Familiares del nicaragüense Yilber Antonio Cáceres García, de 33 años, quien murió ahogado en el río Bravo, limítrofe entre México y Estados Unidos, solicitaron ayuda para repatriar su cadáver.
Cáceres era originario de La Joya, una comunidad empobrecida ubicada al norte de la ciudad de Chinandega. Debido a la crisis económica que atravesaba por la falta de oportunidad laboral, se vio obligado a dejar a su familia para emigrar en busca del sueño americano, pero su sueño se truncó cuando intentó cruzar el río para cruzar hacia EE. UU.
El 13 de octubre su familia se enteró de su fallecimiento por las redes sociales, desde entonces iniciaron los trámites para la repatriación del cadáver desde Piedras Negras, en Coahuila, México.
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De acuerdo con las declaraciones brindadas por las autoridades mexicanas, la causa del deceso del nicaragüense fue asfixia por sumersión, sin embargo, a la familia le parece extraño porque Yilber sabía nadar perfectamente.
El cuerpo de Cáceres fue localizado atorado en una isleta a la mitad del río, vestía un pantalón de mezclilla azul y una camisa color rojo. El nica permaneció en calidad de desconocido desde el sábado 9 de octubre que fue hallado el cuerpo, y fue hasta el martes 12 de octubre que las autoridades revelaron la identidad del migrante por medio del pasaporte nicaragüense que portaba.
Más de 40 personas han abandonado La Joya para migrar hacia EE. UU.
El chinandegano vendió su motocicleta para pagarle a un coyote de la zona que se ofreció llevarlo a EE. UU. por 700 dólares, «pero este lo abandonó en el camino”, manifestó su hermano Nixon José García. Cáceres había salido del país hace 4 meses.

García indicó que la agricultura ya no es la misma por los malos inviernos, “hemos perdido cosechas enteras, la situación en el campo es dura y mal pagada, además las familias han perdido todo por pagar los préstamos a los bancos. Esta situación ha empujado a la gente a migrar a otro lado, solo aquí en la comunidad más de 40 personas se han ido en busca de mejores oportunidades, pocos han logrado cruzar al otro lado, el resto murió en su intento”.
Yilber Cáceres trabajaba como operador agrícola.
Última llamada
La última vez que hablaron con Yilber fue el jueves 7 de octubre, a través de una videollamada cuando estaba listo para cruzar el río con un joven salvadoreño que conoció en su larga y peligrosa travesía por la ruta hacia los Estados Unidos.
La angustiada familia confirmó que su hijo estaba desesperado por la falta de empleo y la crisis económica ya golpeaba a la familia, por lo que decidió migrar hacia Estados Unidos para buscar un mejor salario y garantizar la educación de sus tres hijos, a quienes les prometió luchar para construirles la casa en la comunidad.
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Yilber se comunicaba todos los días con su esposa, hijos y hermanos. Les contaba lo peligroso y sufrido que es para los migrantes esta travesía donde se encontró a varios nicaragüenses.
Ayuda
La familia pidió a la ciudadanía unirse a la cadena de solidaridad para que le ayuden a repatriar el cuerpo del pinolero.

Según reportan los medios mexicanos, el cuerpo de Cáceres fue encontrado en estado de descomposición el sábado 9 de octubre, flotando en el río Bravo. Las autoridades mencionaron que todo parecía indicar que se trataba de una muerte de asfixia por sumersión, luego de un fallido cruce de manera ilegal a los Estados Unidos de América por el río Bravo.
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Según información, Cáceres había intentado cruzar el jueves 7 de octubre, pero las fuertes corrientes lo habrían arrastrado y el cuerpo salió a flote dos días después.