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De pronto, todo es posible en esta Final

Después de los primeros dos juegos, nada parecía frenar a los Gigantes y hasta se habló de una barrida, pero León está vivo y además amenaza

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Después de dos partidos los Gigantes de Rivas cabalgaban a desesperada velocidad rumbo al título. Sin mayores estridencias, pero con firmeza, los sureños se habían impuesto a los Leones de León, quienes fallaron tratando de alterar un par de faenas extraordinarias de los tiradores rivenses, mientras la fatiga y el desconcierto comenzaban a asomarse a sus ojos.

Aún con sus dos victorias, los Gigantes no habían enseñado su músculo ofensivo, pero se llegó a pensar que quizá no sería necesario que lo hicieran. Los lanzadores estaban a cargo y podían sostener al equipo, mientras administraban bien el aporte conseguido a través de ataques concentrados, a veces en un solo episodio, para imponerse y continuar sin pausas.   

Sin embargo, de pronto todo ha cambiado. El aspecto manso y afligido de los Leones ha sido reemplazado por la agresividad y el sentido del momento para capitalizar cada chance que se presenta, mientras sus carabineros han sacado los outs más importantes y el bateo ha correspondido con el respaldo necesario para atrapar dos victorias y nivelar la Final 2-2.

¿Qué viene ahora? No se sabe. Se puede anticipar que tras dos triunfos en línea los Leones tienen la inspiración y este viernes tratarán de tomar la iniciativa. De igual modo se puede creer que no ha pasado nada y que lo que se ve en perspectiva es una serie de tres juegos a ganar dos y que los Gigantes tienen a Carlos Sanó y Pedro Fernández para intentarlo.

“Muy a menudo suele dársele mucha importancia al resultado del día anterior, cuando en términos reales, en el juego que se avecina, los dos equipos parten de cero y tienen las mismas oportunidades para ganar”, señaló en un momento el zurdo CJ Wilson de Texas. Sin embargo, no se puede dejar de considerar que los Leones pueden estar crecidos.

Todo es posible en el beisbol. Los Leones pueden seguir con esta nueva racha y atrapar el campeonato, sacando provecho de unos Gigantes disminuidos y con dudas en su corazón. Como también es posible que los sureños muestren de una vez la superioridad que se les ha anticipado y que hasta el momento no ha sido exhibida en términos de producción consistente.

Quizá lo más importante es que sin llegar a ser juegos perfectamente ejecutados, con ideas y estrategias precisas de parte de los mánagers y con serenidad y equilibrio emocional de los protagonistas, hemos observado partidos vibrantes, con mucha emoción y con oportunidad de gozar y de sufrir para ambas fanaticadas, mientras la serie avanza hacia su momento más crucial.

Los Gigantes aún tienen la oportunidad de reagruparse y volver a lucir como un conjunto sin fisuras, con hambre y sed de gloria, como se mostraban hasta hace poco. Los Leones también tienen el chance de continuar derribando escepticismos e ilusionado corazones, mientras ponen la mirada a un título que nadie llegó a considerar a su alcance, pero que con su terquedad lo han vuelto accesible.

¿Quién se impondrá, la superioridad que los Gigantes no han conseguido mostrar todavía o la combatividad de unos Leones que siguen inspirados burlando pronósticos? Eso lo vamos a descubrir este viernes en Rivas, escenario del quinto partido de esta emotiva Final, la que, a pesar de sus fallas, protestas y faltas a los reglamentos, tiene un saldo muy positivo.

Así que repentinamente, todo es posible en esta Final.

Edgard Rodríguez está en Twitter: @EdgardR

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