Eleusinia y Tesmoforia, las fiestas de los cereales

En la antigua Grecia se celebraban dos fiestas de los cereales. Se hacían en honor de Deméter (llamada Ceres por los romanos), diosa de las cosechas, la agricultura y la fecundidad de la tierra y humana.

Una de esas fiestas era la Eleusinia y la otra, la Tesmoforia. La primera Eleusinia se llamaba así porque su celebración se originó en Eleusis, la ciudad santuario de Deméter. Y la Tesmoforia porque su nombre se derivaba de un vocablo griego que significaba obligación de trabajar la tierra.

En la Eleusinia se sacrificaba cerdos, porque estos animales dañaban la tierra cultivada. Se hacían libaciones de vino dulce y durante tres días se cantaba y bailaba.

La celebración de la Tesmoforia era especialmente para pedir la fertilidad y solo participaban mujeres casadas, que previamente debían tener nueve días de abstinencia sexual. Si algún hombre era sorprendido espiando a las mujeres, recibía un severo castigo.

Las fiestas de los cereales fueron instituidas por Triptólemo, hijo de Celeo y Metanira, el rey y la reina de Eleusis que atendieron amablemente a Deméter cuando pasó por esa ciudad buscando a su hija, Perséfone, quien había sido raptada por Hades, dios del mundo de los muertos.

En agradecimiento, Deméter dio a Triptólemo un manojo de espigas de trigo y en un carro halado por dos dragones alados lo mandó a recorrer el mundo, para que enseñara a la gente a cultivar el trigo y elaborar el pan.

Al regresar a Eleusis, Triptólemo instituyó el culto a Deméter y Perséfone, e hizo erigir un gran templo en su honor. Él creó los “misterios eleusinos”, una religión a la que solo tenían acceso las personas iniciadas. Los participantes de los misterios eleusinos esperaban gozar de protección divina especial ante los problemas de la vida y tener buen destino después de la muerte.

“Ricamente bendito es el mortal que ha visto esos ritos —se decía en el Himno a Deméter, del siglo VI antes de Cristo—, pero cualquiera que no sea un iniciado y no tenga participación en ellos, jamás tendrá una porción igual después de la muerte, abajo, en la tenebrosa oscuridad”.

Cuando murió, Triptólemo fue divinizado y designado juez de los muertos, junto con Eaco, Minos y Radamantis. Ellos juzgaban a las almas de las personas que morían y mandaban al paraíso las de aquellos que en vida practicaron el bien, y condenaban al castigo eterno a las de quienes hicieron el mal.

Las fiestas de los cereales pasaron a Roma, donde se rendía culto a Deméter y Perséfone con los nombres de Ceres y Proserpina. Durante esas fiestas la gente se abstenía de tomar vino y tener relaciones sexuales. Solo se comía hasta el anochecer, en memoria de que Ceres no comió nada en todo el tiempo que buscó a su hija, Proserpina, después de que fuera raptada por Plutón, como llamaban en Roma al Hades griego.

A Ceres la invocaban con el epíteto de “la dolorosa”, por el sufrimiento que le causó el rapto de su hija. En la noche las mujeres salían en procesión, vestidas de riguroso luto, llevando en las manos velas encendidas. Al día siguiente iban en otra procesión, pero diurna y ellas vestidas de blanco, hasta el río más cercano donde hacían sacrificios y elevaban plegarias por la fecundidad y el buen alumbramiento.

Opinión mitología griega archivo
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