Un Madrid desconocido, replegándose, cediendo la pelota y sufriendo atrás se vio en el partido de ida de los octavos de final de la Champions League. El frío de París congeló a los españoles y Mbappé con un pica hielo los dejó heridos a la orilla del Sena. 1-0 ganó el PSG con un inmenso Mbappé, siendo el motor ofensivo de los parisinos y con su velocidad desequilibrante y atrevimiento bestial rompió un encuentro que estaba siendo benevolente para el Madrid con el 0-0. Faltando un minuto para el final tras un taconazo de Neymar, Mbappé se metió entre defensores y encontró su pierna derecha para batir a Courtois, que estaba siendo la figura al detenerle un penalti a Lionel Messi.
En la primera parte el PSG no pudo hacer valer la superioridad en la posesión de la pelota, había sensación constante de peligro, pero pocas finalizaciones, ahí aparecía Militao, Carvajal o Alaba, más las ayudas de Casemiro en el bloque defensivo. Los de París solo tuvieron dos ocasiones: un pase de Mbappé a Di María que envió a las nubes y un cara a cara contra Courtois tras un pase de Messi que el arquero belga supo tapar. Ese fue todo el primer tiempo, con el sabor amargo de un Madrid jugando a la resistencia como un escudo blindado a la espera del no sé qué.
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Un Madrid con un 38 por ciento de posesión y un disparo en 45 minutos no incomodó en lo absoluto a Donnarumma, que se preparó para estar en medio de un campo de tiro y el terreno hostil se convirtió en una tarde de playa. Otro de los grandes problemas de los Merengues, quienes no presionaban las salidas del PSG, fue lo errático que estuvieron en las entregas, produciendo pérdidas que pudieron ser costosas, pero el cerrojo defensivo lograba saltar.
En la segunda parte no varió mucho el planteamiento. El sabueso francés continuó buscando su gol, pero al 49’ Courtois tapó, Messi lo intentó al 52’ y el Madrid respondió con un disparo de larga distancia con Kroos, sin embargo, al 60’ una falta de Carvajal sobre Mbappé produjo el penalti que falló Messi y atajó el belga, hundiendo al argentino. A medida que el tiempo pasaba era evidente que los blancos se estaban acomodando con el 0-0 hasta que apareció el verdugo para obtener su recompensa después de tanta presión intensa y así dejar herido a un Madrid obligado a reinventarse y despertar ante su público el 9 de marzo.