El combate que todos desean se realice entre Román González y Juan Francisco Estrada tendrá que esperar más de lo previsto. El Comité de Campeonatos de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) ordenó la pelea obligatoria entre el supercampeón de las 112 libras, Gallo Estrada y el campeón de la categoría, Joshua Franco, un rival muy complicado.
La AMB aprovechó que se postergó la trilogía por el positivo de coronavirus del Gallo Estrada para darle realce a su título. El mexicano, quien todavía se recupera de la covid, y Franco tienen hasta el 11 de marzo para llegar a un acuerdo. Si no lo logran, este organismo interviene para que se lleve a cabo un combate nada atractivo, deportiva y económicamente, para el campeón.
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El Gallo Estrada y su equipo de trabajo deberán medir los riesgos y decidir si toman la pelea mandatoria. El combate ante Franco no dejará los mismos ingresos que contra Chocolatito. El peleador estadounidense es un rival complicado y de perder caería el interés de la trilogía. Además si sufre una cortada profunda necesitará mucho tiempo de recuperación prolongando hasta septiembre u octubre —dependiendo de cómo se den las negociaciones— un combate que podría haberse hecho en mayo o junio.
La AMB señaló en su nota de prensa que según lo establecido en sus reglas, el comité y el presidente del organismo podrán definir el período para la defensa obligatoria a su discreción y que la próxima pelea del Gallo debe ser contra Franco. Si el mexicano decide no enfrentarlo solo perdería ese título, pero le quedará el otro y el camino libre para medirse a Román, a una trilogía que no necesita un campeonato de por medio para tener relevancia.