de colon irritable, patrón de estreñimiento, diverticulosis y hernia postincisional.

Las constancias médicas de Parrales indican que es de urgencia que se le realicen sus chequeos médicos y que lleve una dieta balanceada para evitar complicaciones digestivas o una lesión de gravedad física y “hasta la vida de mi defendido”, indicó el abogado.

Nidia Barbosa

Tiene 66 años y está en el sistema penitenciario de Granada. En noviembre del año pasado, días después de ser arrestada, la tuvieron que trasladar a un hospital tras presentar problemas cardíacos.

La opositora padece de bradicardia sinusal y tiene artritis reumatoide. «Su estado de salud es como una bomba de tiempo», han dicho sus familiares, quienes además han denunciado varios episodios de desmayo que ha sufrido en su celda. Fue condenada a 11 años de prisión por los delitos de propagación de noticias falsas y menoscabo a la integridad nacional.

Violeta Granera

Su estado de salud ha sido descrito como «alarmante» por el Cenidh. Con 66 años, la opositora tiene serios problemas dentales que le impiden alimentarse, padece diabetes, presión alta y tiene problemas en el corazón.

Su familia, tras una visita el pasado enero, dijo que dos dentistas la han chequeado debido a las afectaciones. «Tuvo una infección dental y le extrajeron restos de una muela pero no han solucionado sus problemas y está teniendo afectaciones en ambos lados de su boca», manifestaron.

Además, de las enfermedades que tienen, las familias demandan el cambio de medida ya que estas personas requieren atención especial por sus edades. Mayores de 60 años también están Pedro Joaquín Chamorro Barrios (70), Víctor Hugo Tinoco (69), Dora María Téllez (66), Eveling Pinto e Iving Larios (ambos 63) y José Adán Aguerri (60).

Personas menores pero con serios problemas

Otros presos, aunque no adultos mayores, también han presentado serios padecimientos por las condiciones de tortura a las que son sometidos, han denunciado sus familiares y defensores. Róger Reyes, de 36 años, ha sufrido lagunas mentales llegando a desconocer a una de sus hijas. Juan Lorenzo Holmann, gerente general de LA PRENSA, ve una mancha negra en su ojo derecho, el mismo en el que ha tenido varias cirugías en el pasado, por lo que teme perder la vista; también ha sufrido desmayos y tiene pendientes chequeos cardíacos por una operación de corazón que tuvo hace meses.

Lesther Alemán, de complexión delgada, ha perdido tanto peso que no se puede mantener en pie, ha denunciado su familia y los movimientos de los que es miembro.

Organismos solicitan cambiar medidas a más presos

La Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (Oacnudh), tras el cambio de medida para Cruz, Aguirre Sacasa y Pallais, recordó que aún hay otras personas privadas de libertad que se encuentran vulnerables por sus edades o las enfermedades que sufren y «deberían dejar de inmediato las inhumanas condiciones de detención a las que están sometidas».

Hace una semana, el sábado 12 de febrero, se conoció la muerte del preso político y general en retiro Hugo Torres, de 73 años, quien tuvo que ser trasladado a un hospital tras las condiciones de salud que presentaba. Según la información oficial, Torres falleció en un hospital de Managua. Pese a su desmejoramiento, las autoridades no le cambiaron las medidas cautelares.

Tras la muerte de Torres, el Cenidh exigió una investigación formal de las causas e inició una campaña exigiendo la liberación inmediata de las personas de la tercera edad, quienes «también corren peligro de muerte».

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