migrantes nicaragüenses,

Muchas personas cruzan la frontera que comparten Costa Rica y Nicaragua en el sector de Las Tablillas, Los Chiles. Se trata de una ruta que conduce a un punto ciego de la frontera que tienen ambos países y que desde hace varios años le sirve a los indocumentados que pasan burlando con facilidad a las autoridades. LA PRENSA.

Extorsiones, secuestros y detenciones: a qué se enfrentan los migrantes en sus salidas irregulares

La migración se ha vuelto la única salida para los nicaragüenses cuya libertad se ve comprometida y para quienes ya no pueden sostener la economía de sus familias. Sin embargo, es una salida que tiene un costo muy alto

Eran alrededor de 45 personas y tenían un solo propósito: llegar a Estados Unidos. Para ello, le pagaron cada uno 2,500 dólares a un coyote que los llevaría de Nicaragua hasta el país del norte, sin embargo, este los abandonó en Guatemala. La denuncia la hicieron las personas afectadas por medio de un video que circularon a través de redes sociales, en donde pedían al hombre que los engañó una respuesta. «Nos dejó tirados a nuestra suerte», dijo una de las afectadas.

A este tipo de situaciones se están enfrentando miles de nicaragüenses que salen cada mes del país empujados por la búsqueda de un futuro mejor para sus familias. Y es que la migración se ha vuelto la única salida para los nicaragüenses cuya libertad se ve comprometida y para quienes ya no pueden sostener la economía de sus familias. Sin embargo, es una salida que tiene un costo muy alto.

Los hermanos Erasmo Aragón y Onell Aguirre se fueron del país en septiembre de 2021 y les tomó tres meses cumplir su meta de llegar a Estados Unidos. El camino fue duro: aguantaron hambre, sol, lluvia, frío; viajaron hacinados en vehículos para que las autoridades no los encontraran; corrieron para esconderse y no ser atrapados; se metieron en cauces y cruzaron los dedos para que los cárteles en México no los secuestraran. Luego de casi un mes viviendo así, por fin vieron el río Bravo, el único espacio que los separaba de su meta. Sin embargo aún les quedaba otra odisea: entregarse a la Patrulla Fronteriza y permanecer en un centro de detención de migrantes por al menos dos meses.

Al igual que estos hermanos, casi 90 mil nicaragüenses llegaron en todo 2021 de forma irregular a las fronteras de Estados Unidos. Muchos de estos sufrieron secuestros en México y para su liberación sus familias tuvieron que pagar miles de dólares. En total, según los datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés), 87,572 nicaragüenses fueron detenidos mientras ingresaban irregularmente al país norteamericano.

En las estadísticas oficiales no están quienes se fueron buscando un sueño y encontraron la muerte, como Yilber Antonio Cáceres García, de 33 años, quien murió ahogado en el río Bravo. Ni Wilder Rafael Martínez Valladares, quien presuntamente fue asesinado a tiros por el cártel de Los Z mientras esperaba cruzar a EE. UU. Ni otras decenas de migrantes para quienes sus familias han tenido que solicitar ayuda para poder darles el último adiós en la tierra que los vio nacer.

Gonzalo Carrión, del Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca +, afirma que la represión del gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha causado que se lesione «el proyecto de vida de todo un pueblo» y un «éxodo migratorio».

«Es la familia, la comunidad, la sociedad, su proyecto de vida que se traduce en proyectos individuales (…) Esa es una sociedad fracturada duramente, casi no hay familia que no tenga a alguien que se haya desplazado», explica Carrión.

Desplazamientos iniciaron en 2018 y se agravaron en 2021

Las migraciones iniciaron tras las protestas de 2018, cuando el Estado mandó a reprimir violentamente a quienes se oponían al régimen orteguista. Al principio, el país que más recibió migrantes fue el vecino Costa Rica. La Dirección General de Migración y Extranjería de Costa Rica indica que en 2018 recibió 23,138 solicitudes de asilo, en 2019 fueron 31,624, en 2020 —año en que se cerraron las fronteras debido a la pandemia— se redujeron a 9,416; pero entre enero y noviembre de 2021 se registraron 47,534.

Jorge, un nicaragüense que prefiere mantener el anonimato, es uno de los que se fueron en 2018. «Pensar en que algún día iba a estar yo en algún otro país no se me pasaba por mi mente, por mi cabeza. Pero la situación que se dio nos obligó a migrar», dice. Ahora lleva casi tres años y medio y asegura que no se arrepiente de haber migrado porque el tiempo le dio la razón.

«Nosotros vivimos los 80 y esa gente no ha cambiado y si había que salir, mejor salíamos. Eso iba a ser una cacería», afirma.

Empezar de cero

Jorge comenta que migrar hacia Costa Rica representó para él «empezar de cero, sin (tener) nada» y fue un riesgo grande. Se fue con su esposa y sus dos hijos de forma irregular y, aunque no es el mismo riesgo que cruzar de México a Estados Unidos, para él fue una odisea. «Cuando llegamos a la frontera no sabíamos cómo era. Nos habían dicho que había una pasada y nos dieron el número y el nombre de uno de los coyotes que nos iba a ayudar a pasar», recuerda.

Estando en Costa Rica solicitaron refugio y empezaron la odisea de conseguir empleo y un lugar para vivir.

Es la misma situación a la que se enfrentaron las miles de personas que tuvieron que dejar sus pertenencias y sus familias en Nicaragua para poder asegurar su libertad.

Advertencia de «deportaciones» inmediatas

La Embajada de Estados Unidos en Nicaragua advirtió a las personas que buscan entrar a ese país de forma irregular que serán deportadas «inmediatamente», por lo que llamó a los ciudadanos a no creer en «las mentiras» de los coyotes.

«Si llega a la frontera de EE. UU. de manera irregular, solo o acompañado, será deportado inmediatamente. No crea en las mentiras de los coyotes, no inicie un viaje en vano», dijo la Embajada en Managua en sus redes sociales.

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