Hace unos años, en medio de circunstancias muy difíciles debido a su salud quebrantada y el resto de sus necesidades insatisfechas, a Julio Moya se le preguntó que, ¿de qué vivía? Y el otrora estelar lanzador, que tiene siempre una respuesta a la mano, como cuando subía al montículo con los Leones, manifestó: “del 0.14 de efectividad”.
Moya no exageraba. Aun cuando logró una brillante carrera con campañas de 20 victorias, triple coronas, balance perfecto de 4-0 en un Mundial de beisbol y registros espectaculares en Series Finales, el 0.14 de efectividad es la marca que lo identifica. “Cuando los fanáticos me ven, es de lo primero que me hablan”, aseguró el exlanzador.
Y es que ciertamente, aunque hayan transcurrido 38 años desde que lo estableció en 1984, el 0.14 de efectividad de Moya sigue causando hoy día la misma admiración que cuando lo impuso desde la colina de los melenudos. “Me voy a morir yo, mis hijos y mis nietos y ese récord va a estar vigente”, indicó Moya, como si supiera el futuro.
Y a propósito del inicio de una nueva temporada del Pomares, demos un vistazo a los diez récords más difíciles de tumbar en el beisbol nacional. Este año, la fase regular tendrá 96 partidos, así que la mayoría de jugadores dispondrán de oportunidades para ir tras una serie de registros que agregan atractivo al torneo e inmortalizan al protagonista.
1).- 0.14 de Julio Moya
Después de un sensacional 1983, en el que había terminado con 21-3 y 1.85, Moya llevó su trabajo al siguiente nivel en 1984, al lanzar 128 innings y solo permitir dos carreras limpias en todo el torneo. Ambas fueron remolcadas por Róger Guillén del Bóer. Moya reaccionó y no permitió carreras limpias en los siguientes 93.1 innings en un alarde de dominio.
2).- 27 Juegos completos del “Robot”
Esta es otra marca imposible y más en esta época en la que se ha modificado el uso de los lanzadores y el juego completo no es una aspiración de los equipos, pero Alfredo Medina se convirtió en un modelo de resistencia en 1981 cuando completó cada uno de los 27 juegos que inició, incluyendo uno de 14 innings. Terminó con 17-9 y 1.86 en 251 innings.
3).- 42 jonrones de Ernesto
Ernesto López es el símbolo del jonrón en el beisbol nacional, pero en 1978 se excedió al conectar 42 jonrones en 343 turnos en 91 juegos, una exageración. Ese año, Ernesto se fue a la calle una vez cada 8.16 turnos, es decir, un jonrón cada dos juegos. Este año, se van a jugar 96 desafíos, así que los bateadores tendrán chance. Ahora, ¿tendrán el poder?
4).- Tres no hitter de Chevez
Antonio Chévez lanzó poco en el beisbol nacional antes de ser firmado por los Orioles en 1973, pero dejó huellas imborrables. Ese año, 1973, lanzó tres juegos sin hit ni carrera en la misma temporada. Le tiró uno al Chinandega el 10 de abril, otro al Carazo el 26 de mayo y un último, en la Final, el 7 de agosto al San Fernando, mientras cerraba con 20-1 en la liga.
5).- 23 victorias de Epifanio
Han pasado 27 años desde que el beisbol pinolero tuvo un ganador de 20 juegos (Daniel Miranda en 1995), pero el récord de más éxitos en una temporada es de 23 y lo impuso el gran Epifanio Pérez en 1990, cuando cerró con 23-4 y 1.78 en 212.2 innings. Aún con lo dispersa que está la calidad del beisbol, era marca tiene cara de imposible en este torneo.
6).- 117 impulsadas de Ernesto
El “Tiburón”, Ernesto López, tiene en su poder también ese otro gran registro de carreras empujadas con 117 en 1978. Lo hizo en 91 partidos, es decir, 1.28 remolques por juego. Asombroso. Además de tu calidad, necesitás buena compañía, con gente que tome base con frecuencia en tu alineación. Lo más cerca, fueron las 112 de Juan Carlos Urbina en 2016.
7).- 18-0 de Álvaro López
En 2012, Álvaro López estaba en su apogeo. Le lanzó un juegazo a Cuba con estadio lleno en Managua, pero lo mejor lo mostró en el Pomares, al eslabonar una racha de 18 victorias seguidas que continúa vigente. Aún en una liga como esta, tan dispareja, y lanzando con un buen equipo, es difícil tumbar la marca de Álvaro, quien irónicamente no volvió a lanzar.
8).- La racha de Henry Roa
En 1999, Henry Roa, la máquina de bateo, eslabonó una cadena de 39 juegos conectando de hits, un registró que no ha tenido una amenaza real desde aquellos días. Roa tronó para .464 (153-71) durante la racha, en un año en el que también Noel Rojas (34) y Jorge Luis Avellán (30) tuvieron la suya. Lo más cerca ahora, son los 26 de Bismarck Rivera en 2019.
Te puede interesar: “Rey Martínez es un tipo duro, le fracturó la nariz a Cristofer González”. La confesión del exentrenador Román González
9).- Las 110 anotadas de Rizo
Este es otro récord difícil porque no depende solo de tu esfuerzo o habilidad para tomar base. Cuando Arnol Rizo impuso la marca de 110 anotadas en 2014, tumbando el registro anterior establecido por Julio Medina con 103 en 1993, debió embasarse 220 veces (122 hits, 89 bases y nueve golpes) y anotó en la mitad de las ocasiones. Es un reto difícil.
10).- 32 salvados de Valdivia
Apoyado en una escalofriante velocidad y una intimidante figura, Francisco Valdivia hizo estragos en 2016, cuando salvó 32 juegos. Para eso actuó en 43 partidos y tuvo marca de 4-2 y 2.03 en 53.1 innings con 56 ponches. La amenaza más fuerte a esa marca la hizo Wilber Bucardo el año pasado con 25 rescates en 41 juegos. Sin embargo, es difícil alcanzarla.
Detalles
Otro récord que debe permanecer por muchos años más es, por ejemplo, los 59 robos de Sandy Moreno en 1990. Robar base es un arte en desuso. Los extrabases y especialmente los jonrones, han acabado con la necesidad de estafarse una almohadilla, lo que requiere de bateo para embasarse, velocidad e inteligencia y hay peligro de lesión.
El récord de 42 jonrones de Ernesto López parece a salvo, si se considera que desde 1999 no tenemos un bateador de 30 cuadrangulares. Francisco Miranda pegó 31 ese año, el último en el que se usó bate de aluminio. Antes, en 1993, Ramón Padilla había dado 36.
David Green tiene el récord de más hits en una temporada con 156 en 1978, aunque como se ha dicho, se le agregaron los de la postemporada. Javier Robes tiene 153 en la etapa regular de la campaña de 2016.