Tomada de las redes sociales de Prilaka Comunnity Fondation.

Educación de la niñez de comunidades indígenas golpeada por covid-19 y paso de huracanes

Comunidades indígenas exigen acceso a una educación "digna y de calidad", para niñez de la región de la Costa Caribe.

El abandono estatal ha provocado que la niñez de las comunidades indígenas tengan dificultades para acceder a una educación de calidad, a servicios de salud y protección en contra de la violencia infantil y abusos sexuales, situaciones que se han potencializado luego del inicio de la pandemia provocada por la covid-19 y el paso de los huracanes Eta y Iota. Líderes comunitarios destacan que las mujeres y la niñez son los grupos más afectados por la violencia en estas comunidades.

«Nuestros hijos escriben acostados en el piso», mencionan padres de familia del territorio Li Lamni. Sin pupitres, con techos desmoronándose, paredes inestables, sin pizarras ni puertas son las condiciones en las que se encuentran las seis escuelas de este territorio de la Costa Caribe Norte, que recién acaban de iniciar el año escolar 2022. La organización Prilaka Community Foundation denuncia la necesidad de obtener educación digna en los pueblos indígenas porque «es un avance y progreso de nuestras comunidades».

Asimismo, mencionan que la etapa escolar para la niñez de los territorios indígenas no es una etapa emocionante por el poco interés por parte del Gobierno para atender las necesidades de la zona.

Escuela y pandemia

Una lideresa comunitaria defensora de los derechos de la infancia que trabaja en varias comunidades de la Costa Caribe menciona que la situación de indefensión de la niñez, luego de la covid, ha empeorado porque debido a la falta de acceso al empleo de los padres no siempre tienen oportunidad de alimentarse ni para poder comprar una mascarilla para protegerse del virus.

«Con el covid ni hablar, la situación es peor. Están doblemente vulnerables y antes se auxiliaban con la medicina tradicional, pero si no pueden acudir a las parcelas para conseguir medicinas, solamente están a la suerte. Actualmente hay un brote de tos en las comunidades, que los mayores afectados son los niños y más ahora que reciben clases en el suelo, descalzos», expresa la lideresa.

Otras de las situaciones que menciona es que los menores asisten a clases sin comer, resaltando que de esta manera no se puede aprender. Algunos solamente asisten a clases por la merienda escolar y se han dado ocasiones donde los políticos se la han robado. «En la comunidad de San San, llegaron personas del partido del Frente, en tiempos de campaña para sacar y con la comida hacer campaña. No tienen y muchas veces le quitan lo poco que tienen», agrega.

Asimismo, señala que tienen un mal manejo de la merienda escolar, porque se reparte entre los maestros y directores afines al gobierno regional, por lo que muchas veces a los niños «les mandan poco o nada».

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Violencia hacia los niños

La cultura machista ha perpetuado y normalizado la violencia «extrema» en contra de la infancia, asevera un miembro de Prilaka. «Una vez vi cómo una señora golpeaba de manera brutal con cables de cargador de celular a tres niñas, las cuales eran sus nietas. Eso era terrible, tenían 4, 5 y 7 años. Yo le pregunté a los vecinos y se limitaron a responder que la señora siempre le pega así a las niñas. Yo traté de intervenir, hasta llamé a la Policía. Les relaté los que había pasado y solamente la asustaron. El motivo por el cual la abuela las había golpeado es que las niñas pedían mucha comida», relató.

Afirmó que es muy común que suceda este tipo de situaciones «a la vista y paciencia» de los habitantes y de las autoridades sin que hagan nada por impedir que los menores sean violentados físicamente.

Destacó que este tipo de abuso hacia los menores es consecuencia de las desigualdades sociales que vive la Costa Caribe del país, por la falta de trabajo, la imposibilidad de conseguir alimentos y las constantes crisis que generan frustración y las víctimas son los más pequeños del hogar. «Son factores que inciden en la violencia, sus padres se desquitan con los chavalos», aseveró.

La lideresa comunitaria también mencionó que otro tipo de violencia son las uniones infantiles, ya sea por decisión de sus padres que las obligan a casarse con hombres mayores o niñas que huyen de la violencia que viven en sus casas.

Por otro lado, otra situación que vulnera los derechos de las niñas es que se ven obligadas a criar a sus hermanos menores. «En la comunidad de Andry Tara, una niña de 9 años me contó que no estaba yendo a la escuela porque su mamá la había abandonado, entonces ella se tenía que quedar en casa cuidando a sus hermanitos. Prácticamente a la edad de 9 años se ha convertido en la mamá de tres niños», relata.

Afectaciones por las invasiones de colonos

Una madre soltera que se quedó sin parcelas por las invasiones armadas de los colonos está desesperada porque no sabe cómo alimentar a sus hijos. «Ella me decía que sus hijos lloran antes de irse a dormir pidiendo comida», relata el miembro de Prilaka. Destaca que esta es una de las consecuencias por las invasiones armadas a las comunidades indígenas que le están explotando todos los medios de subsistencia a las familias, donde las mayores consecuencias son para la niñez, los más vulnerables al depender de sus padres. «No saben ni por qué están aguantando hambre», mencionó.

Los habitantes de los territorios indígenas han señalado que los colonos han cometido delitos sexuales en contra de las niñas, pero todos estos abusos quedan en la impunidad por la falta de acceso a la justicia.

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